lunes, 2 de mayo de 2016

Fundación Campalans: calidad democrática y reforma de los partidos

He contribuido a organizar una jornada muy interesante el próximo sábado en la Fundación Campalns, el think tank del socialismo catalán. Este es el guión que estamos preparando para enmarcar este necesario y decisivo debate:
-La crisis económica e institucional ha puesto en cuestión más de lo que ya es habitual el rol de los partidos políticos: sin embargo, sin partidos sólidos la democracia tendría menos calidad, sería más individualista y desigual.
-Reformas de la legislación electoral que promoverían una democracia de mayor calidad: listas abiertas, cambios en las circunscripciones, proporcionalidad, cercanía de los representantes al territorio.
-Clarificar los roles de responsables políticos y directivos del sector público en un contexto de transparencia y eficiencia.
-Son necesarios unos partidos fuertes sin partitocracia (exceso de cargos de confianza y cargos no transparentes y ocupación de instituciones).
-Los partidos emergentes y cómo competir con ellos en la variable organizativa.
-Organizaciones al servicio de un objetivo político: la expansión, incluída la que se produce por la vía electoral y la presencia institucional, de un ideal político en un contexto competitivo.
-Poner en valor y evaluar cosas que se han hecho: primarias, renovación generacional, transparencia, códigos éticos.
-Distinguir entre radicalidad y calidad democrática.
-Impulso ético más allá de los códigos escritos: formación, prácticas locales. Las normas culturales y sociales son más importantes que una lista concreta de medidas.
-Establecer mecanismos sistemáticos de diagnóstico y evaluación de liderazgos y funcionamiento interno, con presencia de grupos y comités de forma semejante a como se evalúan los funcionamientos en otros sectores (por ejemplo, en los sistemas de I+D).
-Partidos progresistas como organizaciones volcadas en la economía social y otras prácticas solidarias además de las electorales e institucionales.
-El capital humano como variable de creciente importancia en la competencia política, ante la mayor volatilidad de los electorados y competitividad de la estructura de partidos.
-Organizaciones que prioricen la selección del talento y su máxima influencia al servicio de unos ideales sociales.
-El objetivo final es ofrecer un buen servicio público a los votantes finales, no a los cuadros o militantes del partido.
-Prevenir y combatir la corrupción y el clientelismo.
-Por un tratamiento serio y moderno del problema real de la profesionalización de la política, partiendo de la constatación de que la actividad política es trabajo-intensiva.
-La remuneración de la actividad política es una conquista de la izquierda.
-La respuesta al exceso de profesionalización de la política no es reducir los salarios públicos ni dificultar que las personas encuentren trabajo en la empresa privada después de su paso por la política, sin que ello implique dejarse utilizar por grandes empresas que buscan acceso a la toma de decisiones.
-El gobierno corporativo de los partidos: transparencia y división de poderes.
-La descentralización organizativa y un uso realmente interactivo de las nuevas tecnologías.
-La financiación de los partidos: financiación pública y de los ciudadanos con transparencia.
-Sedes físicas de los partidos: local social, hotel de entidades, asambleas abiertas (menos sedes y más abiertas: bares, hoteles de entidades, centros de recursos para la economía social)
-Cómo los partidos pueden ser percibidos como una organización útil, capaces de competir por el tiempo/activismo/donativos  de la ciudadanía.
-Formar activistas modernos, reconexión con la ciudadanía joven, redes sociales, registro voluntario de electores que sustituyan a los simpatizantes.
-Mejorar la eficiencia de la reuniones y desburocratizar las comisiones ejecutivas y otros órganos.
-Combinar trabajo teritorial/temático/militancia a la carta.
-Transparencia y rendición de cuentas no son necesariamente lo mismo: no sólo colgar info en la web, sino también dotar a la ciudadanía de instrumentos de influencia, como por ejemplo organizaciones que evalúen los programas de los partidos.
-Mantener un equilibrio entre objetivos en el corto plazo y el largo plazo.
-Uno de los mayores activos de los partidos con larga tradición es el que forman las personas con experiencia de gobierno: convertirlos en un activo y a la vez ayudarles a que su paso por la política sea con criterio general temporal.
-Evitar la acumulación de cargos
-Hacer una llamada al compromiso individual ético e ideológico duradero a cambio de la libertad individual, de erradicar las lealtades inquebrantables a un aparato.
-Análisis crítico de las primarias/referéndums/consultas: evitar candidatos únicos, riesgo de entrismo e improvisación, diseñar el proceso para promover la detección de nuevos talentos, combinar la alta participación con la búsqueda de candidaturas idóneas con criterios de “vetting” (como se selecciona al vicepresidente de Estados Unidos)
-Dearrollar una cultura de primarias: fair play, colaboración post-primarias.

