sábado, 19 de abril de 2014

Federalismo democrático en España y Europa (lo que realmente ocurrió en 2034)

De nuestros corresponsales en Bruselas, Madrid y Barcelona (enero de 2035).
El sugerente y bien documentado libro de Luis Garicano “El dilema de España” (mucho mejor que el de César Molinas, que había salido poco antes con un propósito parecido de regenerar España) publicado en 2014 finalizaba con dos escenarios posibles: en 2034 España se había convertido en un país parecido a la Venezuela de 2014, o en 2034 España se había convertido en un país parecido a la Dinamarca de 2014. El libro, que recibió comentarios parcialmente críticos como los de Diego Beas y de Toni Roldán, en realidad expresaba la deseabilidad de que España se pareciera lo más posible a los países del norte de Europa, y el autor utilizaba varias veces, incluyendo estos escenarios finales, el ejemplo concreto de Dinamarca. La principal contradicción del libro era que la admiración por el norte de Europa corría paralela a la recomendación de que en España se redujera “de forma sustancial” el tamaño del estado, que de éste hubiera “menos pero mejor”, aunque estas recomendaciones nunca terminaban de desarrollarse en el libro. Sin duda, para parecernos a Dinamarca, el estado debería haber funcionado mucho mejor en sus distintos niveles, pero una de las características precisamente de Dinamarca era y es que se trataba y se trata todavía del primer país de Europa en cuanto a tamaño del estado. En realidad, aunque Garicano lo consiguió, es difícil referirse al modelo nórdico sin hablar de la socialdemocracia.  El enorme peso del estado en países como Dinamarca se puede comprobar tanto si lo medimos en gasto público sobre PIB como en ingresos públicos sobre PIB (ambos por encima del 50% en la década anterior al libro de Garicano), utilizando datos de Eurostat. En un primer gráfico podemos ver las diferencias en gasto público entre España y Dinamarca.

Y en un segundo gráfico podemos ver las diferencias, todavía mayores, en ingresos públicos entre estos dos mismos países.

