viernes, 19 de septiembre de 2014

Homenaje al federalismo británico

Estoy de acuerdo con Xavier Vidal Folch en que en Escocia ha ganado lo que algunos llaman tercera vía y otros preferimos llamar federalismo. Y eso que no se presentaba. Si se llega a presentar hubiera ganado por más y además los escoceses ahora estarían menos divididos y habrían podido enviar un mensaje más claro. Dice Vidal Folch que “el Reino Unido inicia su transformación de Estado al tiempo plurinacional y muy centralizado hacia un formato radicalmente federal, aunque toda mención al concepto “federal” esté proscrita en las Islas”. ¿Toda mención? ¡No! La rama escocesa del Partido Liberal Demócrata (hoy en el gobierno del Reino Unido con los conservadores, y quizás el año próximo con los laboristas), dirigida por el ex líder liberal de todo el Reino Unido Menzies Campbell, abogó durante la campaña por una vía explícitamente federal. Will Hutton, el principal referente intelectual del centro-izquierda británico, hizo lo mismo. También lo hizo Chris Bertram en el principal blog de la izquierda intelectual británica. Y lo hacen subiéndose a los hombros de una fuerte tradición federalista en las islas, a la que contribuyeron personalidades como William Beveridge y Lionel Robbins, que influyeron poderosamente en el federalismo europeista y progresista  italiano de Altiero Spinelli, que a su vez fue clave en el proceso de integración europea, como explicamos en el libro “Economia d’una Espanya Plurinacional”. El federalismo británico existe, y como dirían ellos is alive and well, y hoy lo apoyan entre otros medios de comunicación (como los izquierdistas The Guardian o The New Statesman),  el Financial Times y The Economist, aunque a muchos no interesa que esto ocurra (¿les suena?). Hoy el federalismo británico se merece un gran homenaje.
Una vez mas quedan en ridículo quienes menosprecian al federalismo: que si es demasiado tarde, que si no es suficiente, que si es algo del pasado… Pues hemos ganado claramente, y hoy la mayoría de europeos (y Obama, entre otros líderes mundiales) respira aliviada por ello. Quizás incluso Alex Salmond respire aliviado, porque incluso él prefería al principio una mejor autonomía antes que la independencia, y ahora no tendrá que gestionar un SÍ de perfiles muy inciertos.
Dos aspectos esenciales parecen haber inclinado fuertemente la balanza a favor de un NO más claro del que preveían las últimas encuestas (pero no los mercados de predicciones, siempre mucho más certeros): los argumentos económicos, y el liderazgo de veteranos políticos laboristas como Gordon Brown.
Los argumentos económicos del SÍ chocaron contra la evidencia y la opinión de los mejores economistas, medios especializados y personalidades del mundo económico. Aunque hoy se esconderán (algunos que ayer mismo ya preparaban el cava en un estado de creciente excitación, hoy ya dicen que las situaciones son totalmente distintas), esos argumentos son muy parecidos en su esencia a los que utilizan los independentistas catalanes. La pretensión de que la independencia mejora la libertad y el bienestar es hoy un disparate bastante ampliamente reconocido.
Y han tenido que ser los viejos líderes de la siempre denostada socialdemocracia quienes han tenido que salir a la arena a sacar a David Cameron del lío en que se había metido. Veteranos líderes laboristas (no precisamente los de la tercera vía de Blair) como Aistair Darling, John Reid o Gordon Brown (éste con un discurso final decisivo), parecen haber tenido mucho que ver con la clara victoria del no. Ahí está la vieja socialdemocracia,  al rescate del Reino Unido y de Europa. No han ganado ni demagogos nacionalistas ensoberbecidos, ni modelitos postmodernos arremangados de 1,90 metros amantes de la “nueva política”. Han ganado los viejos, feos y aburridos, pero sólidos y creíbles, líderes del viejo laborismo.
Los amantes de las emociones fuertes y de la simplificación elogian el referéndum de secesión como instrumento democrático. Por supuesto, es mucho mejor que las pistolas. Pero no es el instrumento ideal: no conduce a una expresión fidedigna ni estable de las preferencias colectivas y  genera división. El referéndum de secesión sin más como instrumento democrático ha sido cuestionado por Lapuente/Penadés, Pau Marí-Klose, y Fradera/Álvarez Junco, entre otros. Además, existen alternativas igual de democráticas y mucho mejores para la convivencia, como someter al voto ciudadano grandes y detallados acuerdos previos, que es lo que en España y Europa nos ha llevado a varias décadas de paz y libertad. Periódicos creíbles de distintas ideologías como The Guardian y el Financial Times han alertado en los últimos días de claras tendencias intimidadoras e intolerantes en sectores de la campaña del SÍ. Derivas parecidas cuentan quienes vivieron los referéndums de Quebec de 1980 y 1995. Por supuesto, las derivas pueden venir de los dos lados, porque a eso lleva la polarización y la simplificación en un terreno tan emotivo como el de las identidades.
Hay que votar, sí, pero no al gusto de una minoría bien organizada, sino al servicio de la inmensa mayoría que desea una convivencia mejor. Esta vez hemos ganado sin bajar del autocar (porque no se preguntaba por el federalismo). La próxima quizás sería mejor, para el bien de toda Europa y de la soberanía de sus ciudadanos, no asomarse al precipicio, y seguir votando si la gente desea un ajuste y una mejora permanentes de las estructuras federales que tenemos a medio construir. Para empezar, dudo mucho que a la mayoría de los políticos británicos les haya quedado mucho apetito por celebrar en 2017 un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE, como también había prometido el siempre tan decidido David Cameron. Pues mejor.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Tres precisions respecte a un article de Rafael Ribó

En un article recent, Rafael Ribó argumentava que no és veritat que tot Catalunya hagués callat davant de les irregularitats del pujolisme, i defensava alguns intel·lectuals que han estat criticats per la seva falta de suport a la querella quan es va produir el cas Banca Catalana. És evident que no tothom va callar durant el pujolisme, alguns com el mateix Rafael Ribó, Antoni Gutiérrez Díaz i Joan Saura s’hi van oposar aferrissadament; altres com Raimon Obiols fins i tot van ser amenaçats de mort per fer-ho, i alguns sortíem a fer pintades com aquelles de “Loto 6-49, toca’m un ou” que un servidor feia amb un que ara és director general amb Convergència.
El que passa és que Rafael Ribó estableix en l’article una estranya relació entre la crítica al pujolisme i l’actual procés sobiranista, força típic dels malabarismes argumentals que s’estan produint en els darrers temps. Ribó arriba a dir que “se está cuestionando el orden establecido, sin violencia, sin sectarismos y sin fracturas sociales”.
Són tres afirmacions contundents, que analitzades les tres conjuntament, sorprenen amb caràcter creixent de menys a més quan les comparem amb la realitat. Deixaré bàsicament de costat l’afirmació que el moviment sobiranista qüestiona l’ordre establert: Joan Boada ja s’hi ha referit molt millor que el que pugui fer jo, i el suport de multimilionaris com Gerard Piqué o Josep Guardiola suposo que hauria de fer reflexionar al respecte. Però si l’ordre establert és “Espanya” o la “Unió Europea” doncs sí, el moviment sobiranista ho qüestiona.
En primer lloc, és veritat que el moviment es caracteritza per l’absència de violència física, tot i que es produeix una ocupació abusiva de l’espai públic (banderes no oficials a les places i intimidació social als pobles, espais gratuïts als mitjans de comunicació de tots) i que el dirigent del partit principal de l’independentisme ha fet una crida a la “desobediència civil”, que no ha retirat, i la presidenta de l’ANC va fer una crida a ocupar aeroports i fronteres (que posteriorment va matisar) o a saltar-se en algun moment la legalitat (que no ha matisat).
En segon lloc, que el “qüestionament de l’ordre establert” té lloc “sense sectarismes” contrasta amb l’experiència quotidiana a Catalunya. L’exemple més recent, el d’una pel·lícula obertament independentista, produïda en col·laboració amb la televisió pública catalana, on la directora va dir que no sortien persones aportant arguments contraris a la independència perquè no havia trobat persones prou capacitades per fer-ho. Que es parli ja obertament d’una “caverna catalana” il·lustra la creença cada cop més generalitzada que el sectarisme és real i potent. Si sectarisme és intentar apropiar-se d'allò que és de tots, la manipulació massiva i desvergonyida de la història i del llenguatge també anirien en aquest capítol.
En tercer lloc, diu que tot això està succeint sense fractures socials. De nou Joan Boada sembla que no pensa el mateix. Jo, tampoc. Diversos partits i coalicions s’han dividit profundament, amics de tota la vida han deixat de parlar-se i les enquestes preveuen un Parlament de Catalunya més dividit que mai. Les enquestes també diuen que és fals el mite d’un moviment transversal que també sembla haver-se empassat el senyor Ribó: el votant a favor de la independència és minoritari, desproporcionadament de poble i massivament catalano-parlant. Només cal passejar-se per Catalunya i veure on es concentren les estelades.
Si tot això ho digués una persona amb una opinió tan respectable com la de tothom no em preocuparia, però són les opinions del Síndic de Greuges català, suposadament encarregat de protegir-nos dels abusos institucionals. Molt generosament, Ribó qualifica el “procés” com “centenares de miles de personas reclamando cambios significativos, sin descartar la independencia, en la estructura territorial del Estado español”. Qualsevol observador extern més aviat diria que és un moviment obertament inependentista que sí que descarta absolutament altres possibles canvis significatius, malgrat que les enquestes diuen que serien majoritàriament recolzats per la ciutadania de Catalunya.
I sobre la responsabilitat dels intel·lectuals no només davant del pujolisme, sinó davant de l’actual moviment independentista, esperem que la història els jutgi amb més benevolència que el judici que han merescut altres episodis històrics (de signe divers) en la història d’Europa en què la majoria d’intel·lectuals no va estar a l’alçada de la responsabilitat històrica que calia exigir-los.

domingo, 7 de septiembre de 2014

La majoria no és ni caspa ni ceba

Per què no escric més d'altres temes que no siguin el debat entre independentisme i federalisme? Almenys dues persones, els dos persones d'esquerres que no descarten anar a la V (jo sí que ho descarto, en termes semblants als de Jaume Reixach), m'han fet aquesta pregunta. Jo també me la faig de vegades. La resposta és que (a part del fet fàcilment comprovable que sí que escric sobre altres coses, especialment sobre Europa i en el germà anglès d'aquest blog, tot i que jo ho veig tot força relacionat) crec que el federalisme i la lluita contra els sobiranismes és una de les grans qüestions dels nostres dies (no només a Catalunya, també al Regne Unit, a França, a l'est d'Europa i al Pròxim Orient), i que crec que ens hi juguem el futur d'una democràcia de qualitat i d'un projecte de major igualtat i progrés sostenible. Jo crec a més que cal mostrar la repulsa davant d'aspectes molt inquietants del "procés" català (manipulació del llenguatge, pressió social als pobles, deriva dels mitjans públics, captura de l'administració de tots, manipulació de la història, etc etc etc) i que cal oferir una alternativa a l'identitarisme, a l'estat-nació i al centralisme, i en els darrers 3 anys els sectors que promouen la V han estat totalment estèrils en aquest sentit.
Sembla que la majoria de la societat catalana està d'acord amb mi, només cal que surti de l'armari, i jo i altres ens hem proposat modestament contribuir-hi. En feliç ocurrència de Dani Inglada, no som ni  la caspa ni la ceba. Molts ja estan sortint de l'armari i s'expressen amb una eloqüència tranquil·la que no veureu en els mitjans públics de comunicació. Si teniu dubtes sobre si sortir de l'armari i confessar-vos federalistes, podríem donar-li la volta a un eslògan que es va servir una vegada: "Dubtes? Posa TV3!"
Que la majoria estigui per una opció que no és la independència sobtarà al televident de "la seva" o a l'habitant d'algun poble de Catalunya, però no sorprendrà a qui passegi a diari per la Catalunya-ciutat, i vegi de què parla gent, en quins idiomes, i quines banderes no es posen a la immensa majoria dels balcons. Hi poden posar els mitjans que vulguin i els megàfons que els dongui la gana: que no som indepes!!!
Ara que el projecte liderat per Artur Mas va contra les roques, i que la majoria ho veu amb preocupació, és trist veure com antics companys de camí són ara ells (o elles) els o les qui reparteixen carnets de bon catalanista. Alguns que van començar aspirant a ser més d'esquerres, més catalanistes i més regeneradors que ningú han acabat aferrats als seus escons, o muntant seminaris amb el centre d'estudis Jordi Pujol, o confabulant per ser la darrera crossa de Convergència, i això sí, dividint els partits d'esquerres mentre es busca una "aliança catalana de progrés". El progrés al món serà federal o no serà.