-Militantes activos-as en las redes sociales.

domingo, 1 de mayo de 2016

Garicano sólo tiene razón en parte

El economista y político del partido Ciudadanos, Luis Garicano, escribe hoy un artículo sobre la corrupción en España, donde argumenta que este fenómeno es un problema fundamentalmente cultural, relacionado con las normas sociales. No podría estar más de acuerdo. Por ello, no creo que el problema se resuelva con una lista de recetas, sino con un cambio en las actitudes dominantes y los hábitos de interacción social. Pero la explicación de lo que considera Garicano que son la cultura y las normas sociales, así como las recetas que se desprenden de su visión, creo que son un tanto sesgadas y superficiales. En primer lugar, la interpretación de teoría de juegos que da a la cultura o las normas sociales no es la interpretación que dan los autores que han profundizado más en este terreno, como Samuel Bowles o el desaparecido Masahiko Aoki. Para estos autores, la cultura o las normas sociales son o bien preferencias en un sentido profundo o probabilidades asignadas de forma estable a que los demás utilizarán las estrategias que conducen a los equilibrios deseables. No es sólo, como parece argumentar Garicano, un punto focal o una forma rápida de coordinarse en un nuevo equilibrio. Las normas sociales para Bowles son el fruto endógeno de las instituciones de asignación de recursos; así, el mercado crea un tipo de sujetos y las comunidades cooperativas crean otro tipo. En segundo lugar, el ejemplo que da de teoría de juegos, por llamativo que sea, para justificar que las reformas deberían ser rápidas y simultáneas para facilitar la coordinación de todos los agentes en el buen equilibrio sin corrupción, tiene poco que ver con la realidad de este problema en España. El ejemplo es la reforma de la noche a la mañana en Suecia para pasar de conducir por la izquierda a hacerlo por la derecha. Este es un ejemplo de eficiencia pura, sin conflictos distributivos ni consideraciones morales, lo que sin duda debió facilitar mucho la coordinación. En España, las reformas que hacen falta para reducir la corrupción requieren cambios de comportamiento en la fiscalidad, la transparencia y gobierno de la empresa, la organización y comportamiento de los partidos políticos, todos ellos problemas que afectan a cuestiones de eficiencia, equidad y consideraciones morales. Además, el ejemplo del tráfico efectivamente es un caso en que hay que cambiar de golpe la conducta de todos los sujetos implicados, pero en el asunto de la corrupción en España ello no es necesario, como el propio Garicano parece reconocer en otro fragmento cuando dice que la policía es menos corrupta en España que en otros países. En España hay muchas instituciones que funcionan bien, no sólo la policía, sino también muchas escuelas, universidades, medios de comunicación, ONGs, incluso ayuntamientos y otras instituciones políticas. Hay que construir sobre ellas, no cambiarlo todo. Por si los sesgos del economista de Ciudadanos no quedaran claros, pone como ejemplos de coordinación en buenas prácticas a las empresas multinacionales (como si Enron no hubiera sido una multinacional, o como si ninguna empresa multinacional haya estado nunca implicada en escándalos de corrupción en determinados países), o a los medios de comunicación privados (como si la mejor empresa periodística del mundo no fuera la BBC, 100% pública). Finalmente, aboga por la creación de una agencia anti-corrupción totalmente independiente, como si las agencias independientes no pudieran ser eliminadas de un plumazo con un cambio legal (como les pasó a la CMT y la CNE en España). Si todo queremos arreglarlo con agencias independientes, dejaremos de preocuparnos por reformar los partidos políticos, que son los que crean las mayorías que redactan las leyes que tienen que crear las agencias independientes y las reformas para combatir la corrupción. La corrupción no se arregla con un big bang, sino con un trabajo constante por la ética, la igualdad de derechos, el espíritu crítico y la decencia.

viernes, 29 de abril de 2016

Lema de la Diada 2016: “On està la independència?”


Al Partit Republicà dels Estats Units la gent s’ha revoltat contra l’establishment del seu moviment, tips del que entenen la seva hipocresia. Esperem que a Catalunya quan les bases del nacional-populisme es revoltin contra el seu establishment no ho facin per a benefici d’un líder tan xenofòbic com Donald Trump.
A la manifestació del divendres 12 de març de 2004 quan començava a estar clar que el govern del PP mentia sobre l’autoria dels atentats d’Atotxa la gent cridava repetidament adreçant-se als membres del govern d'Aznar: “¿Quien ha sido?”
Què passarà amb els dos milions d’independentistes que han estat enganyats per les seves elits, incloent a les elits les desenes de persones provinents de l’esquerra que s’han afegit sou inclòs a aquest establishment?
Això és el que avui divendres 29 d’abril tuitejava l’Arqueòleg Glamurós: