lunes, 14 de abril de 2014

Infants uniformats de negre amb estelades

Crec que la immensa majoria dels que des de Catalunya i des del catalanisme (o des d'altres indrets i posicions polítiques), veiem amb seriosa preocupació la deriva del moviment independentista, fem cada dia un esforç de contenció per no convertir el nostre estupor en indignació antipàtica. El vídeo que ha arribat en els darrers dies per Internet als nostres ordinadors posa a prova aquest esforç de contenció com no havia passat mai fins ara. És un vídeo elaborat per nens, massa joves per no ser innocents, d'una classe d'una escola de Manlleu (comarca d'Osona, i lloc on va néixer el meu avi). Hi ha dues coses especialment tristes d'aquest vídeo:
-La primera, que ni els pares ni els professors d'aquests nens hagin estat capaços de transmetre'ls la necessitat d'evitar paral·lelismes amb altres èpoques històriques en què altres moviments nacionalistes també han utilitzat uniformes negres mentre llençaven proclames per la llibertat i el futur dels seus pobles (m'estalvio posar vídeos comparatius seguint amb l'esforç de contenció que crec que tothom hauria de fer).
-La segona, que ni els pares ni els professors d'aquests infants s'hagin adonat del risc de fer el ridícul dels seus fills i alumnes.
Realment encara espero i desitjo que sigui una broma d'algú que vol desprestigiar l'independentisme.
La segona cosa trista que esmentava és realment més difícil d'evitar que la primera, en un context on cada dia el conseller amb més poder en l'antic govern dels millors, el Sr. Francesc Homs, fa i diu coses força més ridícules que aquest vídeo. I malauradament el Sr. Homs no és una broma posada pels seus adversaris, encara que de vegades ho sembli. La primera cosa trista que esmentava és menys difícil d'evitar, però requereix uns mínims coneixements sobre història del segle XX: potser a sisè encara no s'hi arriba, però per ser mestre de sisè en algun moment suposo que s'ha d'haver estudiat.
Com va dir un amic meu a qui li vaig enviar aquest vídeo, això cada vegada acollona més.

