domingo, 25 de junio de 2017

Protección vs proteccionismo

Las instituciones de la Unión Europea constituyen unos de los instrumentos que más protegen a la ciudadanía de todos sus estados miembros. Las políticas de defensa de la competencia que nos protegen de los monopolios no serían lo mismo sin la vigilancia del nivel europeo. Las sentencias judiciales europeas han protegido a quienes ahorran y a quienes trabajan de los abusos de las clases dirigentes de sus países, que a menudo tienen un gran poder político nacional, del que carecen en la esfera comunitaria. La posibilidad de movernos libremente por Europa nos proteje de mercados laborales nacionales que no funcionan bien. El presidente francés Macron en una entrevista con varios medios de comunicación europeos ha dicho también que Europa debe proteger a sus ciudadanos. Para que Europa proteja más, Europa debe ser más fuerte, estar más integrada y ser una fuerza importante en el proceso de globalización, no crear una nueva fortaleza. Y con un mercado y una sociedad más integrada y más democrática, crear un seguro de desempleo, una deuda común, un salario mínimo común, un presupuesto de la zona euro... Sin más Europa, nos morimos, como dijo Spinnelli, se muere la izquierda y se morirá la humanidad. El objetivo debería ser proteger sin caer en el proteccionismo. Y parte de esa protección es regular el comercio internacional, especialmente con países de los cuales tenemos tanto que aprender, como Canadá. Levantar el puño y cantar la Internacional es una cosa (que francamente no sé si apela mucho a las jóvenes generaciones); diseñar un marco para aumentar el poder democrático de lo público y aumentar la presión fiscal efectiva de modo estable en nuestro mundo complejo, es otra. Sin más integración no hay protección, y sin que la ciudadanía se sienta protegida, no habrá integración. Cambios súbitos de posición o seguir la moda del momento nos puede llevar a dar giros bruscos a la izquierda (si seguimos a Corbyn), o afirmar al mismo tiempo que la frontera entre la izquierda y la derecha ha desaparecido (si seguimos a Macron). Mejor debates profundos con inputs externos bajo liderazgos que mantengan cierto rumbo estable. Sobre el tema del CETA, yo estuve en una Conferencia de Economía del PSOE hace unos meses y no recuerdo ni que se hablara del tema. Quizás ha habido una conferencia secreta donde han participado todos los que han querido, acompañados por los mejores expertos, han analizado todos los pros y contras, y han decidido que se habían equivocado. Pero si esa es la estrategia para construir el partido de más y mejor Europa, no la entiendo.

martes, 20 de junio de 2017

El tedio y la contingencia política local

No me parece creíble la actitud de algunos "indignados" del diario El País. Ante editoriales críticos con la nueva dirección del PSOE regularmente se exhiben públicamente decisiones dramáticas de terminación de suscripciones o de dejar de comprar el periódico, como si la gente todavía comprara el periódico, éste o cualquier otro. No me parece creíble porque yo no creo que nadie inteligente quiera perderse un artículo como el de hoy de Enrique Vila-Matas, donde entre una reflexión sobe el tedio cuela esta frase: "En una atmósfera parecida se asienta, cada día más, el muy kafkiano procesismo de Cataluña. Allí, dos veteranos partidos, enrocados en una tenaz repetición de un mismo estado de tedio –ahora cae una gota y pasa un segundo de nuevo, y ahora cae otra y de nuevo un referéndum–, han encontrado en la insistencia en un tema único un método para no perder nunca las elecciones." Amigas y amigos, compañeras y compañeros: si no queréis leer a Vila-Matas, Cercas, Marías, Bassets, Vidal-Folch, Carlos Arribas, Claudi Pérez, etc., etc., etc., vosotros mismos. Yo lo voy a seguir haciendo, aparte de intentar tener la mente abierta al mundo y aprender de lo que pasa en otros sitios, y no sólo de nuestra asfixiante realidad local. Tuve que ir una semana a Cali (Colombia) para respirar sentido común, concordia y libertad. Por suerte al llegar he visto cómo no todo estaba perdido al leer un artículo en El País (ay) sobre como el inglés puede aunque algunos no quieran convertirse en la lengua común de nuestro nuevo demos (Europa, el mundo), porque lengua común y demos son conceptos que apelan a realidades evolutivas, con Brexit o sin Brexit, con reforma federal de la Constitución o sin ella (no hay otra disyuntiva en España). Si mantenemos actitudes dogmáticas de dejar de leer todo aquello en lo que no estamos 100% de acuerdo (o de romper carnets y abandonar lealtades colectivas a la mínima incomodidad) podemos acabar sólo leyendo lo que nos reconforta, bajo riesgo de acabar creyendo sólo a los grandes altavoces cuyo ruído nos llega aunque no queramos, como por ejemplo acabar creyendo que en Cataluña de verdad hay un referéndum convocado. En el reino de la post-verdad, leer lo inteligente aunque no nos guste debería ser una disciplina mínima. No vaya a ser que nos terminemos pensando que la Comisión de Venecia anima a celebrar referéndums convocados con menos de un mes de antelación, con voluntarios para-gubernamentales, y con una de las organizaciones convocantes prometiendo llenar las plazas de huelguistas al día siguiente sea cual sea el resultado.

domingo, 18 de junio de 2017

La urgència d'un contracte social federal

El proper dissabte 1 de juliol se celebrarà a Barcelona la II Escola d’Estiu conjunta de Federalistes d’Esquerres i Economistes Davant la Crisi, sota el títol genèric de “Per un contracte social federal”. Alguns dels principals especialistes en qüestions que afecten el nostre futur econòmic i social es reuniran en tot un conjunt de taules rodones, amb debats oberts en alguns casos iniciats per una fila zero amb els dirigents sindicals i de l’esquerra política catalana, entre ells Miquel Iceta i Lluís Rabell. Ho hem dit moltes vegades i no ens cansarem de dir-ho mentre la idea zombi (així anomena Krugman a les idees acabades que es resisteixen a morir del tot) de la sobirania nacional ens segueixi rondant: l’estat-nació està obsolet i cal cercar (millor dit, aprofundir, millorar, fer evolucionar, perquè no es pot cercar quelcom que ja s’ha trobat, el federalisme) alternatives. Parlarem de les propostes igualitaristes que necessita el món d’avui, des de l’assegurament de les pensions fins a les propostes de renda bàsica i la promoció de l’economia social en la globalització. També parlarem, en el context de la necessitat d’un contracte social solidari, del finançament territorial i de fiscalitat, amb dos dels principals experts, el catedràtic Antoni Zabalza i el Conseller de Finances del País Valencià, Vicent Soler. És molt important sentir la veu del federalisme valencià en el moment actual. És molt difícil pensar en els grans problemes que té plantejats la humanitat i creure que l’estat-nació o la idea de sobirania nacional els pot solucionar. El contracte social del present i el futur estarà basat en el federalisme internacional o no serà possible, com argumenta l’economista francès Thomas Piketty a la quarta part del seu famós llibre “El Capital del Segle XXI”. Cansa haver d’argumentar encara que els nostres grans problemes d’ara i de les properes dècades són el canvi climàtic i la creixent concentració de la renda i la riquesa a nivell internacional. Fa pena veure persones que venen de l’esquerra aplaudir personatges, com un entrenador d’un equip pagat per les grans fortunes del golf pèrsic, que representen la quintessència de la concentració creixent de la riquesa organitzada a nivell internacional. Però no és només el canvi climàtic i la desigualtat de la renda i la riquesa, també els reptes de la democràcia i els grans canvis que està vivint el món del treball requereixen una perspectiva que depassi per sempre l’òptica limitada de l’estat nació. Per això és urgent un nou contracte social federal, un contracte social d’una democràcia multi-nivell, amb la prioritat els propers anys d’una Europa unida i solidària, que respongui de veritat a les necessitats de les classes populars i treballadores. Serà una Escola d’Estiu important.  Ja va sent hora que algú arranqui a Catalunya l’escenari de cartró-pedra que ens impedeix enfrontar-nos de cara amb els problemes reals de la societat.

jueves, 15 de junio de 2017

Evolución de un curso

Hace creo que ya más de diez años empecé a enseñar en el programa de postgrado de economía aplicada de la UAB la asignatura de Microeconomía Aplicada. En aquella época este curso se impartía en castellano, por lo que existe de eso una versión en este idioma de los materiales que utilizaba en Research Gate. Desde hace tres años, el programa se ha fusionado con uno de economía de empresa y se ha convertido en el máster en inglés MAREB. El material en español lo he recuperado el año pasado y esta semana en la Universidad Javeriana de Cali (Colombia), pero la nueva versión, de la cual no hay todavía un texto coherente, enfatiza mucho más dos aspectos que no aparecían en la edición anterior. En particular, ahora dedico espacios antes inexistentes a la teoría de la elección social y a cuestiones de economía del comportamiento. Esto refleja la evolución de mis preocupaciones, aunque enlazan con cuestiones que ya me ocupaban anteriormente, como los temas de regulación y de economía política. Pero en consecuencia, cuestiones a las que antes dedicaba mucho más espacio ahora ocupan menos. Este es el caso de algunos modelos de organización industrial. Ahora sigo enseñando los modelos básicos de empresa dominante, Bertrand, Cournot y Stackelberg, pero no me da tiempo de dar los modelos de Salop y de Chamberlin de producto diferenciado. No quiero decir con ello que estos modelos no sean importantes, sino que mis preocupaciones han evolucionado, no siempre conscientemente, hacia otras cuestiones sobre las que se está investigando mucho, y que me preocupan. No quisiera ser muy grandilocuente, pero creo que los grandes problemas de la humanidad, como las desigualdades, el cambio climático o los retos de la democracia, difícilmente pueden abordarse sin las herramientas de la elección social (cómo convertir preferencias individuales en decisiones colectivas) y de la economía del comportamiento (la intersección entre economía y psicología). El esquema de las sesiones de postgrado, por lo demás, tanto en la versión en inglés en otoño como la versión concentrada de esta semana en Cali, es siempre la misma: teoría a un nivel de "usuario" para preparar para la investigación empírica, y discusión de una artículo empírico donde "aterricen" las ideas teóricas. Espero que los estudiantes por lo menos no me lo reprochen.