Hoy sabemos que, tal como pronosticó Garicano en el escenario favorable, en España hubo un gobierno de gran coalición por un breve pero crucial perído de tiempo, aunque éste llegó en 2015 y no en 2014, y estuvo presidido por el socialista Ramón Jáuregui, un valor seguro que combinaba experiencia y prestigio, cuya candidatura fue la más votada en las elecciones generales, aunque quedando muy lejos de la mayoría absoluta. Siendo un país grande y diverso, y formando parte España de la zona euro y del sur de Europa, hoy sabemos que la trayectoria de nuestro país difícilmente podía parecerse a la de países con características tan distintas a las nuestras como Venezuela o Dinamarca. Sin embargo, el gobierno de Jáuregui y los gobiernos posteriores, aunque con grandes dificultades, sí han seguido algunos de los sabios consejos de Garicano, como aquellos que se refieren a la reforma del subsidio de desempleo, la defensa de la competencia, la reforma de la justicia o las referidas a la supresión de las diputaciones y la reducción del personal colocado en las administraciones. La acción colectiva, el azar y la evolución adaptativa de los distintos agentes en condiciones de racionalidad limitada, más que el diseño de los consejos de expertos, nos han permitido avanzar hacia mejor, no sin grandes dificultades y nunca de forma lineal. Respecto a otras propuestas que hizo Garicano, hubo que esperar algunos años, porque en 2015 no había tanta gente preparada en España como para llenar todas las agencias independientes que quería crear el autor de “El dilema de España” de personal de primera calidad para que esas agencias no fueran una pantomima. Otras propuestas, como la del contrato único, finalmente pudieron aplicarse porque fueron complementadas con otras medidas que el autor no había tenido en cuenta, pero que se inspiraban precisamente en países admirados por Garicano, como Alemania y Dinamarca. Efectivamente, los sindicatos (que han seguido siendo una parte muy importante de nuestro marco institucional tras un profundo proceso de modernización, como en el norte de Europa) han aceptado el contrato único, junto con la opinión pública, cuando en España se ha puesto en marcha un sistema fiscal moderno, combatiendo a fondo el fraude fiscal y con unos impuestos elevados, y un sistema de participación de los trabajadores en la gestión de la empresa. De esta forma los trabajadores aceptaban mayor flexibilidad a cambio de mayor seguridad y una sociedad más justa, tras los aumentos en las desigualdades que se habían producido en España en los años de crisis, de los que Garicano no se hizo eco.
Gracias al esfuerzo de economistas como Garicano, intelectuales y muchos ciudadanos, España dejó atrás el riesgo del populismo. Es hoy un país firmemente asentado en la zona euro, la cual, como no podía ser de otro modo, ha dado pasos decididos hacía una completa unión política (algo que a Garicano le parecía poco realista e innecesario), y por lo tanto fiscal y bancaria. Esta unión política no era sólo un deseo de los funcionarios de Bruselas, como decía Garicano, sino un sueño de la primera mitad del siglo XX que tuvieron personalidades demócratas, liberales y progresistas como el británico Robbins, o los italianos Spinelli  y Einaudi entre muchos otros, y que después recogieron personalidades de distintas ideologías como Jacques Delors, Jurgen Habermas, Felipe González o Daniel Cohn-Bendit. Un sueño de paz después de siglos de rivalidades y enfrentamientos nacionales, y un sueño de prosperidad basado en un mercado común gobernado por instituciones democráticas. Es la idea de economistas como Rodrik, Bowles o Aoki: los mercados de gran alcance solo son estables cuando están acompañados por instituciones que facilitan el intercambio y permiten combinar equilibradamente eficiencia y equidad. Cuando el sueño europeo se formuló a mediados del siglo XX, muchos creyeron que era muy poco realista que algún día fuera a existir un mercado común, una frontera común o una moneda común, y todo eso ya era realidad en 2014. La unión política también les pareció poco realista a muchos en 2014, pero ha sido una realidad, gracias entre otros a la insistencia de economistas como Stiglitz, Sen o Piketty, que no aparecían entre las referencias del libro de Garicano. Hoy tenemos una Europa políticamente unida, con una presidenta elegida directamente por una mayoría de europeos. Tenemos un impuesto progresivo sobre la riqueza como el que sugirió el economista francés Thomas Piketty y el federalismo de la zona euro está gobernado por una cámara presupuestaria especial basada en los parlamentos nacionales de la zona euro, que decide sobre importantes paquetes de transferencias, las cuales en los últimos años han beneficiado a Alemania tras una serie de catástrofes naturales producidas por el cambio climático en 2025.
El libro tenía mucha razón en que muchas instituciones no funcionaban bien en España en 2014, aunque las reformas que se han ido introduciendo desde entonces se han basado en algunas instituciones que sí funcionaban bien. Al fin y al cabo, si España logró superar sin graves problemas de convivencia la durísima crisis de 2008-2015 fue porque algunas instituciones sí funcionaban bien, incluyendo la institución de las elecciones democráticas, que a diferencia de Italia, en España sí facilitaban la alternancia y la rendición de cuentas, e incluyendo también la labor de muchos maestros, pese a no contar con unos presupuestos como los de los países del norte de Europa, aunque también esto ha ido mejorando gracias al aumento de los ingresos públicos y a la introducción de algunos de los cambios normativos sugeridos por Garicano. Aún así, hoy en las ciencias sociales sigue sin estar muy clara la relación entre instituciones y desarrollo económico. Al fin y al cabo, la España franquista, que era algo horroroso desde el punto de vista institucional, se desarrolló bastante en los años 1960, y la China de instituciones poco transparentes  y totalitarias sigue creciendo hoy y plantea grandes retos y amenazas a la paz mundial, lo que ha sido un acicate más para conseguir que Europa hable hoy con una sola voz.
En España se han ido alternando coaliciones de izquierdas y de derechas tras el gobierno de coalición de 2015-2018, y en 2030 el PP por fin condenó el régimen franquista, con su líder Pío Cabanillas IV a la cabeza. Respecto al problema muy grave que se planteaba en 2014 de las relaciones entre Cataluña y España, el espíritu de lo que decía Garicano se ha tenido muy en cuenta: se ha impuesto el diálogo y el principio de la interdependencia, y hoy Cataluña sigue formando parte leal de una España y una Unión Europea que han cambiado mucho. El senado español, lejos de abolirse como pedía Garicano, se ha transformado en una auténtica cámara territorial donde se practica el gobierno compartido. Bajo el impulso de intelectuales tanto de Cataluña como de otras zonas de España, hoy hay cuatro idiomas oficiales, que no obligatorios, en todo el territorio, y el Estado es multilingüe como en Canadá o Suiza. La monarquía española (que por alguna razón no explicitada quedaba indemne de la rottamazzione reclamada por Garicano) no ha desaparecido, pero con la unión política europea, junto con otras monarquías, ha quedado reducida a algo folklórico bajo estrecha vigilancia de un Tribunal de Cuentas que por fin funciona con celeridad y rigor. Toda España, como la Unión Europea, funciona bajo criterios federales y no confederales como sugería Garicano. De este modo, los gobiernos a todos los niveles que actúan sobre un territorio rinden cuentas directamente a los ciudadanos y no a otros gobiernos. Esto facilita la transparencia enormemente y nos ha permitido dotarnos de instituciones parecidas a las de Canadá, Estados Unidos, Australia, o la India, que en las últimas décadas han seguido creciendo en la diversidad y la democracia. Sólo en grandes democracias diversas que coordinen su fiscalidad ha sido posible combinar a gran escala mercado y protección social. En Cataluña, igual que ocurrió en Quebec 20 años antes, han terminado ganando por mayoría absoluta los federalistas, tras el hartazgo de la ciudadanía de que sus instituciones de autogobierno fueran capturadas por un proyecto que pertenecía al pasado, y tras reformar de arriba abajo sus partidos burocráticos gracias a la implicación de muchos intelectuales y personalidades de la sociedad civil que abandonaron la torre de marfil y la neutralidad y abrazaron el compromiso político. Aunque hoy el mundo se enfrenta a enormes retos, y el primero de ellos es el del cambio climático, Europa, y nosotros con ella, superó muchos de sus problemas, y hoy es un referente de esperanza para todo el mundo no sólo en cuanto a eficiencia, que era el gran eje del libro de Garicano, sino también en justicia social, paz y convivencia.