sábado, 12 de abril de 2014

Mentiras repetidas para frenar al federalismo

Los últimos días han sido positivos para el federalismo: victoria en el debate y máxima difusión en el Congreso de los Diputados de las ideas federales;  y victoria de los federalistas en Quebec, uno de los ejemplos en los que se mira el soberanismo catalán. Ambas victorias han cogido con el pie cambiado a quienes presentan a viejos o nuevos estados-nación como el instrumento idílico y casi único para solucionar nuestros problemas colectivos. Al día siguiente del debate en el Congreso los medios pro-soberanistas en Cataluña pusieron los titulares que ya tenían preparados, destacando la “negativa” a todo, y ocultando deliberadamente la puerta abierta a cambiar la constitución. Al cabo de unos días cambiaron el chip y planteaban la puerta abierta, que ya no podían ocultar, como un éxito de la delegación soberanista, y no como un éxito de los federalistas, padres de la idea del cambio constitucional.
Hasta ahora la opción federal se ninguneaba. La fuerza de las razones y los testigos federales (véase la enorme repercusión que sigue teniendo la reciente visita de Stéphane Dion, el líder del federalismo canadiense, con quien dialogo en inglés en este vídeo) hace imposible por más tiempo la opción de ignorarlas. Se impone por parte de los nacionalistas, o sea de los anti-federalistas, una estrategia alternativa: repetir hasta la saciedad una serie de mentiras para desacreditar el federalismo y tapar los puntos oscuros e inquietantes del soberanismo, para conseguir que las mentiras repetidas se conviertan en verdades en la mente de los ciudadanos, a pesar de que la realidad las desmienta categórica y tozudamente.
No me refiero al delirio de algunos excéntricos independentistas, que también los hay, sino al discurso habitual que cada día se repite en medios de comunicación abrumadoramente manipulados por un “proceso”  liderado insólitamente a medias por una asamblea con tintes insurreccionales y por un gobierno de derechas. Estas mentiras son (entre comillas y destacadas en negrita):
-“No hay federalistas” o son presentados como una visión marginal y “diferente”, que es como el otro día presentó TV3 al presidente de Federalistes d’Esquerres, el filósofo Manuel Cruz.  Negar la existencia de los federalistas suele hacerse desde Cataluña sobre todo respecto al resto de España, y es parte de la hispanofobia más o menos larvada que algunos apenas disimulan: los españoles son tan incivilizados que son incapaces de albergar ideas tan civilizadas como las del federalismo (“ya nos gustaría” parecen insinuar hipócritamente). Esto se sigue diciendo a pesar de que el líder del principal partido de izquierdas en España ha oficializado su propuesta federal en el Congreso, y que el principal diario de España, editado principalmente en Madrid, ha escrito varios editoriales (el último esta semana) apoyando el federalismo, amén de publicado innumerables artículos de opinión apoyando el federalismo.
-“El federalismo es algo del pasado”. Hay dos versiones de esta mentira: la que dice que el federalismo es algo de los años 1930 (lo dijo el otro día el portavoz del PP en el Congreso en una tertulia en TVE); y la que dice que “es demasiado tarde” para el federalismo, utilizada en Cataluña por algunos conversos al independentismo, que pretenden llevar el control del tiempo para las buenas ideas. Sin embargo difícilmente el federalismo es algo del pasado cuando sigue proporcionando los valores que sirven de inspiración a países tan poco fracasados como Canadá (o Suiza, o Alemania, o los Estados Unidos, o Australia), a proyectos como el de la Unión Europea, o a una gran democracia diversa (la mayor del mundo) como la India, que hoy no estaría celebrando unas elecciones masivas en paz si no fuera por su carácter federal, y en lugar de éste se guiara por los principios del “derecho a decidir”.
-“El soberanismo es transversal”, racional, que comparten los Fernández y las “chonis”, en palabras de un cada vez menos auto-contenido Jordi Pujol. Por el contrario, las cifras son tozudas: el soberanismo está muy lejos de distribuirse uniformemente entre la población catalana, y existe un riesgo creciente de división por comunidades. El soberanismo está concentrado en las comarcas externas al área metropolitana de Barcelona y es minoritario entre la mitad larga de ciudadanos de Cataluña que tiene el castellano como primer idioma.
-“El PP y el PSOE son lo mismo” en su oposición a la “voluntad del pueblo de Cataluña”. Por el contrario, da pereza recordar que el PSOE, con todos sus defectos, compartió la persecución franquista con los catalanistas. Que el PP nunca ha condenado el franquismo, y que fue este partido el que llevó el Estatut de Maragall al Tribunal Constitucional mientras el PSOE lo aprobaba en el Congreso. También hoy el PSOE propone una reforma federal de la Constitución, mientras que la propuesta del PP es, hasta el debate del otro día en el Congreso, recentralizar el estado de las autonomías.
-“En Cataluña no nos dejan votar”, como si la democracia hubiera sido suspendida en Cataluña. ¿Cuántas veces habremos votado desde 1976? ¿30? ¿40?  En Cataluña existen elecciones, libertad, se respetan los derechos humanos, ningún grupo étnico o cultural está marginado, y la principal calamidad que sufrimos es la que se deriva de la crisis económica y de las políticas nefastas de los gobiernos de derechas de España y Cataluña, tan parecidos en sus recetas socio-económicas. Lo que no se puede en Cataluña, ni en ningún país democrático, es votar cuándo y cómo se le ocurra a una mayoría coyuntural sobre algo que tiene que ver con nuestros derechos y que tiene un encaje legal muy problemático, por decirlo suavemente.