sábado, 10 de junio de 2017

Retorn accidentat del "procés" al campament base

Els intents de l'independentisme català per acostar a la seva campanya propagandística sectors de l'esquerra, no han parat en els darrers cinc anys. Però ja no tenen els èxits que tenien al principi. El darrer intent va ser amb l'anomenada comissió pel referèndum i el pacte pel referèndum, pensat i dissenyat no per fer un referèndum seriós, sinó per afegir noms de persones d'esquerres a la seva campanya. Aquests darrers intents s'han saldat amb un sonor fracàs, amb la dimissió de la comissió pel referèndum i la negativa dels "comuns" a recolzar la via unilateral. Si Joan Herrera va anar al Congrés de Diputats a defensar el 9N i ICV va participar en l'acord per la data i la pregunta en aquella ocasió, ara la coalició sobiranista s'ha encongit i només hi queden els independentistes de socarrel. Els intents per arrossegar sectors de l'esquerra, davant de la pressió de les bases federalistes de partits i sindicats, i de la consciència federalista dels dirigents "comuns", han acabat amb la lectura d'un manifest per part d'un multimilionari (el ciutadà Josep Guardiola, defensor de la dictadura qatarí però crític amb la democràcia espanyola) com a gran estrella de la mobilització pel referèndum; m'imagino a la CUP i a Toni Comín aplaudint el multimilionari com uns bons minyons. Aquest referèndum, per cert, no està realment convocat, sinó anunciat, i de moment no té ni marc legal, ni autoritat electoral neutral, ni cens, ni llocs de votació, ni reconeixement per part de ningú que no sigui una de les parts. Volen jugar un partit sense àrbitre, sense porteries i sense reglament. En Guardiola deu pensar que això és més fàcil que la Premier League, i no li faltaria raó si és així. Bé, potser deu pensar això, però en realitat el que ha dit és que és un honor que el Parlament li hagi encarregat llegir un manifest, confonent el Parlament amb unes entitats subvencionades partidistes. També ha dit que valora molt que Junqueras i Puigdemont se la juguin, quan en realitat si convoquessin el referèndum (que no ho han fet) només es jugarien el seu càrrec. "Jugar-se-la" és enfrontar-se als nacionalismes i als trompetaires i timbalers de les marxes patriotes com van fer en el seu temps Jean Jaurès, Albert Enstein o George Orwell. Jugar-se-la és enfrontar-se al crim organitzat de coll blanc i als que envien els seus diners a paradisos fiscals o no els declaren. Jugar-se-la és rebutjar la Catalunya binària i el virus de la intolerància que veiem des de fa temps ("mateu-lo", li deien a Raimon Obiols els que es manifestaven a favor del Jordi Pujol amenaçat pel cas Banca Catalana, pecata minuta pel que s'ha sabut després), virus darrerament concentrat en atacar víctimes com Xavier Arbós, Carles Francino, Lluis Rabell o Miquel Iceta (o els dirigents de Ciutadans i el PP, tan ciutadans catalans com el ciutadà Guardiola). També ha dit aquest ciutadà que "simplement" demanen votar. No és cert, també demanen votar sense marc legal, ni cens, ni autoritat neutral, etc. No només demanen votar, demanen fer-ho amb la fórmula més divisiva i enganyosa possible, amb una pregunta com sempre tramposa. No se sap per què diuen "en forma de República" (amb una cirereta en el pastís) i no diuen res de la relació que aquest suposat estat independent tindria amb la Unió Europea o la zona euro. Tindrem euros? Podrem rebre finançament del Banc Central Europeu? Algú n'ha parlat amb el Sr. Draghi? Demanen "simplement" votar sense que ens fem aquestes preguntes incòmodes. La qüestió és que els independentistes estaven perduts per les altes muntanyes de la irrealitat i van decidir tornar al campament base del referèndum i el dret a decidir, ara ja obertament dret a l'autodeterminació. Però quan han tornat al campament base aquest havia canviat molt. Mentre ells estaven a tocar de l'Everest han passat coses: ha passat el referèndum del Brexit, ha arribat Donald Trump, i vam veure de molt a prop el feixisme francès... però tot això ha servit paradoxalment per reforçar la idea de la necessitat d'una Europa federal sense fronteres, i per recordar a tothom el perill dels nacionalismes sectaris. I hem conegut el que pensa la Comissió de Venècia (que és la comissió del Consell d'Europa per tractar els temes que afecten a "la democràcia a través del Dret") sobre el suposat "referèndum" català: que no va enlloc si no s'ajusta al Dret. Ara veiem que el referèndum del Brexit, que sí que era legal, malgrat això va dividir en dos la societat britànica i l'ha deixada en el caos polític, mentre que es van succeint eleccions que posen els polítics aventurers no en mans de la CUP sinó en mans del DUP (un partit extremista, en aquest cas fonamentalista cristià -protestant). I a més hem seguit sabent del 3%, de la família Pujol, del Palau i de l'estreta relació entre Gordó i Mas, el líder que va encendre l'espurna del procés. I molta gent n'està ben tipa i ja no aguanta més tanta impostura esperpèntica. El campament base del referèndum ja no és el que era. Ja no cola. Rahola, Puigdemont i Junqueras estan desitjant que els hi caigui una "brutal repressió" (o que ho sembli) que els impedeixi haver de fer el simulacre de referèndum, no fós cas que tinguessin menys participació que el 9N.

martes, 6 de junio de 2017

Parlant a la tele dels reptes de l'economia de l'aigua

Avui he participat al programa Els Matins de TV3 en un diàleg sobre els reptes de l'economia de l'aigua. M'acompanyava el Tinent d'Alcalde de Terrassa, Alfredo Vega, i també hi ha hagut connexions amb el municipi de Sant Jaume dels Domenys, on un grup de veïns protestava per l'augment de preus que ha tingut lloc coincidint amb l'externalització del servei de l'aigua a una empresa privada. El vídeo dura uns 33 minuts: primer parlem de si la gestió directa de l'aigua per part dels ajuntaments és una bona idea o no, i després intentem explicar els diferents components del rebut de l'aigua. A grans trets, he defensat tres posicions:
-Hi ha diferents formes de gestionar la distribució d'aigua perfectament legítimes amb casos d'èxit i fracàs totes elles (i amb problemes habituals en la transició d'un model a un altre, com es va veure a Catalunya amb la privatització d'Aigües Ter-Llobregat). Una de les formes possibles és la gestió directa, i les experiències, com les de Terrassa, que es produeixin, s'hauran d'analitzar amb molta atenció.
-El preu de l'aigua pot ser diferent a diferents llocs per bones raons: diferents costos, diferent regulació, diferents inversions. El sector de l'aigua il·lustra la importància de combinar el principi de subsidiarietat amb la necessària coordinació amb nivells superiors de govern, com s'ha explicat en les diferents sessions del Foro de la Economía del Agua.
-El gran repte de l'economia de l'aigua en el present i en les properes dècades és el canvi climàtic. La directiva marc de l'aigua de la Unió Europea ens ofereix un marc legal dels més avançats del món on emmarcar les nostres actuacions.
En seguirem parlant.

domingo, 4 de junio de 2017

Soberanistas desconectando de la realidad

Donald Trump utilizó por lo menos tres veces la palabra "soberanía" en el lamentable discurso con el que anunció la retirada de los Estados Unidos de los acuerdos de París sobre cambio climático. Lo peor del discurso sin embargo no fue lo que dijo (una larga lista de mentiras y datos manipulados que echan por la borda los esfuerzos de todos los profesores del mundo por enseñar economía a su alumnado). Lo peor fue el tono que utilizó, un tono de desdén hacia el resto de la humanidad, un tono de menosprecio hacia otros países, especialmente algunos en vías de desarrollo, un tono de antipatía hacia la ciencia y el saber acumulado. Lo importante para Trump era tratar de imponer su narrativa preferida, la narrativa de un nosotros contra un ellos (los malos), no muy distinto de la narrativa frecuente en sociedades dominadas por el odio nacionalista, que ojalá pudiéramos pensar que se limitan al Este de Europa, como se desprende del inolvidable libro El Danubio, de Claudio Magris, o como se desprende de acercarnos a realidades dominadas por el discurso etnocrático, como sigue ocurriendo en la antigua Yugoslavia, o en la antigua Unión Soviética (como nos explica hoy John Carlin en El País Semanal). Lo importante para Trump es imponer la idea de que "nosotros solos" estaremos mejor que nunca. La realidad es otra: la realidad es que formamos parte de una comunidad global que tiene un reto común, llamado cambio climático, que puede alterar la vida humana en nuestro planeta tal como la hemos conocido hasta ahora, que puede convertir en inhabitables  partes enteras del territorio terrestre y producir movimientos masivos de población que desestabilicen política y económicamente nuestras comunidades, incluyendo a los Estados Unidos. El caso de Trump es un caso extremo, el más grave, de negación de la evidencia. Por suerte, la realidad puede que sea más fuerte que él, porque las instituciones de su país son tales que gracias a la división de poderes y la democracia federal, las alcaldías de las grandes ciudades, los estados y las grandes empresas se están organizando para mantener los compromisos estadounidenses en el acuerdo de París.  En otros contextos políticos dominados por el discurso anticuado de la soberanía nacional, es imperativo para los patriotas del populismo mantener a la realidad bien alejada de sus análisis. Por ejemplo, hoy el escritor izquierdista Will Hutton explica en The Observer cómo los conservadores británicos están perpetrando un daño inmenso a su propio país al ocultar los costes reales del tipo de Brexit que están tramando, y cómo los laboristas de Corbyn no hacen lo suficiente para criticarlo. Más cerca de quien escribe esto, portavoces del independentismo catalán cuyo protagonismo no se justifica por sus credenciales profesionales acusan, a quienes les recuerdan la realidad jurídica, de "hacer el mal" o de "hacer daño" según cómo se traduzca del catalán. Efectivamente, el jurista Xavier Arbós recordó en un conversación con Federalistes d'Esquerres y en un artículo en La Vanguardia, una serie de aspectos de la realidad que también han sido expuestos con frialdad jurídica por la Comisión del Consejo de Europa sobre la Democracia a través del Derecho (o Comisión de Venecia), pero a la periodista hipermediática Pilar Rahola le ha parecido que recordar la realidad era hacer el mal o hacer daño. Y añadía esta señora que Xavier Arbós, catedrático de derecho constitucional de la Universidad de Barcelona y persona con una amplia experiencia internacional, no tenía el nivel de un jurista independentista como Carles Viver i Pi-Sunyer, artífice de algunos de los documentos jurídicos del proceso independentista, al parecer no todos conocidos públicamente. Con todo respeto por la categoría profesional de este jurista, no parece que las palabras de Rahola se vean confirmadas por el balance que hasta ahora se pueda hacer del impacto sobre la realidad de los planes jurídicos del señor Viver i Pi-Sunyer o de su capacidad para convencer a sus pares a nivel internacional. La realidad es dura, deben pensar que es mejor desconectar de ella.

viernes, 2 de junio de 2017

Modest homenatge a Carles Capdevila

Ha mort Carles Capdevila, un periodista que tenia la meva edat i que va ser director del diari Ara. Està molt malament que quan ens deixa algú tots acabem parlant més de nosaltres mateixos que de la persona que volem homenatjar. Però jo realment no tenia ni idea de qui era Carles Capdevila fins que un dia, sent ell director del diari Ara i jo bàsicament el mateix ningú que segueixo sent en aquests moments, em va trucar i em va dir que em volia conèixer. Sorprès, vaig acudir a la cita. Em va dir que llegia el meu blog i que volia parlar amb mi de federalisme, que li argumentés per què jo era federalista. Ho vaig fer, amb els arguments habituals que les persones que llegeixen aquest blog coneixen. Em va semblar que trobava més interessant el que li deia jo que no pas el que li deien els "dissidents" del PSC, que en aquella època amb la seva valentia habitual congestionaven la sala d'espera de la seva redacció intentant vendre el seu missatge de "nova centralitat". També volia saber quina opinió tenia jo del seu diari. Li vaig contestar que no molta opinió, perquè no el llegia, però que suposava que això ja era mal senyal, perquè si una persona catalanista com jo que escriu i llegeix en català més i des de fa més anys que la majoria d'indepes no llegia el seu diari, que pretenia ser un referent en llengua catalana, doncs malament rai... Em va regalar una subscripció per un mes, que no em va convèncer tampoc. Després d'allò, la veritat és que només llegeixo articles de l'Ara quan algú me'ls recomana, com em passa amb els magnífics articles de Marc Murtra. Potser l'hauria de llegir més. També em va dir que quan volgués podia escriure col·laboracions en forma d'article, i ho vaig fer dues vegades: una per parlar de la sanció de la FIFA al Barça pels fitxatges il·legals de jugadors en edat infantil, i un altre sobre les alternatives a l'estat-nació. En les dues ocasions, l'article va ser acceptat immediatament sense cap canvi, ni tan sols en el títol. En aquella agradable reunió que vam tenir, Capdevila em va preguntar si l'ajudaria a fer un dossier sobre federalisme. Li vaig dir que sí. Que jo sàpiga el dossier no s'ha fet mai, en tot cas no en vaig tornar a saber res més. Potser no li van deixar fer, potser no va tenir temps, potser s'ha fet sense mi i no me n'he assabentat. Em va semblar una persona dialogant i oberta. Una persona que sabia que no només els de la seva corda tenen coses potencialment  interessants a dir. Gent així fa molta falta. Que descansi en pau.