lunes, 14 de abril de 2014

Infants uniformats de negre amb estelades

Crec que la immensa majoria dels que des de Catalunya i des del catalanisme (o des d'altres indrets i posicions polítiques), veiem amb seriosa preocupació la deriva del moviment independentista, fem cada dia un esforç de contenció per no convertir el nostre estupor en indignació antipàtica. El vídeo que ha arribat en els darrers dies per Internet als nostres ordinadors posa a prova aquest esforç de contenció com no havia passat mai fins ara. És un vídeo elaborat per nens, massa joves per no ser innocents, d'una classe d'una escola de Manlleu (comarca d'Osona, i lloc on va néixer el meu avi). Hi ha dues coses especialment tristes d'aquest vídeo:
-La primera, que ni els pares ni els professors d'aquests nens hagin estat capaços de transmetre'ls la necessitat d'evitar paral·lelismes amb altres èpoques històriques en què altres moviments nacionalistes també han utilitzat uniformes negres mentre llençaven proclames per la llibertat i el futur dels seus pobles (m'estalvio posar vídeos comparatius seguint amb l'esforç de contenció que crec que tothom hauria de fer).
-La segona, que ni els pares ni els professors d'aquests infants s'hagin adonat del risc de fer el ridícul dels seus fills i alumnes.
Realment encara espero i desitjo que sigui una broma d'algú que vol desprestigiar l'independentisme.
La segona cosa trista que esmentava és realment més difícil d'evitar que la primera, en un context on cada dia el conseller amb més poder en l'antic govern dels millors, el Sr. Francesc Homs, fa i diu coses força més ridícules que aquest vídeo. I malauradament el Sr. Homs no és una broma posada pels seus adversaris, encara que de vegades ho sembli. La primera cosa trista que esmentava és menys difícil d'evitar, però requereix uns mínims coneixements sobre història del segle XX: potser a sisè encara no s'hi arriba, però per ser mestre de sisè en algun moment suposo que s'ha d'haver estudiat.
Com va dir un amic meu a qui li vaig enviar aquest vídeo, això cada vegada acollona més.

