sábado, 28 de julio de 2012

Señorías muy amables (por Pedro Alas)

Esta semana han comparecido en el Congreso de los Diputados varios políticos con posibles responsabilidades por la crisis económica y financiera. Y en el Parlament de Catalunya el Sr. Oriol Pujol, para responder sobre el hecho de que el juez que investiga el saqueo del Palau de la Música ha llegado a la conclusión de que una buena parte del saqueo sirvió para financiar a CiU. Se me hace difícil pensar que si en lugar de los diputados españoles y catalanaes, los comparecientes hubieran tenido delante a diputados británicos o estadounidenses, hubieran salido tan sonrientes de las sesiones.
En el Congreso, Rodrigo Rato y Narcís Serra entraron con el gesto relajado y salieron sonrientes, porque a nadie se le ocurrió preguntar por qué dos ex vicepresidentes del gobierno tenían que presidir cajas de ahorros, y cómo bajo su presidencia, ejecutiva o no, se permitió que esas entidades que presidían se fueran contra las rocas. Alguien preguntó a Serra por qué había una presencia tan masiva de políticos en las cajas, y no hizo falta que Serra respondiera, porque un diputado del PP respondió que sólo faltaría que un político quedara vetado para ocupar cualquier cargo en una empresa o en la sociedad civil. Supongo que este diputado ya se ve en algún consejo de administración dentro de poco.
En el Parlament de Catalunya, Oriol Pujol dijo que "en rigor" podía afirmar que CiU no se había lucrado, y que en una carta los actuales dirigentes del Palau (algunos muy cercanos a CiU) exhoneraban a la federación nacionalista conservadora de haber cometido algo ilegal. Lo que no explicó es por qué, "en rigor", lo que recibía del Palau una empresa constructora que reibía contratos de la Generalitat presidida por CiU, el Palau lo ingresaba en las arcas de CiU o su fundación o empresas que trabajaban para CiU. O sea, por qué el juez investigador ha llegado a la conclusión de que CiU, la federación que preside la Generalitat, ha robado a los ciudadanos. O por qué otro juez ha llegado a la conclusión de que el hijo del ex-presidente Pujol, está en el meollo de la corrupción alrededor de las concesiones de ITV en Catalunya. "En rigor" si en lugar de Catalunya, tan española en esto, hubiéramos estado en el Reino Unido o en Estados Unidos, Oriol Pujol esa noche a lo mejor hubiera dormido en su casa, pero no de un tirón. Pero bueno, supongo que lo digo porque soy un mal catalán y quiero oscurecer la reivindicación del pacto fiscal. Porque tras tantos casos que han salpicado a Unió o a Convergència, todavía es hora de que los dirigentes de CiU, y en particular la familia Pujol, reconozca que Catalunya puede ser un país normal, donde la corrupción se persigue socialmente, y donde denunciarla no es atacar al país, sino defenderlo de las sanguijuelas.

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