jueves, 1 de junio de 2017

Avisin quan s'acabi el teatre d'aquest referèndum

En un estat de dret no es pot tirar pel dret. Encara que es vulgui, si és que es vol -que ho dubto. El procés independentista català ha apostat des de fa temps per almenys fer veure que vol tirar pel dret. Com que vivim en un estat de dret perfectament homologat, membre de la Unió Europea i de les Nacions Unides, no es pot tirar pel dret, independentment de la sinceritat d'aquells que ens volen fer creure que ho desitgen. Per tant, no hi haurà en cap moment una situació d'incertesa legal, i senzillament dependrà de la justícia decidir si algú ha vulnerat les lleis i com s'ha de castigar això. La resta de ciutadans i ciutadanes podem seguir fent la nostra vida tranquil·lament. Això sí, sisplau que algú ens avisi quan tot aquest teatre d'aquest referèndum (d'impossible aval internacional, com de fet ja ha dit la Comissió de Venècia) i la suposada DUI s'hagi acabat, i ens poguem tornar a dedicar a les coses serioses, compatibles amb l'estat de dret i amb la nostra pertinença a la Unió Europea i a les Nacions Unides. Coses com seguir evolucionant cap a estructures federatives com les que caracteritzen la majoria de les grans democràcies del món, incloent cada vegada més la democràcia europea, i l'espanyola, totalment integrada en ella. El problema dels que volen marcar l'agenda dels altres fent pensar a la gent que s'acosta un daltabaix és que han perdut molta força. Les cimeres estelars i les dates històriques ja no són el que eren. Fer passar el temps cada any fins al nostre equivalent de les marxes orangistes del setembre (qui s'assembla aquí als "unionistes"?) cada vegada es fa més difícil. Molts processistes no saben si estan a la DUI (declaració unilateral d'independència) o en una UCI (unitat de cures intensives). En la inmensa majoria d'estats de dret no s'admeten referèndums d'autodeterminació, cregui el que cregui la senyora Marta Rovira i creguin el que creguin els illuminati del procés. Això és així perquè aquests referèndums tendeixen a dividir dramàticament la societat i a simplificar qüestions complexes, i és així perquè és impossible objectivar qui té dret a decidir (tothom que vulgui?) i qui no si és un estat independent o no, a part de la dificultat de definir avui en dia què significa un estat independent. Això és així especialment a la Unió Europea i a la zona euro, on de la vella sobirania de l'estat nació, del vell demos tan reclamat per uns i altres, no en queda gran cosa, i cada vegada en quedarà menys, per sort. La majoria de la gent progressista a tot el món, a més, no veu amb simpatia aquests referèndums (a diferència d'alguns dictadors o semi-dictadors o aspirants a ser-ho), perquè tendeixen a diluir la solidaritat de classe, que queda amagada al darrera del tu estàs amb mi o contra mi, que és letal per a la confrontació dreta-esquerra: "és que esteu amb el PP!", o "os alineais con los independentistas". Tot això ho saben perfectament les bases d'ICV i Podem a Catalunya, que en la seva majoria són federalistes, igual que la majoria de sindicalistes, i per això els seus dirigents ara s'ho pensen dues vegades abans de fer el joc als hereus polítics de la família Pujol. Quan hagin acabat amb aquest teatre ens podrem dedicar a treballar en reformes més consensuades, amb una promoció millor de la llengua catalana (que ha empitjorat des que hi ha procés), unes millors infrastructures al mediterrani, un millor finançament territorial, una millor fiscalitat, etc., etc. Avisin-nos, sisplau i, això sí, mentrestant mirin de minimitzar el mal que li fan a la societat catalana.

domingo, 28 de mayo de 2017

Que el del PSOE no sea sólo un congreso de reconciliación

Como por lo que he dicho en algún post anterior, y por cuándo lo dije, no se me puede acusar de querer la confrontación en el PSOE, si ahora digo que la ausencia de ésta no es suficiente, nadie podrá decir que lo digo porque no creo en la concordia. La unidad de acción y la búsqueda del consenso son necesarias. Pero no son suficientes. La salida de José Luis Corcuera o Juan Carlos Rodríguez Ibarra, si se confirman, sólo conseguirán poner de manifiesto las dificultades que tienen quienes argumentan que lo que ha ganado es el populismo. Existieron componentes populistas en la campaña de Pedro Sánchez, pero es dudoso si pusiéramos un "populistómetro" que un cierre de campaña entre Sánchez y la alcadesa de París Anne Hidalgo le ganara en la medición a un cierre de campaña entre Susana Díaz y Alfonso Guerra. Se ha echado de menos estos días aquellos tiempos en que la línea editorial (no sólo de un diario, sino de la izquierda) la marcaba Javier Pradera, que en sus últimos años escribía irónicamente sobre un ala derecha y un ala izquierda del guerrismo, o que tuvo tiempo de analizar el movimiento de los indignados, argumentando que otro gallo hubiera cantado si los partidos, y en especial el PSOE, no se hubieran convertido en agencias de colocación: "¿Qué otras vías distintas a los partidos podrían utilizar hoy los jóvenes que desean intervenir en la vida pública e influir sobre las decisiones colectivas si unos partidos —“instrumento fundamental para la participación política” según el artículo 6 de la Constitución— convertidos en oficinas de colocación les cierran sus puertas o les exigen disciplina y obediencia propias de cartujos?" Esperemos que los delegados que se reunirán próximamente para decidir la línea política y organizativa socialista no busquen simplemente un acomodo para alcanzar el mínimo común denominador, sino que se esfuercen por buscar un máximo común múltiplo. No bastan los puños en alto ni los derivados de la palabra "nación" para refundar un proyecto político con profundidad y credibilidad. Los retos que tiene la sociedad española son gigantes, y pasan en primer lugar por aceptar que el demos relevante es compartido y se llama Europa. Que no quede en una foto con la alcaldesa de París, sino que internalicemos de una vez que el estado del bienestar sólo lo podemos salvar y mejorar en el contexto de un federalismo democrático europeo. Más allá de los adjetivos mediáticos, el discurso federalista de Pedro Sánchez es muy pobre y muy poco profundo. En eso hay federalistas andaluces que le pueden ayudar.

lunes, 22 de mayo de 2017

No som els del NO, som els del SÍ al federalisme

El processisme català dedica una bona part dels seus recursos a dissenyar el seu propi adversari. Té preferència per dos tipus d'adversari, els altres li molesten profundament. Per una part, desitja un adversari clarament "unionista", per utilitzar el seu vocabulari. És a dir, algú espanyolista, que sense embuts sigui un nacionalista espanyol o que ho sembli, i si pot ser que confirmi l'estereotip (fals, com tot estereotip) que el PP i el PSOE són iguals, que Espanya no té remei, etc. Però també té preferència, encara que això li costa molt de trobar, per persones que estiguin a favor del NO a la independència, però que estiguin a favor del referèndum il·legal i divisiu (i tan semblant als de Le Pen, Erdogan, Orban i Putin) que promouen. Joan Ignasi Elena (un gran amic meu que em causa un dolor i una tristesa immensa el paperot que ha acceptat fer) diu que hi ha una revolta democràtica entre els partidaris del NO per votar. Jo l'única revolta democràtica que veig és la indignació d'alguns, com Josep M. Bricall, per com de baix han caigut les institucions democràtiques que tant ens va costar construir. Es deu referir a aquest perfil mític que han creat, i que en la seva brutal dissonància cognitiva en Nàtius intenta alimentar cada vegada que obre la boca rodejat en actes propagandístics (parlen dels "treballs" de la comissió del referèndum...) dels líders del nacionalisme il·liberal que el fan anar amunt i avall com si fós una trista titella. El que molesta profundament als processites és que hi ha una gran part de la ciutadania que no respon a cap dels seus dos perfils ideals d'adversari. Són els que s'incomoden, ens incomodem, profundament en una situació de frontisme, que detesten, que detestem, la divisió en la que hem caigut, on perdem les ganes fins i tot de trobar-nos amb els nostres grans amics. Som els que defensem una altra cosa. Som els que sabem que no hi ha democràcia sense divisió de poders, i que en el món globalitzat d'avui no hi ha democràcia amb divisió de poders sense federalisme. Som els que volem un diàleg sincer que acabi amb un pacte per una Espanya federal en una Europa unida, on la República (la catalana i la tercera espanyola) sigui Europa, on ningú tingui el monopoli de la sobirania. Que deixin de fer homes (i dones) de palla, si us plau. Els processistes són els del NO: els del NO al federalisme, el NO a l'Europa sense fronteres, el NO a la resistència al nacional-populisme internacional, el NO a la fraternitat i el NO a l'estat de dret.

viernes, 19 de mayo de 2017

Què convé que sigui viable i legal?

Ahir el jurista Joaquín Tornos va fer una afirmació en la qual estic totalment d'acord. No es pot dir que no al referèndum d'autodeterminació que proposen els independentistes catalans només perquè sigui il·legal. La llei es pot canviar. Cal oferir sortides, perquè el joc democràtic consisteix a canviar la llei o a mantenir-la si es creu que no cal canviar-la. Es podria fer un argument semblant amb la qüestió de la viabilitat. Jo també crec que avui per avui la independència de Catalunya no és viable, entre altres coses perquè és il·legal. Però això és avui, en el futur podria haver-hi majories rellevants per canviar la llei i el món podria avançar d'alguna manera, fins i tot democràticament, per fer viable la independència de Catalunya. Els qui ens oposem a la idea d'un referèndum d'autodeterminació a Catalunya i a qualsevol racó de l'Europa que volem unida i federada, i ens oposem a la idea de la independència de Catalunya perquè tenim idees millors (com el federalisme) no ens hem de limitar a dir que estem en contra del referèndum perquè és il·legal (o perquè la Constitució espayola diu que la "sobirania" resideix en el poble espanyol) i de la independència perquè és inviable. Hem d'explicar si les volem fer legals o viables o no, i per què. No m'estendré aquí sobre per què crec que no convé fer viable la independència de Catalunya, perquè l'argument de l'obsolescència de l'estat-nació és molt extensament compartit, i perquè els arguments a favor d'una organització federal del poder (no només de la Constitució espanyola) ja ocupen un generós espai en altres posts d'aquest blog. Però jo crec que, contràriament al que pensen fins i tot alguns federalistes, el que convé que segueixi sent legal és que per introduir canvis transcendentals a la nostra convivència això s'ha de fer per grans acords detallats entre les principals forces polítiques i socials representatives de tots els sectors afectats, finalment ratificats en un referèndum. I si aquests acords no es produeixen, cal mantenir el status-quo, que ara és legal i democràtic. El meu model és el referèndum de la Constitució espanyola de 1978, on es va enviar a tots els domicilis un exemplar de la Constitució (que no era un text de 140 caràcters) redactada per consens de quasi totes les forces polítiques, o el referèndum a tota l'illa d'Irlanda (nord i sud) per refrendar els acords de divendres sant a finals dels 1990s, que prèviament havien signat totes les forces rellevants afectades pel conflicte (allò sí que era un conflicte).  Aconseguir aquests acords, refrendar-los i que ningú els tiri enrera és difícil, com es va veure amb la reforma de l'Estatut. Però enganyar intentant fer veure que aquestes coses són més fàcils del que són... això sí que és una vulneració flagrant del principi de realitat. Els referèndums d'autodeterminació amb resposta binària sense un acord previ no solucionen sinó que compliquen les coses, i donen una aparença falsa de simplicitat: enganyen a la població que ha de votar i que es vol que solucioni allò que els responsables polítics triats democràticament no han estat capaços de solucionar. Causen una gran divisió i eternitzen la solució de problemes per als quals les solucions estan perfectament a l'abast. És molt difícil dissenyar una pregunta única i dicotòmica que plantegi a la ciutadania les opcions realistes que té, com s'ha vist en el Brexit. El cas britànic també ens ensenya com s'incentiva l'engany, no només sobre allò que s'està oferint (el Brussel·les ens roba, o Espanya ens roba), sinó sobre el mateix procediment. Qui els havia de dir als votants britànics que es trigaria un any a començar les negociacions sobre el Brexit ("negociacions?", deuen preguntar-se alguns,... però que no ens en anàvem i ja està? que no érem "sobirans"?), i que quan s'acabin ja veurem què passa. Molt raonablement, algun partit amb representació parlamentària diu que voldria un referèndum de nou quan es conegui l'acord, si és que al final hi ha acord. A Catalunya les coses són molt més greus, perquè es vol crear l'aparença que es vol un referèndum democràtic quan el que s'està fent és una campanya propagandística que oculta una deriva profundament il·liberal que no té res a veure amb la democràcia, i que pel que fa al referèndum té entre els seus aliats... d'acord, a Rigoberta Menchú, però també a Arnaldo Otegi, la Lliga Nord, els autèntics finlandesos i al congressista Rohrabacher, possiblement un agent finançat per Vladimir Putin. Però no n'hi ha prou amb dir que el que volen fer és il·legal. Cal explicar que la legalitat precisa sobre què es pot votar i com, és precisament la que ens ha permès els millors anys de pau, llibertat, autogovern i democràcia. El referèndum que volia Marine le Pen per sortir de la Unió Europea era perfectament legal, però hagués estat un desastre colossal per a la democràcia i la llibertat, i aquí sí que la comparació amb els referèndums de Hitler deixa de sonar extravagant.

martes, 16 de mayo de 2017

PSOE: como en la grada o como en la escuela

Creo que en líneas generales hay dos formas de aproximarse a la acción colectiva, y yo (como tantos otros) las he practicado las dos, y las sigo viviendo de cerca gracias a mi experiencia como padre y como aficionado al fútbol. Por una parte está el comportamiento expresivo de los aficionados al fútbol en la grada, que gritan a favor de su equipo para que éste gane y derrote al adversario, si puede ser de forma humillante. Por otra parte está lo que se enseña a los niños y niñas en el colegio, especialmente cuando surgen conflictos: tenéis que hablar y aprender a poneros de acuerdo. El otro día en la fiesta del colegio de mi hija era admirable como la profesora de música había conseguido que tres aulas de 5º de primaria cantaran y tocaran la flauta al unísono, o como en la muestra del laboratorio de ciencia, se enseñaba a los niños a plantear conjuntamente un proyecto de investigación, por consenso. La mayoría de especies animales, incluyendo la especie humana, en general resuelve sus decisiones colectivas, en el seno de grupos consolidados, por consenso. Una vez quien o quienes ostentan el liderazgo marcan una dirección a seguir, toda la manada le sigue, pero para que le siga la manada quien ejerce el liderazgo calibra qué dirección tomar para que no se queden unidades en el camino. La cohesión favorece la fortaleza del grupo y le hace ser más competitivo en la competencia inter-grupal. Que antes de este domingo el PSOE aprenda esta lección es ya imposible, pero ojalá los resultados de la elección de la secretaría general hagan imprescindible tenerla en cuenta. Durante la campaña de las primarias he estado atento a los argumentos de unos y otros, ya que como tengo derecho al voto espero ejercerlo de la forma más responsable posible. He escuchado o leído buenos argumentos a favor de Susana Díaz, como lo que hoy escribe José C. Díez, o a favor de Pedro Sánchez, como lo que me llega por un grupo de amigos de WhatsApp sobre lo que dijo Jordi Hereu en un evento. Los argumentos son a veces tan buenos que me he llegado a preguntar si José Carlos o Jordi no hubieran sido mejores candidatos. Pero la verdad es que he escuchado también muy buenos argumentos, y sobre todo más ruidosos, para no votar a ninguno de los candidatos favoritos. Algunos de estos argumentos son conocidos, y no vale la pena reiterarlos. No todos tienen fundamento, como los que expresan prejuicios injustificados hacia candidaturas o grupos de votantes. Por desgracia el método de votación (cada uno vota una sola candidatura una sola vez y gana quien tiene más votos) favorece a quienes ostentan preferencias extremas. Podría ser que, con el sistema de votación actual, ganara la elección una candidatura con menos del 50% de los votos, cuando quizás sea una candidatura que es la peor opción para más de la mitad de los votantes. Puede que el PSOE haya elegido el peor sistema de votación posible en el momento más delicado de su historia. Si tomamos como punto de referencia el recuento oficial de los avales y suponemos que quienes avalaron a Díaz y Sánchez tienen como segunda opción a Patxi López, otros sistemas de votación distintos del reglamentario actualmente, que reflejan mejor las preferencias por todos los candidatos, darían como vencedor a Patxi López. Esto es así si utilizamos como criterio el del "vencedor de Condorcet" (qué candidatura gana a las otras dos en comparaciones por pares) o el criterio de Borda (cada votante puntúa con 3, 2 y 1 punto a las tres candidaturas, algo parecido al Festival de Eurovisión). Lo he calculado (los resultados están "available upon request" como se dice en las revistas científicas) y el resultado es el mismo en cuanto a preferencia colectiva tanto si suponemos que los partidarios de López tienen a Sánchez como segunda opción o tienen a Díaz (o si se dividen en su segunda opción). Patxi López no debe tener muy buenos asesores, porque en lugar de reivindicar el método de Condorcet o el de Borda, propuso un sistema a dos vueltas que le hubiera dejado eliminado a la primera (como se eliminó en unas célebres elecciones francesas a Jospin pese a que hubiera sido el ganador de Condorcet frente a Chirac y Le Pen padre). Cuando se presentó Patxi López me pareció una buena opción de síntesis para pacificar el partido. Como he tenido los oídos bien abiertos para escuchar buenos argumentos, un amigo mío me convenció para no descartar el voto en blanco, como voto de protesta por la incapacidad del PSOE de renovarse, pero votando al fin y al cabo para expresar un compromiso renovado con una militancia que es parte de nuestra identidad compleja. Y ahí estoy. Avalé a López porque me lo pidió una compañera, que lo hizo sin ninguna coacción, igual que el amable compañero que me pidió avalar a Sánchez. No creo que nadie en el PSOE ni en el PSC se deje coaccionar, ni creo que se deba insultar a nadie hablando de voto cautivo, aunque como yo, muchos sí se dejan influir, como es muy normal en una democracia participativa y deliberativa. Quizás si Patxi saca un buen resultado, las voces a favor de la concordia se impongan en el Congreso del PSOE, la auténtica segunda vuelta. Si no voto en blanco, votaré a Patxi.

domingo, 14 de mayo de 2017

La derecha española y la estabilidad regulatoria

Pese a la retórica de promover "reformas" en España, el gobierno del PP dirigido por Mariano Rajoy desde fines de 2011 ha cosechado algunos sonoros fracasos en algunas reformas clave. Una de ellas es la reforma de los organismos de regulación sectorial y de defensa de la competencia. En un post anterior informé de mis trabajos de investigación donde se incluye una opinión elaborada criticando la fusión que tuvo lugar en 2013 entre la autoridad de defensa de la competencia y varios reguladores sectoriales, entre ellos el de telecomunicaciones y el de energía. Esa fusión fue no sólo criticada desde medios académicos, pese a los aspavientos de algún profesor reciclado en lobista, sino también desde la Comisión Europea, que es la institución que más hecho por dotar de estabilidad y calidad regulatoria a España. Tras sólo cuatro años de funcionamiento de la nueva agencia fusionada, que pese a todo se había demostrado relativamente independiente gracias al trabajo de un presidente con personalidad, aparentemente boicoteado desde círculos cercanos al PP, el gobierno ha decidido rebobinar en parte y volver a deshacer la fusión, en este caso creando una autoridad de defensa de la competencia y una autoridad de regulación sectorial (que incluya las telecomunicaciones y la energía). Este es un esquema más racional que el anterior, pero se tenía que haber hecho en 2012 o 2013. Hacer y deshacer dos estructuras regulatorias es enormemente costoso, y se descapitalizan organismos e instituciones difíciles de poner en pie. La reforma de 2013 ya tiró por la borda los esfuerzos de consenso social y político desarrollados por el entonces secretario de estado de economía, David Vegara, en la política de defensa de la competencia. Ojalá la nueva reforma se hiciera con ese espíritu de diálogo y consenso, con la elaboración de un libro blanco, la atención a todos los sectores interesados, y la aprobación final por consenso en el legislativo. Habría muchas cuestiones a incorporar, no sólo para dotar de mayor independencia a los organismos, sino para que reflejaran mejor la realidad institucional, cuasi-federal del estado, por ejemplo en las políticas que afectan a algunas industrias de red como el agua o el transporte, no sólo la energía o las telecomunicaciones. O para aceptar que España debe someterse a las políticas de la Unión Europea en estos terrenos, y a la vez participar activamente en su elaboración, no como hasta ahora, que parece que no pintemos nada en Europa pero que después nos enfrentamos a ella cuando no nos gusta lo que nos dice. Esta reforma, de más calado y consenso que la que promueve el PP, es una de las cuestiones que debería impulsar un PSOE idealmente unido y renovado que salga del proceso de votaciones y congreso de las próximas semanas. ¿Estaré soñando despierto?

miércoles, 10 de mayo de 2017

Srebrenica també va de democràcia?

Mladen Grujicic, actual alcalde de la ciutat de Srebrenica, diu a partir del minut 7 i vint segons d'aquest vídeo (que posa la pell de gallina, però que els telespectadors de TV3 no veuran mai, i que recull un reportatge de l'excel·lent programa de la BBC Newsnight), que segons ell Ratko Mladic va ser un heroi, i que la matança que aquest militar serbi va perpetrar en aquesta ciutat, on a l'estiu de 1995 van morir uns 8500 homes d'origen musulmà, no va ser un genocidi, contràriament al veredicte dels tribunals internacionals. Mladen Grujicic també es mostra partidari del dret a decidir del poble serbi dintre de Bòsnia-Herzegovina, que és on està la seva ciutat. En aquest petit país, un dels que va resultar de la disgregació de l'antiga Iugoslàvia a la terrible guerra dels Balcans dels anys 1990, la República Srpska, de majoria sèrbia, està liderada per sectors independenistes que aspiren a segregar-se addicionalment de Bòsnia. La veu en off del reportatge diu que treient regularment al debat públic la idea d'un referèndum de secessió, els dirigents serbis de Bòsnia intenten aconseguir allò que no van aconseguir amb la guerra. Textualment, Grujicic diu (traduint de l'anglès al català els subtítols de la BBC): "si la vida millorés a la República Srprska de manera que aquells que es volguessin quedar aquí, ja siguin bosnians, croates o serbis, es poguessin quedar aquí, i aquells que volguessin quedar-se a la federació (de Bòsnia-Herzegovina) poguessin triar fer-ho, si això fós una solució més pràctica, i és clar si es pogués fer pacíficament, jo hi estic totalment a favor". Tot pacífic i de bon rotllo. Crec honestament que el vídeo hauria de ser de visita obligatòria per a tots aquells que sincerament segueixen creient que un referèndum d'autodeterminació és una obvietat democràtica. Realment sembla la confirmació de l'efecte en cadena kafkià que una vegada va predir l'escriptor catalano-mexicà Jordi Soler si féssim una aplicació literal del dret a decidir. Jo no sé si la vida dels serbis bosnis milloraria molt o no amb una nova etnocràcia, però si ho fés trencaria la tendència de menor creixement econòmic de les repúbliques resultants de la guerra en comparació amb les dècades anteriors de la federada Iugoslàvia. Però en tot cas aquí tenim un altre referèndum incòmode que els defensors d'un referèndum d'independència a Catalunya haurien de defensar si volen ser coherents amb el seu criteri d'equivalència entre referèndum d'independència i democràcia. Com també haurien de defensar si fossin coherents el referèndum promès de Marine Le Pen per sortir de la Unió Europea, o el referèndum de Crimea quan la va annexionar Rússia, o els referèndums convocats o promoguts per Orban, Wilders, Erdogan o altres. Però si només demanen votar! Què pot haver-hi de dolent? No parlo dels referèndums de Hitler per no ser acusat de degradar-me moralment i intel·lectual. Tot això és difícil d'escoltar i dubto que entrin a discutir-ho els il·lustres membres de la Comissió pel referèndum de Catalunya, comissió de la qual es desconeix el pressupost, perquè a Catalunya ens omplim la boca de la paraula democràcia, però ningú rendeix comptes des que el Parlament bàsicament ha deixat de funcionar. Els il·lustres membres d'aquesta comissió i el seu president quan donen una entrevista no entren a discutir aquests incòmodes paral·lelismes; sempre és més fàcil parlar del PSC o de l'esquerra catalana (que és del que saben, i per això han estat triats, no perquè tinguin cap expertesa homologada en qüestions de dret i democràcia). El seu pas per aquesta comissió no farà ningú més savi ni farà Catalunya més democràtica, però qui sap si el seu president o algú d'ells no en treurà encapçalar una llista electoral recolzada pels hereus del clan Pujol. Al capdavall, no són més fotogènics que en Romeva, però sí més simpàtics. Tot plegat, una enorme pèrdua de temps quan Catalunya hauria d'estar debatint com posicionar-se en uns anys dramàtics i decisius per al futur d'un demos europeu. Però cadascú és lliure de dedicar la seva vida a les causes que considera més nobles.

domingo, 7 de mayo de 2017

El demos europeu que ha frenat Marine Le Pen

Hem vist un president electe a França fent el seu discurs d’acceptació al costat d’una bandera europea i una francesa, a la mateixa alçada. Posteriorment, ha fet acte de presència a l'esplanada del Louvre sota els acords de la novena simfonia de Beethoven, l'himne d'Europa, l'oda a l'alegria. No estava escrit que hagués de ser així. Com ha dit Macron, la nostra civilització està en joc, i cal refer el lligam entre Europa i els seus ciutadans. En el seu discurs ha refermat el compromís de França i d’Europa de lluitar contra el canvi climàtic.
Personalitats i grups de tota Europa, que van des de l’esquerra al centre, s’havien mobilitzat en les darreres setmanes per barrar el pas a l’extrema dreta nacionalista, entre ells Daniel Cohn-Bendit, Yannis Varoufakis, Jurgen Habermas, Segolène Royal, Anne Hidalgo, Greenpeace i 25 premis Nobel d’economia, entre ells Joseph Stiglitz, Amartya Sen, Jean Tirole i Angus Deaton. Les xarxes socials havien rebentat els darrers dies de la campanya a tot Europa denunciant tots aquells que expressaven indiferència entre els dos candidats de la segona volta. Indiferència vergonyosa quan parlem d’una candidatura que flirtejava amb el negacionisme de l’Holocaust jueu.
El demos europeu que tantes vegades s’ha trobat a faltar s’ha mobilitzat per frenar l’arribada del feixisme a la presidència de França. El demos ha derrotat aquells que massa fàcilment parlen en nom del poble, com ha fet Marine Le Pen en el seu lema de campanya de la primera volta (i com han fet altres líders nacionalistes en altres contrades). A la segona volta va triar “Choisir la France” (triar França), intentant confondre’s amb el país, com fan els nacionalistes totalitzants en altres llocs. Le Pen ha estat la candidata de la divisió, del verí de l’enfrontament intern (especialment amb els immigrants i els seus fills i filles) i de la fragmentació europea, quan més que mai necessitem un continent unit, fort i democràtic, i societats cohesionades que avancen a través del diàleg, la negociació i el pacte.
L’elecció francesa ha estat una derrota del nacionalisme i del replegament identitari. L’esquerra ha de parar l’orella i escoltar el gran descontent social que fa possible l’ascens del nacional-populisme. Però també ha d’escoltar el crit d’esperança que envien molts votants joves, a Anglaterra, als Estats Units i a França, sobretot a les grans ciutats diverses i mestisses, un crit d’esperança que diu “no al tancament, no a la insolidaritat” i sí a la fraternitat, la igualtat i la llibertat.
Molts haguéssim volgut que un candidat clarament d’esquerres i europeista estigués a la segona volta. Però no ha estat així. L’esquerra a tot Europa ha d’abandonar l’error letal de l’europescepticisme, i ha de ser una part fonamental de la necessària evolució accelerada cap a un model federal europeu. Tant de bo que les eleccions alemanyes de la tardor, i les italianes de 2018, configurin uns governs d’aquests grans països europeus inclinats a l’esquerra i que facin avançar polítiques fortament distributives a la Unió Europea i la zona euro, i de creixement econòmic. Això, avui, és possible. Amb Le Pen presidenta, seria impossible, i estaríem centrant les energies en defensar la mateixa existència de la Unió Europea.
La derrota de l’agnosticisme de Mélenchon és la confirmació que “esquerra sobiranista” és un oxímoron, és a dir una combinació de paraules contradictòries, que no es poden produir simultàniament en la realitat. És vergonyós defensar la idea de sortir d’Europa si no canvien les polítiques dels seus actuals òrgans de govern, com és vergonyosa la postura d’alguns exponents de cert progressisme multimilionari a Califòrnia, d’advocar per la secessió d’aquest estat perquè no els agrada Trump, arraconant la solidaritat amb els pobres, els afro-americans, les dones i tants altres arreu dels Estats Units que patiran les polítiques de l’extrema dreta. Els grans problemes de la humanitat depassen totalment l’àmbit de l’estat-nació. Mélenchon fa una crida a la ciutadania a “federar-se” al voltant de les idees d’un nou humanisme ecologista. Si vol ser coherent de veritat amb les idees de federació, d’humanisme i d’ecologisme, ha de rebutjar la noció que això es pugui assolir en el context d’una institució obsoleta: l’estat-nació.
La cadena d’eleccions que ens havia de robar Europa està tenint tot un altre desenllaç: ni a Àustria, ni a Holanda, ni a França, no han guanyat els aliats de Trump, del Brexit i de Vladimir Putin. És hora ara de passar a l’ofensiva i treballar per més i millor Europa, sent fidels al missatge del Manifest de Ventotene escrit pels antifeixistes europeus després de la Segona Guerra Mundial.
La de França és una victòria per Europa i per una França diversa i jove. Ha perdut també la proposta de Le Pen de fer d’un referèndum divisiu per sortir de la Unió Europea, idea semblant a la d’altres nacionalismes divisius. Han perdut els mots d’ordre d’independència, sobirania i nació, els més utilitzats per Le Pen en el seu debat previ a la segona volta amb Macron. Ha guanyat la França de les llums i ha perdut l’obscurantisme nacionalista. Les persones treballadores que han anat a França a buscar un futur millor poden en els propers cinc anys dormir tranquil·les. Els grans guanyadors de les eleccions franceses són la democràcia i Europa, i els grans perdedors són l’extrema dreta i els defensors del mite de l’estat-nació. Les europeistes i els europeistes no hem de caure en l’autocomplaença. Tot el contrari. Però ho volguem o no estem en un món globalitzat. O ens federem, a Europa i al món, o l’espècie humana desapareixerà molt abans del que era previst.

sábado, 6 de mayo de 2017

La Francia de las luces o el oscurantismo nacionalista

Cuando yo era pequeño y con mis padres crucé la frontera entre España y Francia por primera vez, lo primero que hicimos fue entrar en un restaurante para comer. Me sorprendió el extraordinario silencio del establecimiento, tan distinto de los ruidosísimos lugares públicos en España, ya sean bares, restaurantes, trenes o autobuses. Aquello debía ser la civilización. Después he cruzado la ya inexistente frontera muchas veces, pues creo que ninguno de los españoles que vivimos cerca de Francia debemos desaprovechar la oportunidad de tener tan cerca un país donde la gente lleva décadas siendo más culta, libre, despierta y feliz, en palabras de Salvador Espriu. Aunque la vida me ha llevado más a cultivar la anglofilia que la francofilia, hay muchísimos franceses abiertos que no verían ninguna contradicción entre ambos conceptos, empezando por los miles de ellos que viven en Londres. El economista Jean Tirole, en su libro "Economía del bien común", recientemente traducido al castellano, escribe que el estado jacobino francés ya no es lo que era, puesto que su soberanía ha sido erosionada por la cesión de poder al nivel europeo (en la política monetaria o en la defensa de la competencia), por la descentralización, por la globalización y por las privatizaciones. El mismo Tirole lidera un centro universitario de nivel mundial, que se desarrolla preferentemente en lengua inglesa, en la ciudad de Toulouse, no tan lejos de Barcelona. Parte del apoyo que reciben las ideas más o menos disfrazadas de extrema derecha pueden ser una reacción de nostalgia y miedo ante estos cambios. Paul Krugman argumenta que hay que dejar de llamar populista a Marine Le Pen y hay que llamarla simplemente racista de extrema derecha, que es lo que es. En su debate con Macron de hace unos días, las palabras que más utilizó fueron nación, libertad, independencia y soberanía, las mismas que utilizan otros nacionalistas extremos en otras partes del mundo. Ante eso, su oponente, sin ser de izquierdas, pero sí declaradamente europeísta, ha conseguido recabar el apoyo de personas y grupos como Daniel Cohn-Bendit, Yannis Varoufakis, Greenpeace, además de veinticinco premios Nobel de economía, incluyendo al mismo Tirole, a Amartya Sen y a Joseph Stiglitz. En sus últimas palabras en el debate, interrumpidas por la mala educación incesante de su rival, Macron apeló a la Francia de las luces a derrotar al oscurantismo. La candidata del Frente Nacional acusó a su contrincante de querer una Europa federal y de ser el candidato más radical a favor de Europa. Una buena razón para votar a Macron. La extrema derecha, con el apoyo de Putin y de los enemigos de una Europa fuerte, unida y en paz, no dejará de operar hasta el último instante para conseguir que las fuerzas de la división prevalezcan en nuestro país hermano y vecino. Nadie decente debería desear su éxito. Libertad, igualdad, fraternidad.

jueves, 4 de mayo de 2017

Què en pensa la burgesia catalana, de tot plegat?

Si la societat catalana fós tan fantàstica com alguns supremacistes proclamen, la població tindria un domini molt més gran de la llengua anglesa, i les nostres classes ocioses passarien més temps veient la BBC o la CNN que TV3 o 8TV. Llegirien més tota mena de publicacions de qualitat que es poden trobar per Internet en anglès que no pas les últimes notícies del procés, aquest thriller de baixa qualitat i de final perfectament conegut (donar voltes a la mateixa rotonda indefinidament). Si veiessin o llegissin aquests materials haurien detectat estudis comparatius interessants, com el que va aparèixer recentment a la New York Review of Books. Els estudis comparatius són una tècnica perfectament homologada per intentar conèixer millor una realitat, analitzant semblances i diferències amb una altra realitat històrica o geogràfica. En aquest article es destacava que, tot i que Trump no és Hitler, ni els Estats Units d'avui són l'Alemanya d'entreguerres, existeixen paral·lelismes inquietants. No sé si s'ha desencadenat una ràtzia de tuits contra l'autor de l'article acusant-lo de relativisme moral o de degradar-se moralment i intel·lectual, com passa a Catalunya cada vegada que algú posa de manifest algun paral·lelisme incòmode. Però en aquest article una cosa interessant que es deia és que l'alta burgesia alemanya va deixar fer a Hitler perquè el descontent no el monopolitzessin altres sectors. També sembla que els sectors tradicionals del Partit Republicà deixen fer a Trump, encara que no els hi agrada, perquè el prefereixen abans que un govern de caràcter més redistributiu. A Anglaterra sembla que també els sectors tradicionals del Partit Conservador han decidit anar de bracet amb els quasi feixistes del Brexit i aprofitar per escombrar a l'esquerra (que hi col·labora mostrant el pitjor de si mateixa). A França veurem el diumenge si els votants de dretes prefereixen anar de bracet amb l'extrema dreta o en Macron troben una solució de síntesi menys traumàtica (i infinitament millor per ells i per Europa). A altres països europeus on semblava que el nacional-populisme havia d'escombrar (Holanda, Àustria), sembla que al final la majoria de la gent, no sé si amb l'ullet de les seves burgesies, ha preferit seguir en el món i canviar-lo partint del principi de realitat. El mateix ha fet la burgesia al País Basc. I a Catalunya? Pensa la burgesia catalana seguir mirant cap a un altre costat, mentre perdem oportunitats, mentre altres aconsegueixen ser rebuts per tot Europa i el món i aconsegueixen acords financers beneficiosos (i injustos, que serien impossibles amb un bon sistema federal ben negociat)?

miércoles, 3 de mayo de 2017

El vergonzoso agnosticismo de la izquierda soberanista

El anuncio de ERC de la Cataluña Norte (en el sur de Francia) de mantenerse neutral ante Le Pen o Macron se suma a declaraciones de parecido agnoticismo de Podemos, de la CUP y por supuesto del candidato a quien apoyó Pablo Iglesias en las elecciones francesas, Jean-Luc Mélenchon. La dirección de ERC en la Cataluña Sur ha tenido que aclarar, a posteriori, que ellos sí que apoyan a Macron. Por lo menos una parte de dos de los tres partidos que apoyan la independencia de Cataluña no saben si Le Pen es mejor o peor que Macron, o por lo menos se han mostrado un tanto lentos y dubitativos en lo que debería ser una decisión obvia. Se muestran indiferentes entre un candidato europeísta y una candidata que ha prometido defender a Francia de la Unión Europea, de los extranjeros y de los musulmanes, una candidata que no dudaría en negar la escolarización a los hijos de los inmigrantes, que coquetea con el negacionismo del holocausto judío, y que desea convocar un referéndum (una auténtica demócrata, claro) para romper de una vez por todas con el proyecto de integración europea, este proyecto que ha cometido el grave error de garantizar la paz en nuestro continente en las últimas décadas, tras siglos de trágicos enfrentamientos y fragmentación. Cuando un economista francés me dijo antes de la primera vuelta que entre Mélenchon y Le Pen no había diferencias programáticas, yo me imaginé que exageraba, y que por lo menos habría diferencias en cuanto a una distinta sensibilidad hacia los inmigrantes y los extranjeros. Pero parece que no, parece que las abismales diferencias en las cuestiones raciales entre le Pen y Macron, el mundo que les separa en las cuestiones que tienen que ver con las identidades nacionales, no sirven para decantar al soberanismo de izquierdas a favor de Macron. La incapacidad para jerarquizar aquello que no les gusta es una laguna ética fundamental de aquellos que prefieren vivir en una galaxia donde sólo lo puro tiene valor. El racismo se pone en el mismo saco que el centrismo, el nacionalismo visceral y retrógado en el mismo saco que el liberalismo. A mi me hubiera gustado mucho que a la segunda vuelta francesa hubiera llegado un candidato socialista y europeísta. No ha sido así. Ha llegado un candidato europeísta de centro. A mi gustaría que su currículum estuviera adornado por una vida profesional de maestro de escuela o de filósofo, y sin embargo tiene un pasado de ejecutivo del sector bancario, lo cual que yo sepa no es un delito. Lo peor de la izquierda soberanista (lo que debería ser un oxímoron) es que al coquetear con la Venezuela de Maduro o no distinguir entre Le Pen y Macron, lo que revelan es su profunda incomprensión del mundo de hoy y en particular del proyecto de integración europea, el marco principal en que son posibles los cambios hoy en día, y sin el cual ningún proceso redistributivo importante, ninguna acción fundamental para frenar el cambio climático, y ningún proyecto serio de relanzamiento de la economía, serán ya posibles. El seguimiento que se hace en Cataluña y España de las elecciones francesas, salvo excepciones, raya por otro lado el ridículo. Algunos políticos catalanes sólo parecen preocupados por lo que supondrá la elección para el "procés" o para las exportaciones catalanas. Chicos: el proyecto europeo está en juego, es decir, las bases mismas de nuestra propia prosperidad y nuestra libertad, la de verdad. Hay quien se entretiene buscando qué político español o catalán puede parecerse más a Macron. Pónganse a estudiar, y renuncien a sus rancios nacionalismos apostando por ceder soberanía a Europa, a ver si así se les pega algo.

lunes, 1 de mayo de 2017

Artur Mas vol fer una vaga general (el saben aquel que diu...)

Un periodista que va escriure un llibre després del 27S titolat "Per què hem guanyat" s'ha despenjat tot just el dia internacional del treball anunciant que el seu amic Artur Mas contempla seriosament la idea de fer una vaga general per recolzar el procés independentista català. Tenint en compte els precedents, és possible que aquest periodista una vegada més estigui equivocat. Però seria divertit que no ho estigués. Seria còmic veure com l'hereu polític dels Pujol intenta convèncer la classe treballadora catalana que cal ser més solidari amb la seva classe social que amb la resta de treballadores i treballadors d'Espanya. És clar que a Mas no li manca certa lògica. Deu veure que molta gent ja no viu com una "amenaça" la convocatòria d'un referèndum sense marc legal o una declaració unilateral d'independència, perquè francament molts creiem que de referèndums i de declaracions ja n'hi ha hagut més d'una, i no ha passat res. Ara, una vaga general seria una novetat. No voldria perdre'm els tontos útils habituals suposadament d'esquerres reclamant dels sindicats i de la classe obrera catalana un gest en favor de la democràcia. Podrien fer una comissió d'experts presidida per en Toni Comín, i així aprofitar per posar a sanitat algú que hi entengui. Proposo que si hi ha mani el dia de la vaga general que l'encapçali Marta Ferrusola o algun dels seus fills que estigui de permís aquell dia. Bona sort, Artur.

domingo, 30 de abril de 2017

Trabajador@s del mundo, federaos

El Día Internacional del Trabajo se llama internacional porque desde el principio del capitalismo y de los movimientos de emancipación obrera, la causa de la clase trabajadora se concibió como una causa que debía ir más allá del marco nacional. La solidaridad entre personas trabajadoras para construir un mundo mejor significaba que un obrero de Manchester se sentía más solidario de uno de Nápoles que de la burguesía de su país. Hoy debería significar que una persona trabajadora en Cataluña debería sentirse más solidaria respecto a los problemas del campo andaluz que respecto a los problemas de la familia Pujol. Por supuesto, la primera guerra mundial fue un duro golpe para esta noción, y tras el asesinato de Jean Jaurès en Francia se impusieron las visiones estrechamente nacionales entre muchos movimientos de emancipación obrera. El candidato francés Mélenchon parece ser heredero de la tradición que acabó con la vida de Jaurès, no porque sea un asesino, que no lo es, sino porque es incapaz de decidirse entre una candidata hiper-nacionalista y racista que coquetea con el negacionismo del Holocausto, Marine Le Pen, y un candidato europeísta, Macron, que no es socialista pero al que apoyan numerosas personalidades provenientes de la izquierda y el centro-izquierda, entre los cuales se encuentra el antiguo líder ecologista y del Mayo del 68 parisino, y actual exponente del federalismo de izquierdas, Daniel Cohn-Bendit. Mélenchon abraza el proteccionismo y el nacionalismo económico y político, como Donald Trump, y parece que no ha aprendido las lecciones de los últimos casi 40 años o incluso más atrás. En 1981 François Miterrand tuvo que dar un giro de 180 grados a su política de construir el socialismo en un solo país, como Zapatero en 2010 tuvo que plegarse a las realidades de un mundo donde un país puede ser víctima en cualquier instante de un ataque especulativo. Los países europeos hace tiempo que dejaron de ser soberanos. Hoy la lucha de la izquierda debe ser internacional o fracasará. Tras la segunda guerra mundial Altiero Spinelli fue expulsado del Partido Comunista Italiano tras redactar el Manifiesto de Ventotene, la biblia del federalismo europeo, porque fue considerado un pequeño burgués. Con el tiempo, los cultísimos dirigentes del comunismo italiano rectificaron e hicieron de Spinelli uno de los mejores eurodiputados que ha tenido el continente. Hoy los trabajadores y las trabajadoras se enfrentan a desafíos colosales, desde la robotización y la digitalización hasta la decreciente participación de las rentas salariales en la renta global. Recuperar poder adquisitivo y poder político para la clase trabajadora debe ser el gran objetivo de la izquierda, pero sólo se logrará si somos conscientes de en qué cancha se disputa el partido. Y la cancha en que se disputa el partido es global. La construcción de sistemas fiscales donde la presión fiscal no recaiga sólo sobre las personas trabajadoras, donde desaparezcan los paraísos fiscales, sólo se conseguirá con democracias ampliadas como por ejemplo con una Unión Europea más fuerte y federada. Las políticas fiscales ambiciosas que creen empleo y mejoren la productividad sólo tendrán el músculo suficiente si se cede soberanía al nivel europeo y esta soberanía se controla democráticamente. Mélenchon y todos los soberanistas de izquierdas le hacen el trabajo a quienes no creen en la solidaridad internacional de la clase trabajadora y quieren erosionarla todavía más. Los que creen que el federalismo es un tema meramente territorial no entienden que la causa de la clase trabajadora sólo triunfará si de una vez superamos el marco mental del estado-nación. Trabajadoras y trabajadores, luchemos por la emancipación y por la federación. Son lo mismo.

viernes, 28 de abril de 2017

Com que estem dividits, hem de celebrar-ho amb un referèndum?

La campanya propagandística a favor del que es coneix com "el referèndum" ha substituït qualsevol debat sobre com es compara aquest amb altres hipòtesis de treball que poden competir perfectament amb un referèndum d'independència pel que fa a qualitat democràtica. Es fa campanya per un referèndum que no se sap quina pregunta tindrà ni quin marc legal l'empara pel que fa a llindar de vots, protecció de la llibertat d'expressió, claredat dels plantejaments, etc. Tots els requisits que hauria de complir un tal referèndum amb uns mínims de qualitat democràtica estan prescrits per un organisme internacional respectat i homologat, la Comissió de Venècia. Fa bé Joan Coscubiela a reclamar l'aval d'aquesta Comissió com un requisit mínim per recolzar tal iniciativa. En aquesta comissió hi ha un expert català, que fa poc va explicar que la forma de plantejar el referèndum per part dels independentistes catalans incompleix totes les condicions que estableix aquesta entitat. Els requisits que posa aquest prestigiós ens (marc legal, neutralitat informativa, llindar de vots, requisits de temporalitat, entre altres) són elementals, a la vegada que difícils de complir per tots aquells que tenen una visió simplista i distorsionada del que és una democràcia. Potser per això la immensa majoria de democràcies del món no contemplen la celebració de referèndums d'autodeterminació vinculants. Segons l'expert en dret constitucional Xavier Arbós, que ho va explicar l'altre dia en una xerrada a Sarrià, els països que contemplen aquest dret són Etiòpia, Liechtenstein (per si els seus municipis volen annexionar-se amb Àustria, per exemple), Uzbekistan i San Cristóbal-Nieves (Saint Kitt and Nevis). Xavier Arbós és un partidari del concepte de "nació de nacions" per a Espanya, que porta anys treballant tossudament en la recerca de solucions per al futur constitucional de Catalunya en gran part inspirades en un país que coneix molt millor que altres que en parlen de passada, concretament el Canadà. És poc sospitós d'improvisar, però per descomptat si algú coneix algun altre país que en la seva Constitució permeti el dret a l'autodeterminació, li ofereixo la secció de comentaris d'aquest blog (els insults no s'accepten) per explicar-nos-ho. Tampoc no és gaire sospitós Enrique Barón, ex-president del Parlament Europeu, i federalista convençut des que en la seva joventut va viure un temps a Suïssa. A Barón no li sembla una bona idea celebrar referèndums dicotòmics d'independència, i va recordar en la II Convenció Federalista de la Fundació Campalans celebrada la tardor passada que a Alemanya el darrer referèndum el va convocar Hitler, i des de llavors no se n'ha convocat cap, ni tan sols per aprovar la reunificació alemanya. De nou dubto que Barón no sigui acurat en els seus arguments, però si algú em pot assenyalar algun referèndum a la història d'Alemanya que desmenteixi les seves paraules, té la secció de comentaris a la seva disposició. Els referèndums són un instrument de la democràcia, no l'únic. Són un instrument de democràcia directa que s'ha fet servir per al bé de les societats perquè Xile escapés al control de Pinochet; o perquè Espanya refrendés la transició a la democràcia i l'aprovació d'una Constitució per una immensa majoria que ha permès el més llarg període de pau i llibertat a Espanya i Catalunya; o perquè Irlanda, la del sud i la del nord, refrendessin per una immensa majoria un gran acord sense exclusions i amb un gran suport internacional (no entenc per què parlem tant del referèndum divisiu d'Escòcia i no es parla del referèndum inclusiu d'Irlanda que va rubricar els acords de divendres sant, gràcies als quals la sang ha desaparegut de l'illa -esperem que no torni gràcies al Brexit). Però és un instrument imperfecte per abordar temes complexos en democràcies consolidades. És un instrument que contràriament al que molts pensen superficialment (com ha demostrat el referèndum del Brexit) no tanca ni soluciona els problemes, sinó que els complica i els eternitza a la vegada que crea incertesa per a les persones individuals i per a les comunitats, especialment en societats dividides. Una persona intel·ligent em va dir l'altre dia que no entenia que un partit d'esquerres com el PSC s'oposés al referèndum. Li vaig contestar amb un dels arguments contra "el referèndum" (no l'únic, però era tard i estàvem cansats): que provoca divisió. Va replicar que Catalunya ja està dividida. Té raó: Catalunya ja està dividida (encara que no enfrontada ni en presència de brots de violència, com els que es van donar al referèndum del Brexit). Però suposo que la divisió no és una cosa desitjable que volguem donar per ineluctable. Hem de buscar formes de democràcia que ens tornin a unir, no que aprofundeixin en la divisió (com passaria entre la ciutadania francesa si una hipotètica presidenta Le Pen convoqués el referèndum que ha promès per sortir de la Unió Europea). Pel que fa a la relació entre esquerra i referèndums, no acabo d'entendre-la, aquesta relació: des de la febre referendària al Regne Unit l'esquerra s'ha enfonsat tant a Escòcia, on el Partit Conservador ha ressuscitat, com a Anglaterra. Una societat dividida per qüestions d'identitat (Israel, Irlanda) és letal per a l'esquerra. El referèndum d'independència és una idea superficialment persuasiva, fàcil de portar a una campanya propagandística. Però un gran acord que faci possible la convivència d'una gran majoria de la societat, sense exclusions, puntua molt més alt en qualsevol indicador que es vulgui construir de qualitat i convivència democràtiques.

domingo, 23 de abril de 2017

Nación de naciones: que no sea el "apoyaré" de Pedro Sánchez

El concepto de nación de naciones entronca con lo mejor del federalismo español si sirve para reconocer la diversidad de España y para articular una reforma del estado en la que quepan todos los socialistas españoles, y también los exponentes más avanzados de la derecha, el nacionalismo vasco y sectores realistas y dialogantes del independentismo catalán. No es un concepto nuevo, y se parece a la expresión "país de países" que alguna vez había utilizado Felipe González. Hay conceptos más sugestivos a estas alturas del siglo XXI cuando estamos bombardeados por un nativismo pujante en todo el mundo, como la idea de una España post-nacional, parecida al concepto de un Canadá post-nacional que ha abanderado el nuevo primer ministro Justin Trudeau. Pero más allá del concepto sería de desear que con su uso Pedro Sánchez o quien gane las primarias del PSOE, idealmente tanto los que ganen como los que pierdan, tengan una idea interiorizada y profunda de lo que desean hacer con España. Es un poco preocupante que hasta ahora ninguno de los tres candidatos haya presentado que yo sepa una visión clara del futuro de Europa. El o la líder del PSOE debería ser uno de los principales líderes europeos. No sirve llevarse la mano a la cartuchera cada vez que se escucha la palabra soberanía. La soberanía ya no reside en los españoles, ni en los catalanes ni en los vascos. La soberanía está repartida, y el estado-nación está obsoleto, porque tanto la nación como el estado lo están, erosionados por arriba, por abajo, y por los mercados. Sánchez y el resto de candidatos deberían estar menos pendientes de los titulares y más de la profundidad de sus contenidos, de articular un federalismo para el año 2030. Parece que ayer el único que habló de Europa en un acto de apoyo a Pedro Sánchez en Barcelona fue el ex alcalde Jordi Hereu, uno de sus principales apoyos. Quizá merecería Hereu que el apoyo fuera al revés. Ojalá Sánchez consiga darle contenido a la expresión que ha abrazado. Pablo Iglesias también la ha abrazado y no le ha dado ningún contenido, y ha terminado apoyando la campaña de un candidato euro-escéptico en Francia, afortunadamente derrotado. Ojalá Sánchez ya hubiera dado contenido a su expresión cuando era candidato, en los tiempos en que presidía actos con una gran bandera española, sin ninguna europea. Una España nación de naciones, o una post-nacional que haya leído a Claudio Magris en el Danubio, sería una España donde sus líderes hablaran varios idiomas peninsulares aunque sean de Madrid. Vamos a luchar por eso: nunca es tarde para las buenas ideas. Zapatero también ganó titulares cuando dijo "apoyaré el Estatut que salga del Parlament de Cataluña", lo que después ha pasado a la historia como un acto de irresponsabilidad más que como un plan de actuación. A ver si esta vez no es así.

viernes, 21 de abril de 2017

Convertiu-vos, infidels!

L'altre dia hi havia un article extraordinari de Llàtzer Moix sobre els intents dels líders de l'independentisme català per "eixamplar la base" del seu moviment, intents que sembla que van assolir un sostre fa tres o quatre anys amb la conversió d'alguns exponents de l'esquerra que ara són passejats amunt i avall en candidatures, comissions d'experts, tertúlies i altres aparadors. Des dels més radicals als més moderats independentistes (com Mas-Colell) veuen la necessitat de convèncer un petit percentatge d'indecisos segons ells. I llavors ja estarà feta la feina. És una forma curiosa d'entendre la convivència democràtica i la necessitat de dur a terme el que Amartya Sen anomena una discussió raonada dels afers públics. Es veu que compten amb els que no som independentistes... sempre que ens convertim a la seva fe. Moltes gràcies. A mi m'agradaria que em respectessin més. Estic disposat a que m'intentin convèncer però, sisplau, primer deixin-me que jo també els convenci a vostès i, segon, si no em convencen, deixin-me que les meves opinions, i les dels que pensen semblant a mi, també comptin en la nostra societat. Alguns independentistes es comporten com els que demanaven la conversió de jueus i moriscos al segle XV. Si, sí, comptem amb vosaltres, podeu quedar-vos, sempre que abandoneu la vostra fe i les vostres tradicions i abraceu les nostres. Ja quan parlen d'unitat només es refereixen a la unitat dels seus, rebutjant el com a mínim 50% d'electors catalans que no pensen com ells. Ens tracten com estrangers en la nostra terra. Els costarà molt convèncer-nos si no ens respecten més. I els costarà molt convèncer-nos si la seva forma de democràcia no inclou formes de discussió raonada i de recerca de consensos com les que reclamen pensadors com Amartya Sen (podria Puigdemont demanar una reunió amb ell, a veure què en pensa dels referèndums d'autodeterminació). La voluntat del poble no és la voluntat del 50% ni del 60%, és la voluntat de tothom, és la voluntat de fer una societat on hi càpiguen persones que tenen visions diferents de quina és la seva nacionalitat, fins i tot que tenen visions diferents del que vol dir una nació. Una mica més de respecte, sisplau.

domingo, 16 de abril de 2017

Evolucionismo federativo versus creacionismo identitario

En la sociedad interconectada del siglo XXI la mayoría de los grandes problemas requieren soluciones compartidas. Las naciones y los estados se creen que son o pueden ser soberanos e independientes pero no lo son ni lo pueden ser ya. En Europa eso quiere decir que o nos unimos en una Unión Europea más integrada y democrática o no resolveremos nuestros problemas ni contribuiremos a resolver los de la humanidad. Por eso hoy algunos nos sumamos a la manifestación de Pulse of Europe en Barcelona. No hay atajos, como empiezan a ver los partidarios del Brexit en el Reino Unido o los independentistas en Cataluña. No existe un momento milagroso donde todo se arregla de golpe por el hecho de creer ser soberanos o independientes. Lo que existe es una evolución contínua, idealmente a través del diálogo y el acuerdo, para seguir transitando desde los pequeños clanes prehistóricos hacia una comunidad global. El reciente libro de Lluis Bassets, "Lecciones Españolas" explica las consecuencias negativas de pensar que las cosas pueden ser de otra forma. Entre otras cosas, ironiza con la expresión del "choque de trenes" que se supone que se tenía que producir en Cataluña (p.122: " no tenemos que esperar al choque de trenes, ya se produjo"), otra criatura del creacionismo identitario, que se une a la idea del voto inmaculado que lo soluciona todo. España puede ser una nación de naciones en una federación europea de federaciones (los sistemas complejos se componen de otros sistemas, como los fractales). O mejor aún (aunque no sé si todo el mundo está preparado para aceptarlo) España puede ser una realidad post-nacional en un mundo sin naciones y sin fronteras, o donde la nación sea algo que cada uno profese en libertad, pero que no se ponga al mismo nivel que la evolución racional de la convivencia, como es ridículo que en algunas escuelas norteamericanas se ponga a Adán y Eva al mismo nivel que la teoría de la evolución. En España podría haber un consenso por un régimen lingüístico como el de Canadá, Bélgica o Suiza, por un Senado federal parecido al de Alemania, por un reconocimiento de las identidades singulares (y que cada uno las llame como quiera), donde se delimiten bien las competencias como sugiere la declaración de Granada, con unos criterios de financiación e inversión más transparentes que los actuales, en una Europa con una política fiscal común, y un presupuesto digno de este nombre. Nada de todo esto es fácil, pero se puede evolucionar bastante rápido hacia ello (ya se ha hecho en las últimas décadas) si olvidamos los dogmas creacionistas. Esta semana al dolor por la muerte de Carme Chacón se ha sumado mucha gente. Yo no la conocí personalmente y discrepé de algunas de sus posiciones, y supongo que tengo un recelo innato e injustificado hacia los personajes políticos demasiado jóvenes, quizás envidia. Pero ha sido emocionante ver como se sumaban al dolor no sólo personas admiradas de la izquierda federalista cercanas a su ideología (como Xavier Arbós, José Montilla, Xavier-Vidal Folch y Manuel Cruz), sino también muchas personas incluso del PP y del nacionalismo catalán. Todos ellos, pero no los que han recogido firmas para que no se le diera la Cruz de Sant Jordi a título póstumo (que no podrán jamás entender que hay una parte importante de Cataluña que llora a Carme Chacón), podrían llegar fácilmente a un consenso si se pusieran a ello para construir una nación de naciones en una federación de federaciones. Seguro que gracias a la semilla que sembró Chacón, estudiosa del federalismo, la juventud del Baix Llobregat, de Cataluña y de toda España va a construir una España federal en una Europa solidaria para evolucionar hacia un mundo mejor.

viernes, 14 de abril de 2017

Tragicomèdia de la Catalunya que ha badat

A diferents contrades i al llarg de la història hi ha hagut publicacions satíriques que publicaven notícies falses que caricaturitzaven la realitat. Avui destaquen en aquest sentit The Clinic, a Xile, i recentment em van cridar l'atenció sobre El Mundo Today (amb una divertida noticia sobre un basc operat amb anestèsia; m'ho va passar un amic basc). A Catalunya però aquestes publicacions no són necessàries, perquè la realitat ja forneix titulars insuperables per una publicació satírica. Aquí va una mostra seleccionada de forma no professional i sense ordre cronològic entre notícies de les darreres setmanes:
-Vicent Sanchís, nou director de TV3.
-Tremosa diu que la sanció a Neymar és una repressàlia pel procés.
-El Pdecat, la Cup i Omnium exigeixen discreció a ERC per evitar semblar una olla de grills.
-Puigdemont demana responsabilitat als consellers i al bloc independentista.
-La CUP recela de les intencions de Puigdemont.
-Omnium Cultural lamenta la falta de sentit d'estat de Marta Rovira.
-Divisions al govern per qui encarrega les urnes.
-El número dos del PDECat: "Si el procés acaba malament, presentem un candidat autonomista”.
-El govern estudia crear una borsa d’aturats per fer possible el referèndum.
-La Sra. Forcadell demana el suport del poble gitano per l’autodeterminació del poble de Catalunya.
-Eurodiputats independentistes voten amb l’extrema dreta europea solidaritzant-se amb el dret a decidir… dels gibraltarenys.
-Rufian, heroi del procés.
-Pascal diu que només el PDECAT entén Catalunya (“Som l'únic partit que entén les necessitats d'Arnes, Figueres o Manresa”).
-Puigdemont demana a l’olimpisme ser escoltats.
-La CUP dubta de Puigdemont.
-Puigdemont diu que hem de deixar de pensar en clau de colònia.
-Omnium gira a l’esquerra.
-El president de la comissió del referèndum anuncia a TV3 un gran acte de suport internacional.
-El sopar dels tres consellers d’ERC que inquieta al PDeCat.
-El PDeCat acusa ERC de gravar la conversa de Bonvehí.
-Puigdemont i Junqueras es pregunten per què Madrid no pot fer com Londres.
És com EL Mundo Today ("Un vasco es operado con anestesia") o el diari xilè The Clinic, però amb notícies de veritat. Si el programa Polònia s’estalviés el sou dels actors (ho sento Queco) i posés els personatges de veritat dient les coses que diuen de veritat, encara faria riure més. Llàstima que la tragicomèdia la paguem tots, no només pressupostàriament sinó també amb el cost d’oportunitat de tenir una Catalunya que bada mentre el món canvia al seu voltant.

miércoles, 12 de abril de 2017

Se bajó Ricardo Lagos

Ricardo Lagos anunció su retirada de la carrera por las primarias del centro-izquierda a la presidencia de Chile, tras la decisión del Partido Socialista, el partido histórico de Lagos, de apoyar a otro candidato, el ex-presentador de televisión Guillier. Lagos, de 79 años, basándose en su experiencia como presidente en una ocasión anterior, y en su prestigio como hombre de estado, había trabajado en un detallado programa y era el candidato favorito de numerosos académicos. Sin embargo, no consiguió en los últimos meses despegar en las encuestas, que lo situaban muy por detrás de Guillier, y del candidato de la derecha a las elecciones presidenciales, el también ex-presidente Piñera (la imposibilidad de ser presidente en mandatos consecutivos genera la repetición de candidatos al cabo de unos años, dejando una cierta sensación de déja vu). Es triste que el centro-izquierda tenga que recurrir a un ex-presentador de televisión en lugar de a un político substancial. Un amigo mío chileno conocedor de los medios de comunicación españoles me dijo que Guillier era más Matías Prats que Iñaki Gabilondo, o sea que no está claro ni siquiera que tenga unos valores muy claros de izquierdas. Ha predominado el pánico a corto plazo sobre la visión a más largo plazo, que por supuesto también hubiera sido mejor perseguida con un candidato algo más joven que Lagos. Entre la opinión pública chilena domina la crítica al pasado reciente de gobiernos de centro-izquierda, a pesar de que Chile está mucho mejor que sus vecinos en casi todos los órdenes en gran parte gracias a la buena labor de los gobiernos de centro-izquierda en las últimas décadas. Quizás veremos a Ricardo Lagos hacer como Hillary Clinton el otro día, que dijo que a partir de ahora pensaba dedicarse a promover liderazgos políticos de mujeres jóvenes. Hillary: quizás había que haberlo hecho antes. Será interesante ver cómo evoluciona la política chilena, donde la amplísima coalición de centro-izquierda, que desde los tiempos de la dictadura agrupaba a socialistas y democristianos (y que en la última presidencia se amplió a los comunistas), tiene grandes dificultades para mantener su cohesión mientras a su izquierda crece una coalición más izquierdista que se inspira en el grupo español "Podemos". Sin un centro-izquierda fuerte y solvente, Chile podría caer en la polarización entre una derecha oligárquica y una izquierda populista.

domingo, 9 de abril de 2017

La robotización y los partidos políticos

Hace unos días un sociólogo español escribió un artículo bien polémico diciendo que le parecía preocupante que los militantes del PSOE tuvieran en sus manos decisiones que afectan al conjunto de la democracia española. Quizás le parecería menos preocupante si hubiera tomado en algún momento de su vida la decisión de afiliarse al socialismo, y así ahora podría compartir con muchos de nosotros la decisión de elegir un nuevo liderazgo que, efectivamente, será importante para la democracia española. Pero no se afiliará porque vende más ir de intelectual independiente (aunque creo que algunos militantes somos más independientes que él u otros como él) y porque también dijo que cree que los partidos de militantes desaparecerán con los cambios tecnológicos que se están viviendo. El ejemplo que puso, sin embargo, era desafortunado, ya que dijo que con los militantes de los partidos pasaría como con los empleados de banca con los cajeros automáticos. En realidad, desde la aparición de los cajeros automáticos, el empleo en el sector bancario ha aumentado, según el economista norteamericano David Autor. La diferencia es que los trabajadores hacen cosas distintas que las que hacían antes del cambio tecnológico. Con los militantes de los partidos pasa algo parecido: hoy pegan menos carteles, ensobran menos, reparten menos octavillas, pero están más activos en las redes sociales y tienen que operar en un contexto más competitivo. Aquellos partidos que sepan adaptarse al cambio tecnológico mejor, y que sepan ofrecer mejor personal y mejores políticas públicas a la ciudadanía, tendrán más éxito. Los cambios tecnológicos ofrecen grandes oportunidades por ejemplo de formación y comunicación con otros partidos o movimientos políticos de otras latitudes, aunque también es verdad que presentan amenazas, como el efecto túnel de estar siempre discutiendo con los mismos en redes de twitter, Facebook o WhatsApp autorreferenciales. Yo no creo que los partidos de militantes vayan a desaparecer con los cambios tecnológicos, como no creo que el empleo vaya a desaparecer con los robots. Pero los partidos de militantes, como el empleo, cambiarán mucho, y quienes se adapten mejor a los cambios triunfarán. El fordismo organizativo ha acabado, pero la militancia política no. Los partidos seguirán necesitando militantes, y estructuras, y cuadros. Y necesitarán propuestas políticas atractivas y coherentes. Si Macron, un candidato sin partido, gana en Francia, necesitará un partido nuevo o basarse en partidos existentes, para poder gobernar. Es tentador ofrecer un liderazgo y nada más, pero creo que precisamente porque la tecnología permite informarse mejor y buscar alternativas, mucha gente no se va a conformar con eso: van a exigir equipos y propuestas coherentes, o sea, partidos. He leído a otro intelectual a quien le parecía normal que un nuevo partido tuviera un liderazgo fuerte y a la vez le parecía normal que ese nuevo partido, supuestamente de izquierdas, no se definiera sobre el "tema de Europa" (aunque sí que se pretendía definir diciendo que quería una república catalana en una España plurinacional y con un referéndum de autodeterminación, menudo lío). No sé si cualquiera que gracias a las redes sepa lo que piensa Daniel Cohn-Bendit, o haya oído hablar del Manifiesto de Ventotene, se va a tragar semejantes incongruencias. Pero hoy no podremos regular el cambio tecnológico, ni combatir los paraísos fiscales, ni frenar el cambio climático, ni estabilizar la economía, sin más y mejor Europa. No hay varios ejes, amigos sociólogos y politólogos: hay una sola sociedad que hay que gobernar democráticamente. Una cosa es preocuparse por el impacto de la robotización en los partidos, y otra hacer un partido de robots. No tengo grandes esperanzas de que en las elecciones a la secretaría general del PSOE se vaya a hablar mucho de las propuestas que elaboramos hace poco en el marco de la Fundación Rafael Campalans sobre reformas de los partidos: si tuvieron ya poco eco en las muy pacíficas "primarias" del PSC, me imagino que tendrán menos eco todavía en las del PSOE, donde parece que predomina todavía más la brocha gorda. Pero eso no significa que no tengan cierto valor.