Los quebequenses han decidido, votando por supuesto, que no era demasiado tarde para el federalismo, que para lo que era demasiado tarde era para el soberanismo en sociedades plurales e interconectadas. Y también han decidido (votando) que han perdido el apetito por referéndums confusos y polarizadores. Claro que, para ganar a los soberanistas hay que ganarles, o sea, hay que dar la batalla ética y moral contra los nacionalismos y no bajar la cabeza delante de ellos, año tras año y durante décadas. Aquí y hoy hay que luchar para que las fuerzas federalistas, y no las del repliegue identitario o nacional, ganen en las europeas, y después en las municipales y en las generales y autonómicas cuando sean, que pueden ser cuando quieran quienes presiden los gobiernos respectivos (votamos cuando ellos quieren). Quien quiera una nueva arquitectura institucional deberá defenderlo en esta sucesión de elecciones, por supuesto al mismo tiempo que se deciden otras cosas, porque la arquitectura institucional no es una cuestión aislada, sino que influye y a la vez depende de otras cuestiones: hay que decidir sobre paquetes complementarios. Carece de sentido, por ejemplo, defender la independencia de un nuevo país en un referéndum y a la vez una presión fiscal elevada en unas elecciones, porque hoy en día una presión fiscal elevada sólo se puede conseguir con armonización fiscal e idealmente con un impuesto europeo progresivo sobre el capital, es decir, eliminando la independencia de los países existentes y no creando nuevas independencias.
Existen otras desventajas de un referéndum o consulta ex ante en comparación con el proceso electoral (conducente a un parlamento que puede proponer una reforma constitucional por amplio acuerdo ratificada ex post en referéndum): inestabilidad (imitación internacional y cascada potencial de secesiones internas), dificultad de interpretación de los resultados, polarización… No me extraña que en el Reino Unido liberales y laboristas estén en contra de que se celebre un referéndum sobre la permanencia del país en la UE en 2017, como proponen los conservadores bajo presión del independentista UKIP. Pero todavía no he escuchado a ningún soberanista catalán insinuar que los liberales o laboristas británicos sean poco demócratas o que ”no dejen votar” a sus conciudadanos. Por supuesto, si a través del proceso electoral la mayoría de los europeos decide hacer saltar por los aires el sueño de una Europa unida y opta por un continente basado en viejas naciones y etnocracias, habrá que dar ese sueño por finalizado. Pero el argumento es muy distinto al del “derecho a decidir” (sólo defendible si se entiende como que el pueblo tenga la última palabra tras un proceso deliberativo de aunar consensos, a diferencia de lo que ocurrió con la famosa sentencia del Estatut) de quien quiera cómo y cuando quiera, y se parece mucho más a la “obligación de co-decidir” con las reglas que entre todos nos hemos venido dando.
Por supuesto, si tiene que haber una consulta, para que ésta sea reconocida en sus resultados (ya sea en su naturaleza auscultativa o decisiva),  ésta tendrá que ser legal y acordada, y bajo una ley electoral, y con medios de comunicación públicos neutrales. Pero las dificultades anteriormente mencionadas ayudan a entender por qué es muy difícil  que se alcance un acuerdo, en España o en la inmensa mayoría de países democráticos, especialmente en la zona euro, para realizar una consulta legal que pregunte por la secesión. Por estas razones, yo soy federalista, pero no soy “consultista”. Sin embargo, no creo en un “federalismo auténtico”, y respeto a quienes se consideran federalistas y defienden algún tipo de consulta ex ante. Un proceso deliberativo y un debate respetuoso, estructurado y plural, sin empujones, con participación de partidos y sociedad civil, irán configurando los contornos legales y culturales del federalismo del siglo XXI. La propia sociedad, por ejemplo, irá decidiendo si sus símbolos comunes son la bandera española, la europea, los castellers, el himno de la Champions League o los chistes de Jaimito, o una mezcla de todos ellos junto con otros ingredientes.
Cuando entramos en detalles sobre cómo queremos organizar el mundo del siglo XXI  la gente termina dando la razón a los federalistas, porque en el fondo todos somos federalistas sin reconocerlo, igual que hablamos en prosa sin saberlo. Ni que sea porque la independencia de Cataluña nos dejaría fuera de la Unión Europea (UE). En Escocia mi conjetura es que ocurrirá lo mismo tanto si gana el sí como si gana el no: una autonomía reforzada sin creación de un nuevo estado miembro de la UE (a no ser que el Reino Unido decida salirse de la UE en 2017). Si gana el no será porque los grandes partidos políticos británicos ofrecen una unión con características federales. Si gana el sí, porque la “independencia” que ofrecen los nacionalistas escoceses es poco independiente: mantenimiento de la corona británica, la libra esterlina (y el gobernador, por cierto un federalista canadiense, del Banco de Inglaterra ya ha avisado que unión monetaria implica unión fiscal), la BBC… El único debate no ficticio en realidad es sobre los detalles del federalismo que queremos. El mundo será federal o no será. Y los detalles los decidiremos en las elecciones, y en los períodos entre elecciones con un mejor funcionamiento de nuestras democracias, que se consigue cuando los gritos nacionalistas dejan de sacar lo peor que el ser humano lleva dentro.