sábado, 12 de abril de 2014

Mentiras repetidas para frenar al federalismo

Los últimos días han sido positivos para el federalismo: victoria en el debate y máxima difusión en el Congreso de los Diputados de las ideas federales;  y victoria de los federalistas en Quebec, uno de los ejemplos en los que se mira el soberanismo catalán. Ambas victorias han cogido con el pie cambiado a quienes presentan a viejos o nuevos estados-nación como el instrumento idílico y casi único para solucionar nuestros problemas colectivos. Al día siguiente del debate en el Congreso los medios pro-soberanistas en Cataluña pusieron los titulares que ya tenían preparados, destacando la “negativa” a todo, y ocultando deliberadamente la puerta abierta a cambiar la constitución. Al cabo de unos días cambiaron el chip y planteaban la puerta abierta, que ya no podían ocultar, como un éxito de la delegación soberanista, y no como un éxito de los federalistas, padres de la idea del cambio constitucional.
Hasta ahora la opción federal se ninguneaba. La fuerza de las razones y los testigos federales (véase la enorme repercusión que sigue teniendo la reciente visita de Stéphane Dion, el líder del federalismo canadiense, con quien dialogo en inglés en este vídeo) hace imposible por más tiempo la opción de ignorarlas. Se impone por parte de los nacionalistas, o sea de los anti-federalistas, una estrategia alternativa: repetir hasta la saciedad una serie de mentiras para desacreditar el federalismo y tapar los puntos oscuros e inquietantes del soberanismo, para conseguir que las mentiras repetidas se conviertan en verdades en la mente de los ciudadanos, a pesar de que la realidad las desmienta categórica y tozudamente.
No me refiero al delirio de algunos excéntricos independentistas, que también los hay, sino al discurso habitual que cada día se repite en medios de comunicación abrumadoramente manipulados por un “proceso”  liderado insólitamente a medias por una asamblea con tintes insurreccionales y por un gobierno de derechas. Estas mentiras son (entre comillas y destacadas en negrita):
-“No hay federalistas” o son presentados como una visión marginal y “diferente”, que es como el otro día presentó TV3 al presidente de Federalistes d’Esquerres, el filósofo Manuel Cruz.  Negar la existencia de los federalistas suele hacerse desde Cataluña sobre todo respecto al resto de España, y es parte de la hispanofobia más o menos larvada que algunos apenas disimulan: los españoles son tan incivilizados que son incapaces de albergar ideas tan civilizadas como las del federalismo (“ya nos gustaría” parecen insinuar hipócritamente). Esto se sigue diciendo a pesar de que el líder del principal partido de izquierdas en España ha oficializado su propuesta federal en el Congreso, y que el principal diario de España, editado principalmente en Madrid, ha escrito varios editoriales (el último esta semana) apoyando el federalismo, amén de publicado innumerables artículos de opinión apoyando el federalismo.
-“El federalismo es algo del pasado”. Hay dos versiones de esta mentira: la que dice que el federalismo es algo de los años 1930 (lo dijo el otro día el portavoz del PP en el Congreso en una tertulia en TVE); y la que dice que “es demasiado tarde” para el federalismo, utilizada en Cataluña por algunos conversos al independentismo, que pretenden llevar el control del tiempo para las buenas ideas. Sin embargo difícilmente el federalismo es algo del pasado cuando sigue proporcionando los valores que sirven de inspiración a países tan poco fracasados como Canadá (o Suiza, o Alemania, o los Estados Unidos, o Australia), a proyectos como el de la Unión Europea, o a una gran democracia diversa (la mayor del mundo) como la India, que hoy no estaría celebrando unas elecciones masivas en paz si no fuera por su carácter federal, y en lugar de éste se guiara por los principios del “derecho a decidir”.
-“El soberanismo es transversal”, racional, que comparten los Fernández y las “chonis”, en palabras de un cada vez menos auto-contenido Jordi Pujol. Por el contrario, las cifras son tozudas: el soberanismo está muy lejos de distribuirse uniformemente entre la población catalana, y existe un riesgo creciente de división por comunidades. El soberanismo está concentrado en las comarcas externas al área metropolitana de Barcelona y es minoritario entre la mitad larga de ciudadanos de Cataluña que tiene el castellano como primer idioma.
-“El PP y el PSOE son lo mismo” en su oposición a la “voluntad del pueblo de Cataluña”. Por el contrario, da pereza recordar que el PSOE, con todos sus defectos, compartió la persecución franquista con los catalanistas. Que el PP nunca ha condenado el franquismo, y que fue este partido el que llevó el Estatut de Maragall al Tribunal Constitucional mientras el PSOE lo aprobaba en el Congreso. También hoy el PSOE propone una reforma federal de la Constitución, mientras que la propuesta del PP es, hasta el debate del otro día en el Congreso, recentralizar el estado de las autonomías.
-“En Cataluña no nos dejan votar”, como si la democracia hubiera sido suspendida en Cataluña. ¿Cuántas veces habremos votado desde 1976? ¿30? ¿40?  En Cataluña existen elecciones, libertad, se respetan los derechos humanos, ningún grupo étnico o cultural está marginado, y la principal calamidad que sufrimos es la que se deriva de la crisis económica y de las políticas nefastas de los gobiernos de derechas de España y Cataluña, tan parecidos en sus recetas socio-económicas. Lo que no se puede en Cataluña, ni en ningún país democrático, es votar cuándo y cómo se le ocurra a una mayoría coyuntural sobre algo que tiene que ver con nuestros derechos y que tiene un encaje legal muy problemático, por decirlo suavemente.
Los quebequenses han decidido, votando por supuesto, que no era demasiado tarde para el federalismo, que para lo que era demasiado tarde era para el soberanismo en sociedades plurales e interconectadas. Y también han decidido (votando) que han perdido el apetito por referéndums confusos y polarizadores. Claro que, para ganar a los soberanistas hay que ganarles, o sea, hay que dar la batalla ética y moral contra los nacionalismos y no bajar la cabeza delante de ellos, año tras año y durante décadas. Aquí y hoy hay que luchar para que las fuerzas federalistas, y no las del repliegue identitario o nacional, ganen en las europeas, y después en las municipales y en las generales y autonómicas cuando sean, que pueden ser cuando quieran quienes presiden los gobiernos respectivos (votamos cuando ellos quieren). Quien quiera una nueva arquitectura institucional deberá defenderlo en esta sucesión de elecciones, por supuesto al mismo tiempo que se deciden otras cosas, porque la arquitectura institucional no es una cuestión aislada, sino que influye y a la vez depende de otras cuestiones: hay que decidir sobre paquetes complementarios. Carece de sentido, por ejemplo, defender la independencia de un nuevo país en un referéndum y a la vez una presión fiscal elevada en unas elecciones, porque hoy en día una presión fiscal elevada sólo se puede conseguir con armonización fiscal e idealmente con un impuesto europeo progresivo sobre el capital, es decir, eliminando la independencia de los países existentes y no creando nuevas independencias.
Existen otras desventajas de un referéndum o consulta ex ante en comparación con el proceso electoral (conducente a un parlamento que puede proponer una reforma constitucional por amplio acuerdo ratificada ex post en referéndum): inestabilidad (imitación internacional y cascada potencial de secesiones internas), dificultad de interpretación de los resultados, polarización… No me extraña que en el Reino Unido liberales y laboristas estén en contra de que se celebre un referéndum sobre la permanencia del país en la UE en 2017, como proponen los conservadores bajo presión del independentista UKIP. Pero todavía no he escuchado a ningún soberanista catalán insinuar que los liberales o laboristas británicos sean poco demócratas o que ”no dejen votar” a sus conciudadanos. Por supuesto, si a través del proceso electoral la mayoría de los europeos decide hacer saltar por los aires el sueño de una Europa unida y opta por un continente basado en viejas naciones y etnocracias, habrá que dar ese sueño por finalizado. Pero el argumento es muy distinto al del “derecho a decidir” (sólo defendible si se entiende como que el pueblo tenga la última palabra tras un proceso deliberativo de aunar consensos, a diferencia de lo que ocurrió con la famosa sentencia del Estatut) de quien quiera cómo y cuando quiera, y se parece mucho más a la “obligación de co-decidir” con las reglas que entre todos nos hemos venido dando.
Por supuesto, si tiene que haber una consulta, para que ésta sea reconocida en sus resultados (ya sea en su naturaleza auscultativa o decisiva),  ésta tendrá que ser legal y acordada, y bajo una ley electoral, y con medios de comunicación públicos neutrales. Pero las dificultades anteriormente mencionadas ayudan a entender por qué es muy difícil  que se alcance un acuerdo, en España o en la inmensa mayoría de países democráticos, especialmente en la zona euro, para realizar una consulta legal que pregunte por la secesión. Por estas razones, yo soy federalista, pero no soy “consultista”. Sin embargo, no creo en un “federalismo auténtico”, y respeto a quienes se consideran federalistas y defienden algún tipo de consulta ex ante. Un proceso deliberativo y un debate respetuoso, estructurado y plural, sin empujones, con participación de partidos y sociedad civil, irán configurando los contornos legales y culturales del federalismo del siglo XXI. La propia sociedad, por ejemplo, irá decidiendo si sus símbolos comunes son la bandera española, la europea, los castellers, el himno de la Champions League o los chistes de Jaimito, o una mezcla de todos ellos junto con otros ingredientes.
Cuando entramos en detalles sobre cómo queremos organizar el mundo del siglo XXI  la gente termina dando la razón a los federalistas, porque en el fondo todos somos federalistas sin reconocerlo, igual que hablamos en prosa sin saberlo. Ni que sea porque la independencia de Cataluña nos dejaría fuera de la Unión Europea (UE). En Escocia mi conjetura es que ocurrirá lo mismo tanto si gana el sí como si gana el no: una autonomía reforzada sin creación de un nuevo estado miembro de la UE (a no ser que el Reino Unido decida salirse de la UE en 2017). Si gana el no será porque los grandes partidos políticos británicos ofrecen una unión con características federales. Si gana el sí, porque la “independencia” que ofrecen los nacionalistas escoceses es poco independiente: mantenimiento de la corona británica, la libra esterlina (y el gobernador, por cierto un federalista canadiense, del Banco de Inglaterra ya ha avisado que unión monetaria implica unión fiscal), la BBC… El único debate no ficticio en realidad es sobre los detalles del federalismo que queremos. El mundo será federal o no será. Y los detalles los decidiremos en las elecciones, y en los períodos entre elecciones con un mejor funcionamiento de nuestras democracias, que se consigue cuando los gritos nacionalistas dejan de sacar lo peor que el ser humano lleva dentro.

miércoles, 9 de abril de 2014

Només un apunt sobre Barcelona World

El suport al màxim nivell del PSC al projecte de Barcelona World s'ha d'entendre que es decideix després d'avaluar els obvis pros i contres d'un projecte que promet crear molts llocs de treball en un moment d'elevat atur, encara que sigui en un sector de poc valor afegit i al preu de baixar impostos. S'entén el suport d'alcaldes de la zona i de sindicalistes, i s'entén la protesta de persones preocupades pel model de societat que estem construint a llarg termini. Suposo que el partit fa bé a basar la seva decisió en el que pensen persones que reben pressions democràtiques sobre el terreny, i no pregunta l'opinió a algun grup d'economistes que podríem treure algun estudi de projectes semblants que a llarg termini no han creat els llocs de treball que prometien, encara que sí que s'han emportat les rebaixes d'impostos. O podríem treure arguments sobre la necessitat que la socialdemocràcia del futur no es basi en la competència fiscal. Sóc conscient que entre mentre elaboréssim els arguments, Tarragona podria quedar en mans de forces polítiques que podrien fer un museu per dir que Cèsar August quan va estar a Tarragona es va pronunciar pel dret a decidir. L'únic que m'agradaria qüestionar és l'argument que és un projecte desitjable perquè crearà 10.000 llocs de treball a 2000 euros al mes (totalitzant se suposa un impacte de 20 milions d'euros al mes). Encara que les xifres fossin correctes (suposo que els que les han aportat deuen tenir estudis molt seriosos per avalar-les), aquest no és un argument suficient per avalar el projecte. Aquesta és una mesura de la grandària del projecte, no de la diferència entre beneficis socials i costos socials. Si només ens fixem en la grandària, una guerra seria un projecte molt desitjable, perquè té un gran impacte en creació de llocs de treball. Per acostar-nos a una anàlisi social cost-benefici cal tenir en compte els costos d'oportunitat, és a dir, què li costa a la societat crear (en cas que sigui cert) 10.000 llocs de treball. Entre els costos caldria incloure no només els importos que es deixen d'ingressar, si és que es així: en teoria d'acord amb la Corba de Laffer, baixar els impostos pot augmentar la recaptació si augmenta l'activitat; però de nou no es coneix cap estudi aplicat a Barcelona World al respecte. Caldria incloure també la dedicació de 10.000 persones, si és que són tantes, a una activitat que crea poc valor afegit, en comptes de dedicar-se a activitats que augmenten la productivitat, alguns d'ells si són joves, per exemple, completant la seva educació. Per descomptat si les persones que s'ocupen estan totes inicialment en l'atur i no estan rebent cap educació, és millor que treballin, ni que sigui en un casino. Però a llarg termini, no sembla que comprometre recursos significatius en aquesta activitat garanteixi augments de productivitat que són els que a llarg termini permeten un creixement sostingut. Si tira endavant el projecte, d'aquí uns anys podrem avaluar si efectivament s'han complert les previsions.

lunes, 7 de abril de 2014

Reflexions primàries

L’experiment ja ha passat. La sensació després de la segona volta de les primàries obertes de Barcelona, amb la victòria justa però clara de Jaume Collboni, és molt més positiva que la sensació després de la primera. Quin balanç podem fer votants, militants, candidats, periodistes, autoritats electorals i ciutadans del nostre comportament com a conillets d’Índies?
Aquí llenço alguns apunts per a la reflexió.
-Que la gent vagi a votar és difícil. La teoria de l’elecció racional en ciència política té dificultats per explicar per què un individu exerceix el seu dret a vot: donat un cost positiu d’anar a votar, la probabilitat d’influir en el resultat no és prou gran perquè un individu es prengui la molèstia. Si en les eleccions “normals" (una de les institucions que sí que funcionen en el nostre país) la majoria anem a votar és perquè hi ha normes socials molt arrelades que ens hi porten, perquè hi ha prou col·legis electorals (on no s'ha de portar un euro ni signar cap declaració) de manera que el cost de votar sigui mínim, i perquè la concentració en uns dies de campanyes massives provoca un vot “expressiu”, semblant als crits d’ànim a un equip de futbol. En les primeres eleccions primàries obertes de Catalunya, no res de tot això existia, i a més el partit que les organitzava estava en hores baixes. Però en general no es pot esperar que sempre la gent estigui disposada a participar massivament perquè algú organitza una votació: al mateix dia de la segona volta, una minoria de socis del Barça van votar en un referèndum malgrat que en el mateix moment, just al costat, s’omplia pràcticament de socis el Camp Nou en un partit.
-La importància dels aparells. Perquè la gent vagi a votar per algun candidat no és suficient que aquest tingui molts seguidors a twitter. La gent ha d’anar a votar… o algú els hi ha de portar. Aquí els aparells són clau, sigui l’oficial, el de Nou Barris, o els improvisats dels altres candidats. Precisament perquè és difícil aconseguir que la gent vagi a votar, els aparells acaben resultant tan importants, però d’una altra manera, com en el mètode tradicional d’elecció per un òrgan del partit. Amb el mètode tradicional difícilment sorgeixen outsiders, però amb el nou mètode perquè els outsiders tinguin èxit han de tenir un aparell.
-Tot s’hi val, però no tot funciona. Jordi Martí ho tenia tot per ser el candidat socialista quan va ser nomenat cap del grup municipal. Per errors propis o per un mal assessorament, s’ha empantanat en una estratègia sobiranista que l’ha enfrontat no a l’aparell, sinó a la majoria d’activistes i votants socialistes. El descarat i al meu entendre poc ètic intent de portar a votar a votants no socialistes és una estratègia lícita en unes primàries obertes, però et posa en evidència, i en aquest cas ha estat respost per una actitud més ètica que la del candidat per part dels votants independentistes: han decidit en la seva immensa majoria no participar en les primàries d’un partit al qual no pensaven votar en cap cas en les municipals. Si la candidatura de Martí s’hagués fusionat amb la de Laia Bonet, no haguessin sumat els vots que han tret entre els dos per separat perquè la majoria de votants de Bonet no haguessin acceptat mai l’estratègia d’entrisme independentista. De totes maneres, de les derrotes s’aprèn molt, i tant Jordi Marti com les altres derrotades són prou joves per tenir moltes coses a dir (esperem que al PSC) en el futur.
-Crítics no sobiranistes. Les alternatives a l’aparell oficial tenen més èxit com menys es distingeixen de la seva ideologia (Eliana Camps a les primàries europees, Carmen Andrés a les de Barcelona), és a dir, com menys s’aparten del socialisme i el federalisme. Mentre el sector crític estigui segrestat (mentalment, em refereixo) pel sobiranisme, no serà majoritari democràticament dintre del PSC.
-Una mica d’esportivitat, sisplau. Quan el candidat el decidia l’aparell, si algú s’enfadava ho feia amb l’aparell i regnava l’harmonia entre els militants. Ara ens hem hagut de posicionar: avalant o no fent-ho, anunciant les nostres preferències o no.  Almenys alguns candidats podrien contestar els missatges d’ànim o felicitació, segons el cas… Crec que en països on els partits están més acostumats a la democràcia interna, després d’una competència oberta com aquesta, la gent torna a col·laborar i recupera l’amistat.
-El PSC es recuperarà quan recuperi Barcelona, o a l’inrevés? Jo no sé si el PSC es recuperarà o si guanyarà Barcelona una altra vegada. Les dues coses serien molt desitjables per al bé dels ciutadans. No sóc tampoc un profeta. Però no em sembla gens obvi que poguem guanyar Barcelona sense que abans els ciutadans percebin una profunda reforma del personal, les maneres i les estructures del partit. Les primàries obertes són un primer pas, però no són una panacea, ni estalvien la molta feina que encara s’ha de fer.

domingo, 6 de abril de 2014

El Barça, la FIFA i la globalització del futbol

El divendres passat vaig publicar un article al diari Ara arrel de la sanció de la FIFA al FC Barcelona. Començo dient que des dels anys 1990 s'ha produit una creixent globalització del futbol, arrel de la sentència Bosman, el nou format de la Champions League i la irrupció de noves tecnologies televisives. "L’impacte inicial d’aquesta triple coincidència va ser el fort augment del moviment dels jugadors adults, al qual de fet el FC Barcelona ja hi havia contribuit anteriorment. Aquest canvi va afectar més als rivals que al Barça, que sempre havia fet grans fitxatges i que els combinava amb jugadors de la cantera i de la resta d’Espanya (en els 80 i 90, molts bascos). El Barça sempre havia estat un club obert al talent estranger, de fet per això ha anat adquirint una forma de jugar associada al futbol total dels holandesos de finals dels anys 1960s i d’inicis dels anys 1970s. Les conseqüències de la liberalització del moviment de treballadors futbolistes amb la sentència Bosman i l’augment de recursos van ser una concentració creixent de talent entre els clubs i un augment de la igualtat entre seleccions, segons l’economista  Branko Milanovic. Amb posterioritat, l’augment dels moviments globals de factors productius associats al futbol s’ha traslladat també al capital i a jugadors que són infants. Pel que fa al capital, la concentració creixent del capital que ha descrit l’economista francés Thomas Piketty es manifesta al futbol amb la irrupció de magnats i fons inversors de països no democràtics, o democràtics en vies de desenvolupament amb greus problemes de corrupció, que han comprat clubs amb gran potencial. On no han comprat clubs, han jugat un paper important en la publicitat i esponsorització, com en el cas del Barça. Pel que fa als infants, el periodista xilè Juan Pablo Meneses ha descrit el món d’interessos i tràfic sense escrúpols que es mou darrera de l’intent de trobar nous Messis en tots els continents, món en el qual hi han participat els grans clubs. En el llibre de Meneses "Niños Futbolistas" el Barça hi apareix en un lloc destacat.
L’impacte de la globalització en el Barça també s’ha fet notar en el perfil dels presidents. Aquest perfil sempre havia reflectit el poder de diferents sectors dominants de la burgesia catalana. Des de la presidència de Laporta, els nois del Power Point són part d’unes élites internacionalitzades que parlen idiomes, amb més o menys encert. Les seves ambicions internacionals de vegades els han portat a relacionar-se precisament amb  personatges que juguen o intenten jugar un paper important en la mobilitat del gran capital en el futbol, ja sigui a Uzbekistan, a Brasil, a Qatar o a Manchester."

lunes, 31 de marzo de 2014

La democràcia porta aire fresc de Nou Barris

Les primàries obertes del PSC per a l'Alcaldia de Barcelona tenen riscos, inconvenients i avantatges (altres partits no tindran oportunitat de comprovar-ho). Un dels avantatges és que són una oportunitat per fer emergir nous talents polítics, per trobar allò que els suposats experts i munyidors de la política són incapaços de trobar. En aquest cas la novetat pot venir de Nou Barris. Per descomptat, Carmen Andrés ja està sent objecte de tot tipus d'estereotips, però es tracta d'una persona amb més experiència de gestió i tanta o més preparació que els altres candidats socialistes, tots ells perfectament capacitats per ser alcaldes de Barcelona. Si TV3 celebra que una filla d'immigrants espanyols sigui alcaldessa de Paris, potser aviat haurà de fer el mateix amb Barcelona. Carmen Andrés va néixer a Calanda el 19 d’octubre de 1964. És Regidora de l’Ajuntament de Barcelona des de l’any 2007 pel Partit dels Socialistes de Catalunya i ha presidit el Districte de Nou Barris. Néta i filla de llauradors i pastissers, l’any 1970 va arribar amb la seva família a Barcelona a la recerca de millors oportunitats laborals, que van trobar en el sector de la fabricació de l’automòbil i en el sector tèxtil. Llicenciada en Dret per la Universitat de Barcelona (1987), va cursar estudis d’extensió universitària d’especialització en Dret Administratiu. Als 25 anys va incorporar-se a la funció pública, especialitzada en l’àmbit de la gestió de personal i recursos humans en diferents àrees de l’administració de la Generalitat de Catalunya. En el període 1989-2002 va treballar com a Tècnica en la Direcció General de Serveis Penitenciaris i Rehabilitació del Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya i Cap de la Secció Tècnica i d’Inspecció de la Secretaria General de la mateixa conselleria. A l’octubre de 2002 va traslladar-se a l’Institut Català de la Salut i mitjançant concurs de mèrits va accedir als llocs de Cap de la Secció de Gestió i Administració de Personal i Cap del Servei de Gestió Administrativa de la Direcció de Recursos Humans. Entre 2001 i 2006 va exercir com a membre titular de diferents tribunals i juntes de mèrits i capacitats de concursos per la provisió de llocs de treball i trasllats de diferents conselleries i de l’Institut Català de la Salut, després d’aconseguir l’acreditació corresponent. Com a regidora ha fet molt bona feina, i la seva campanya a les primàries ha estat impecable (a la primera volta va treure més vots a l'Eixample -el meu entre altres- que Jordi Martí a a Nou Barris), posant sempre pel davant el benestar de la ciutadania de Barcelona en l'actual moment de crisi. Jo no he parlat mai amb ella, i a diferència dels altres candidats, no tinc amistat amb ella. Jaume Collboni seria un bon alcalde de Barcelona, però jo crec que ha arribat l'hora d'una dona de Nou Barris. Guanyi qui guanyi, espero que facin un bon tàndem, i que de pas ajudin a millorar la democràcia i a modernitzar i desburocratitzar el seu/nostre partit.