miércoles, 9 de abril de 2014

Només un apunt sobre Barcelona World

El suport al màxim nivell del PSC al projecte de Barcelona World s'ha d'entendre que es decideix després d'avaluar els obvis pros i contres d'un projecte que promet crear molts llocs de treball en un moment d'elevat atur, encara que sigui en un sector de poc valor afegit i al preu de baixar impostos. S'entén el suport d'alcaldes de la zona i de sindicalistes, i s'entén la protesta de persones preocupades pel model de societat que estem construint a llarg termini. Suposo que el partit fa bé a basar la seva decisió en el que pensen persones que reben pressions democràtiques sobre el terreny, i no pregunta l'opinió a algun grup d'economistes que podríem treure algun estudi de projectes semblants que a llarg termini no han creat els llocs de treball que prometien, encara que sí que s'han emportat les rebaixes d'impostos. O podríem treure arguments sobre la necessitat que la socialdemocràcia del futur no es basi en la competència fiscal. Sóc conscient que entre mentre elaboréssim els arguments, Tarragona podria quedar en mans de forces polítiques que podrien fer un museu per dir que Cèsar August quan va estar a Tarragona es va pronunciar pel dret a decidir. L'únic que m'agradaria qüestionar és l'argument que és un projecte desitjable perquè crearà 10.000 llocs de treball a 2000 euros al mes (totalitzant se suposa un impacte de 20 milions d'euros al mes). Encara que les xifres fossin correctes (suposo que els que les han aportat deuen tenir estudis molt seriosos per avalar-les), aquest no és un argument suficient per avalar el projecte. Aquesta és una mesura de la grandària del projecte, no de la diferència entre beneficis socials i costos socials. Si només ens fixem en la grandària, una guerra seria un projecte molt desitjable, perquè té un gran impacte en creació de llocs de treball. Per acostar-nos a una anàlisi social cost-benefici cal tenir en compte els costos d'oportunitat, és a dir, què li costa a la societat crear (en cas que sigui cert) 10.000 llocs de treball. Entre els costos caldria incloure no només els importos que es deixen d'ingressar, si és que es així: en teoria d'acord amb la Corba de Laffer, baixar els impostos pot augmentar la recaptació si augmenta l'activitat; però de nou no es coneix cap estudi aplicat a Barcelona World al respecte. Caldria incloure també la dedicació de 10.000 persones, si és que són tantes, a una activitat que crea poc valor afegit, en comptes de dedicar-se a activitats que augmenten la productivitat, alguns d'ells si són joves, per exemple, completant la seva educació. Per descomptat si les persones que s'ocupen estan totes inicialment en l'atur i no estan rebent cap educació, és millor que treballin, ni que sigui en un casino. Però a llarg termini, no sembla que comprometre recursos significatius en aquesta activitat garanteixi augments de productivitat que són els que a llarg termini permeten un creixement sostingut. Si tira endavant el projecte, d'aquí uns anys podrem avaluar si efectivament s'han complert les previsions.

lunes, 7 de abril de 2014

Reflexions primàries

L’experiment ja ha passat. La sensació després de la segona volta de les primàries obertes de Barcelona, amb la victòria justa però clara de Jaume Collboni, és molt més positiva que la sensació després de la primera. Quin balanç podem fer votants, militants, candidats, periodistes, autoritats electorals i ciutadans del nostre comportament com a conillets d’Índies?
Aquí llenço alguns apunts per a la reflexió.
-Que la gent vagi a votar és difícil. La teoria de l’elecció racional en ciència política té dificultats per explicar per què un individu exerceix el seu dret a vot: donat un cost positiu d’anar a votar, la probabilitat d’influir en el resultat no és prou gran perquè un individu es prengui la molèstia. Si en les eleccions “normals" (una de les institucions que sí que funcionen en el nostre país) la majoria anem a votar és perquè hi ha normes socials molt arrelades que ens hi porten, perquè hi ha prou col·legis electorals (on no s'ha de portar un euro ni signar cap declaració) de manera que el cost de votar sigui mínim, i perquè la concentració en uns dies de campanyes massives provoca un vot “expressiu”, semblant als crits d’ànim a un equip de futbol. En les primeres eleccions primàries obertes de Catalunya, no res de tot això existia, i a més el partit que les organitzava estava en hores baixes. Però en general no es pot esperar que sempre la gent estigui disposada a participar massivament perquè algú organitza una votació: al mateix dia de la segona volta, una minoria de socis del Barça van votar en un referèndum malgrat que en el mateix moment, just al costat, s’omplia pràcticament de socis el Camp Nou en un partit.
-La importància dels aparells. Perquè la gent vagi a votar per algun candidat no és suficient que aquest tingui molts seguidors a twitter. La gent ha d’anar a votar… o algú els hi ha de portar. Aquí els aparells són clau, sigui l’oficial, el de Nou Barris, o els improvisats dels altres candidats. Precisament perquè és difícil aconseguir que la gent vagi a votar, els aparells acaben resultant tan importants, però d’una altra manera, com en el mètode tradicional d’elecció per un òrgan del partit. Amb el mètode tradicional difícilment sorgeixen outsiders, però amb el nou mètode perquè els outsiders tinguin èxit han de tenir un aparell.
-Tot s’hi val, però no tot funciona. Jordi Martí ho tenia tot per ser el candidat socialista quan va ser nomenat cap del grup municipal. Per errors propis o per un mal assessorament, s’ha empantanat en una estratègia sobiranista que l’ha enfrontat no a l’aparell, sinó a la majoria d’activistes i votants socialistes. El descarat i al meu entendre poc ètic intent de portar a votar a votants no socialistes és una estratègia lícita en unes primàries obertes, però et posa en evidència, i en aquest cas ha estat respost per una actitud més ètica que la del candidat per part dels votants independentistes: han decidit en la seva immensa majoria no participar en les primàries d’un partit al qual no pensaven votar en cap cas en les municipals. Si la candidatura de Martí s’hagués fusionat amb la de Laia Bonet, no haguessin sumat els vots que han tret entre els dos per separat perquè la majoria de votants de Bonet no haguessin acceptat mai l’estratègia d’entrisme independentista. De totes maneres, de les derrotes s’aprèn molt, i tant Jordi Marti com les altres derrotades són prou joves per tenir moltes coses a dir (esperem que al PSC) en el futur.
-Crítics no sobiranistes. Les alternatives a l’aparell oficial tenen més èxit com menys es distingeixen de la seva ideologia (Eliana Camps a les primàries europees, Carmen Andrés a les de Barcelona), és a dir, com menys s’aparten del socialisme i el federalisme. Mentre el sector crític estigui segrestat (mentalment, em refereixo) pel sobiranisme, no serà majoritari democràticament dintre del PSC.
-Una mica d’esportivitat, sisplau. Quan el candidat el decidia l’aparell, si algú s’enfadava ho feia amb l’aparell i regnava l’harmonia entre els militants. Ara ens hem hagut de posicionar: avalant o no fent-ho, anunciant les nostres preferències o no.  Almenys alguns candidats podrien contestar els missatges d’ànim o felicitació, segons el cas… Crec que en països on els partits están més acostumats a la democràcia interna, després d’una competència oberta com aquesta, la gent torna a col·laborar i recupera l’amistat.
-El PSC es recuperarà quan recuperi Barcelona, o a l’inrevés? Jo no sé si el PSC es recuperarà o si guanyarà Barcelona una altra vegada. Les dues coses serien molt desitjables per al bé dels ciutadans. No sóc tampoc un profeta. Però no em sembla gens obvi que poguem guanyar Barcelona sense que abans els ciutadans percebin una profunda reforma del personal, les maneres i les estructures del partit. Les primàries obertes són un primer pas, però no són una panacea, ni estalvien la molta feina que encara s’ha de fer.

domingo, 6 de abril de 2014

El Barça, la FIFA i la globalització del futbol

El divendres passat vaig publicar un article al diari Ara arrel de la sanció de la FIFA al FC Barcelona. Començo dient que des dels anys 1990 s'ha produit una creixent globalització del futbol, arrel de la sentència Bosman, el nou format de la Champions League i la irrupció de noves tecnologies televisives. "L’impacte inicial d’aquesta triple coincidència va ser el fort augment del moviment dels jugadors adults, al qual de fet el FC Barcelona ja hi havia contribuit anteriorment. Aquest canvi va afectar més als rivals que al Barça, que sempre havia fet grans fitxatges i que els combinava amb jugadors de la cantera i de la resta d’Espanya (en els 80 i 90, molts bascos). El Barça sempre havia estat un club obert al talent estranger, de fet per això ha anat adquirint una forma de jugar associada al futbol total dels holandesos de finals dels anys 1960s i d’inicis dels anys 1970s. Les conseqüències de la liberalització del moviment de treballadors futbolistes amb la sentència Bosman i l’augment de recursos van ser una concentració creixent de talent entre els clubs i un augment de la igualtat entre seleccions, segons l’economista  Branko Milanovic. Amb posterioritat, l’augment dels moviments globals de factors productius associats al futbol s’ha traslladat també al capital i a jugadors que són infants. Pel que fa al capital, la concentració creixent del capital que ha descrit l’economista francés Thomas Piketty es manifesta al futbol amb la irrupció de magnats i fons inversors de països no democràtics, o democràtics en vies de desenvolupament amb greus problemes de corrupció, que han comprat clubs amb gran potencial. On no han comprat clubs, han jugat un paper important en la publicitat i esponsorització, com en el cas del Barça. Pel que fa als infants, el periodista xilè Juan Pablo Meneses ha descrit el món d’interessos i tràfic sense escrúpols que es mou darrera de l’intent de trobar nous Messis en tots els continents, món en el qual hi han participat els grans clubs. En el llibre de Meneses "Niños Futbolistas" el Barça hi apareix en un lloc destacat.
L’impacte de la globalització en el Barça també s’ha fet notar en el perfil dels presidents. Aquest perfil sempre havia reflectit el poder de diferents sectors dominants de la burgesia catalana. Des de la presidència de Laporta, els nois del Power Point són part d’unes élites internacionalitzades que parlen idiomes, amb més o menys encert. Les seves ambicions internacionals de vegades els han portat a relacionar-se precisament amb  personatges que juguen o intenten jugar un paper important en la mobilitat del gran capital en el futbol, ja sigui a Uzbekistan, a Brasil, a Qatar o a Manchester."

lunes, 31 de marzo de 2014

La democràcia porta aire fresc de Nou Barris

Les primàries obertes del PSC per a l'Alcaldia de Barcelona tenen riscos, inconvenients i avantatges (altres partits no tindran oportunitat de comprovar-ho). Un dels avantatges és que són una oportunitat per fer emergir nous talents polítics, per trobar allò que els suposats experts i munyidors de la política són incapaços de trobar. En aquest cas la novetat pot venir de Nou Barris. Per descomptat, Carmen Andrés ja està sent objecte de tot tipus d'estereotips, però es tracta d'una persona amb més experiència de gestió i tanta o més preparació que els altres candidats socialistes, tots ells perfectament capacitats per ser alcaldes de Barcelona. Si TV3 celebra que una filla d'immigrants espanyols sigui alcaldessa de Paris, potser aviat haurà de fer el mateix amb Barcelona. Carmen Andrés va néixer a Calanda el 19 d’octubre de 1964. És Regidora de l’Ajuntament de Barcelona des de l’any 2007 pel Partit dels Socialistes de Catalunya i ha presidit el Districte de Nou Barris. Néta i filla de llauradors i pastissers, l’any 1970 va arribar amb la seva família a Barcelona a la recerca de millors oportunitats laborals, que van trobar en el sector de la fabricació de l’automòbil i en el sector tèxtil. Llicenciada en Dret per la Universitat de Barcelona (1987), va cursar estudis d’extensió universitària d’especialització en Dret Administratiu. Als 25 anys va incorporar-se a la funció pública, especialitzada en l’àmbit de la gestió de personal i recursos humans en diferents àrees de l’administració de la Generalitat de Catalunya. En el període 1989-2002 va treballar com a Tècnica en la Direcció General de Serveis Penitenciaris i Rehabilitació del Departament de Justícia de la Generalitat de Catalunya i Cap de la Secció Tècnica i d’Inspecció de la Secretaria General de la mateixa conselleria. A l’octubre de 2002 va traslladar-se a l’Institut Català de la Salut i mitjançant concurs de mèrits va accedir als llocs de Cap de la Secció de Gestió i Administració de Personal i Cap del Servei de Gestió Administrativa de la Direcció de Recursos Humans. Entre 2001 i 2006 va exercir com a membre titular de diferents tribunals i juntes de mèrits i capacitats de concursos per la provisió de llocs de treball i trasllats de diferents conselleries i de l’Institut Català de la Salut, després d’aconseguir l’acreditació corresponent. Com a regidora ha fet molt bona feina, i la seva campanya a les primàries ha estat impecable (a la primera volta va treure més vots a l'Eixample -el meu entre altres- que Jordi Martí a a Nou Barris), posant sempre pel davant el benestar de la ciutadania de Barcelona en l'actual moment de crisi. Jo no he parlat mai amb ella, i a diferència dels altres candidats, no tinc amistat amb ella. Jaume Collboni seria un bon alcalde de Barcelona, però jo crec que ha arribat l'hora d'una dona de Nou Barris. Guanyi qui guanyi, espero que facin un bon tàndem, i que de pas ajudin a millorar la democràcia i a modernitzar i desburocratitzar el seu/nostre partit.

viernes, 28 de marzo de 2014

Cap a un món federal: volem ser-hi?

Avui a Mataró haig de parlar sobre "Què és el federalisme". El que diré estarà inicialment basat en aquestes notes:
El federalisme no és una recepta tancada, ni unes taules de la llei, sinó una tradició i un punt de referència per a grans democràcies com la Unió Europea, Canadà, Alemanya, Estats Units, la Índia, Austràlia i molts altres països. A Catalunya i Espanya està relacionada amb els esforços de sectors progressistes i il·lustrats des del segle XIX per articular la diversitat d'Espanya de forma pacífica i democràtica. Avui el federalisme és la millor opció per a la humanitat, per a Europa, per a Espanya, per a Catalunya i per a l'esquerra catalana.
Per a la humanitat, perquè els mercats són globals i s'han de governar a una escala equivalent mitjançant nous instruments de governança global democràtica. Els grans reptes de la humanitat (com el canvi climàtic, la pobresa global o la inestabilitat financera) són globals, i l'estat-nació ha quedat petit per a fer-los front. Els estats-nació estan en declivi, només grans agregats que reconeguin la seva diversitat seran rellevants en el futur de la humanitat.
Per a Europa, perquè la Unió Europea, i especialment la unitat política de la zona euro estan a mig fer. La situació actual és insostenible. O avancem cap a una major unió, o anem cap enrera desfent la unió monetària. Crec que és millor anar cap endavant, no per raons monetàries, sinó per fer realitat el somni d'una Europa unida que deixi enrera els dimonis que el nacionalisme va produir en el segle XX. Els 28 estats d'Europa són massa petits per ser rellevants a nivell global, incloent Alemanya. En canvi, Europa té els recursos i la capacitat per ser rellevant i per liderar la solució als reptes globals plantejats. A tota Europa se solapen les nacionalitats i les identitats: és impossible retallar Europa a trossets i que tothom estigui content, perquè les nacionalitats es barregen en tots els carrers, fins i tot dintre de cada individu. És mentida com diu Artur Mas que el destí de les velles nacions d'Europa sigui esdevenir un Estat: el destí de les velles nacions d'Europa és unir-se i barrejar-se en un Estat federal europeu sense fronteres. L'alternativa realista a un federalisme democràtic a Europa no és una Europa on es divideixin els seus estats-membre, sinó federalisme tecnocràtic.
Per a Espanya, perquè Espanya és diversa, i en democràcia només es pot organitzar reconeixent aquesta diversitat, molt fonamentalment el seu multi-lingüisme. Espanya té molts aspectes d'un Estat federal, però no té cultura federal, i falta perfeccionar elements fonamentals dels millors estats federals: govern compartit, competències clares i no vulnerables aribtràriament, reconiexement del multi-lingüisme a tot l'Estat. Però avançar cap a un estat que perfeccioni els seus elements federals és factible, i es pot fer sense traumes i divisions. La descentralització, la democràcia que hem aconseguit junts catalans i espanyols, i la presència a Europa han donat els 30 anys de més pau i prosperitat i llibertat i reconeixement de la seva personalitat a Catalunya en tota la seva història. Aquest és el camí a seguir i a millorar, no el camí del qual ens hem de penedir.
Per a Catalunya, perquè Catalunya també és diversa, i si trenqués amb Espanya estaria en una situació molt difícil per reconèixer la seva pròpia diversitat, que es basa precisament en el fet que la cultura espanyola també està present a Catalunya. Hi ha independentistes que creuen que Catalunya és diversa perquè hi ha la Vall d'Aran i que tota sola podria competir amb les grans nacions del món. Alguns d'ells és perquè han passat de l'Eixample a Minessotta sense passar per Cornellà o per Brussel·les. La majoria de catalans tenim llaços culturals, de parentiu i comercials amb la resta dels espanyols, i per tant tenim problemes comuns que només resoldrem conjuntament (i cada vegada més, amb tots els europeus). El candidat d'ERC va dir que era anti-natural tenir diverses identitats; el que és anti-natural és desconèixer un país que dius que t'estimes tant. El desgast, les incerteses i els costos de transició que suposen la lluita per ser l'estat 29 o 30 de la Unió Europea, ens fan perdre unes energies precioses que podríem esmerçar millor treballant per liderar el sud d'Europa i afegir-nos als sectors europeus (incloent molts espanyols) que lluiten per una Europa més unida sense fronteres.
Per a l'esquerra catalana, perquè el sobiranisme i l'independentisme ens estan dividint i estan afeblint a l'esquerra. Des del punt de vista individual i col·lectiu, gastar temps i energies lluitant per ser l'estat 29 o 30 d'Europa ens impedeix gastar energies a lluitar pels drets socials. A Madrid l'esquerra està més mobilitzada per aquests drets que aquí i estan aconseguint més èxits, com la retirada de la privatització de la sanitat. Mentre aquí sectors de l'esquerra fan l'onada al procés sobiranista, Boi Ruiz i Irene Rigau segueixen amb les seves polítiques de privatització sanitària i segregació educativa. A més, cap dels problemes d'injustícies socials de la societat catalana se solucionen amb la independència, sinó amb una Europa més unida sense fronteres i amb una majoria d'esquerres que la lideri. Els grans problemes de la societat no tenen solució en un sol país.
Finalment, el rol dels federalistes catalans ha de ser el de construir el federalisme del segle XXI, amb col·laboració amb els federalistes de tot el món: hi ha molts més federalistes al món que independentistes catalans, fins i tot després dels molts recursos que el govern de la Generalitat es gasta buscant-los. La majoria d'experts i autoritats internacionals que s'estimen a Catalunya s'han pronunciat per una solució federal. I crec francament que aquesta solució, els detalls de la qual s'han de perfilar en una gran pacte polític a través del procés democràtic, és la desitjada per la immensa majoria de catalans i espanyols.