martes, 2 de septiembre de 2014

La extraña coalición

El día 18 tendrá lugar el referéndum por la independencia en Escocia, donde poco más de la mitad impondrá un resultado a poco menos de la mitad, en lugar de haber tenido la oportunidad de ratificar un gran acuerdo en el que una gran mayoría de escoceses (que probablemente comparten muchos valores) pudiera sentirse cómodo. Por supuesto, hay diferencias entre lo que ocurre en Escocia y lo que ocurre en Cataluña.
La primera diferencia es que en Cataluña no hay un referendum legal convocado por acuerdo de los dos gobiernos, cuestión vinculada a la existencia en España, a diferencia del Reino Unido, de una Constitución escrita que es muy contundente sobre la cuestión de la soberanía presuntamente entendida como la facultad para establecer fronteras. En Cataluña, las cuestiones lingüísticas y de protesta ante lo que se considera injusto sistema de financiación de los gobiernos sub-centrales juega un papel importante, y no así en Escocia (que goza de un tratamiento de financiación territorial beneficioso, según McCrone). Por otro lado, a diferencia de lo que ocurría en Cataluña hasta el estallido del caso Pujol, en Escocia no ha jugado un papel relevante (no es ni abordado en el exhaustivo tratamiento de McCrone) el argumento de que la independencia permitiría construir instituciones de mayor calidad, probablemente por el alto prestigio internacional del que gozan las instituciones británicas.
Aquí de momento  a dos meses supuestamente de la “consulta” no hay libro blanco sobre la independencia como lo hay en Escocia (un documento de 600 páginas donde se detalla con más o menos rigor qué se entiende por independencia), y cuando lo haya si es que lo hay veremos si todos los partidos que apoyan la independencia están de acuerdo con él. La campaña pro-independentista de Escocia está mucho más cohesionada en este sentido que la catalana.
La campaña pro-independentista en Cataluña está dominada por una extraña coalición entre un gobierno de CiU pretendidamentemente business friendly definido por algunos como neoliberal (con el apoyo de algunos economistas liberales fromados en Estados Unidos, pero sin el apoyo del empresariado en lo que al proyecto independentista se refiere), y componentes importantes de la izquierda radical. En medio, un grupo heterogéneo muy mayoritario en la Cataluña rural y personas que intentan incorporarse a una "nueva centralidad" que a veces empieza a parecer menos central, (aunque como veremos el 11S sigue teniendo mucha fuerza). Ambos grupos dominantes, pese a la tradición europeista de las corrientes centrales del catalanismo, tienen componentes euroescépticos o incluso eurofóbicos a los que hasta ahora se ha prestado poca atención. Los unos, porque creen que las pequeñas naciones ricas pueden ser exitosas en un contexto de globalización desregulada para lo que la UE podría ser un estorbo; los otros porque creen que hay que conseguir la independencia “para cambiarlo todo”. Hoy no está claro cual será el régimen monetario de la Cataluña independiente, ni si habrá ejército, ni si será un régimen parlamentario, presidencial o basado en la democracia directa (“queremos decididrlo todo”), ni si las pensiones serán de capitalización o de reparto, ni si el Banco Central será independiente del gobierno, ni qué pasará si por un período incierto de tiempo no estamos ni en la Unión Europea, ni en el Tratado de Schengen, ni en la zona euro.
El subjetivismo del "libro blanco" escocés, denunciado sobriamente por McCrone, igual que los documentos del consejo de "transición nacional" catalán (que de momento están muy lejos de ser un “libro blanco”)  y aspectos como la deriva partidista de la televisión pública catalana, hacían pensar, ya antes de conocerse o sospecharse sobre la fortuna de la familia Pujol y los silencios que la permitieron, que las instituciones de calidad deben nacer de inputs que hoy están relativamente ausentes, por lo menos en comparación con el resto de España o el resto del Reino Unido.
La fortísima presión social, con claros componentes orwellianos, que incluyen la manipulación de la historia y del lenguaje, la ocupación abusiva del espacio público y la intimidación sobre todo en los pueblos, se ha centrado en personas que podían romper los partidos de izquierda, y ha acabado haciendo mella en colectivos y personas poseídos por valores poco firmes, como tristemente Avancem o la ex-militante del CDS Ada Colau ("estoy contra las fronteras pero votaría que sí a la independencia"). Por suerte, las biografías más ejemplares entre los sectores supuestamente más catalanistas del PSC se han alejado definitivamente de las estrategias rupturistas.
Parte del discurso del gobierno escocés  es construir un país de centro-izquierda con un potente estado del bienestar gracias a los recursos del petróleo del mar del Norte, ante la supuesta deriva neo-liberal de Inglaterra. Por ejemplo, aunque no sin contradicciones destacadas por un editorial del diario  The Guardian, el líder nacionalista Salmond habla de evitar la privatización del sistema nacional de salud, el NHS. En Cataluña Mas sin embargo preside un gobierno de centro-derecha que está privatizando en buena parte la sanidad pública. Y a diferencia de lo ocurrido en Escocia desde que gobierna el SNP, los partidos mayoritarios hasta ahora en Cataluña han apoyado las políticas económicas de los gobiernos españoles, tanto cuando ha gobernado el PSOE como cuando ha gobernado el PP.

viernes, 29 de agosto de 2014

No perdem el sentit de l'humor

Tot i que un tomb per la Catalunya rural aquest estiu no pot fer altra cosa que incrementar la preocupació de qualsevol demòcrata per la salut de la nostra societat (sempre s'ha dit que a les grans ciutats es pot passar més gana però hi ha més llibertat), l'última cosa que hem de fer és perdre el sentit de l'humor. Per sort, circul·la per Internet aquesta peça:

“El meu avi” (versió anònima i lliure, de l'agost del 2014)

El meu avi va anar a Andorra
A portar-hi uns calerons
No fos cas que a casa nostra
Hi haguessin revolucions
Els calerons varen crèixer
Amb soborns i comissions,
Fins assolir una fortuna
De quatre-cents
O cinc-cents mil.lions!
Quan Jordi Pujol
Parava la mà
Els homes del totxo,
Au vinga, a pagar!
Els milions a casa
No varen tornar,
No varen tornar,
Que van amagar-los
Als bancs d'ultramar.
Arribaren temps confusos
De grans manifestacions
I la premsa madrilenya
Disparàren els canons.
Una dona despitada
Va obrir la caixa dels trons,
I va agafar la família,
I el Jordi Pujol,
Ben bé pels collons.
Quan Jordi Pujol
Parava la mà
Els homes del totxo,
Au vinga, a pagar!
Els milions a casa
No varen tornar,
No varen tornar,
Visca Catalunya!
Pobres catalans!

martes, 26 de agosto de 2014

Jordi Pujol i la intel·ligència

Dintre de l’allau d’articles d’aquests dies sobre la confessió de Jordi Pujol, és sorprenent com molts articles crítics amb el personatge, en salven la seva “intel·ligència.” Es tracta de comentaris subjectius, igual de subjectius que els meus pensaments al respecte, perquè que se sàpiga no hi ha cap estudi rigorós sobre el coeficient intel·lectual del sr. Pujol. Els experts diuen que el coeficient intel·lectual (CI) de tots els humans és bastant semblant, amb algunes poques excepcions per dalt i per baix. Jo, francament, no crec que Pujol estigui entre aquestes excepcions.
En un cas extrem, un bon article de l’historiador Santos Julià glossava de passada (però els redactors del diari El País destacaven aquest fragment en la baixada de l’article) la capacitat retòrica de Pujol, i el fet que era una persona molt llegida.  Altres han destacat el fet que parlava idiomes (en realitat, parla alemany perquè havia anat a l’escola alemanya; altres idiomes els xapurreja, com la majoria de catalans de la seva clase social). Altres destaquen la seva astúcia. La intel·ligència té moltes dimensions, i aquestes només en són algunes, i és ben possible que una persona sigui més fort en unes dimensions que no pas en altres.
Jo no sé quan ha trobat el temps per llegir el Sr. Pujol, perquè qualsevol que hagi tingut algun fill (no diguem més de mitja dotzena) i que s’hagi dedicat amb cos i ànima a la política durant un temps (no diguem tota la vida, caps de semana inclosos), sap que trobar temps per llegir, i per llegir bé, no és fàcil. De totes maneres, què en pensa Jordi Pujol de la lectura ho sabem de la seva boca, quan li va dir en un debat parlamentari al líder de l’oposició de l’època “vostè Sr. Obiols, llegeix massa”.
Sobre la capacitat retòrica, la veritat, si per tal considerem transmetre missatges tirant a místics amb els ulls tancats, missatges per altra banda impossibles de transcriure amb un mínim de coherència sintàctica, potser sí... Però Jordi Pujol no crec que passi a la història dels discursos com a peces literàries com va ser el cas de Churchill, per exemple.
El "talentós" Sr. Pujol és veritat que durant anys va tenir grans èxits electorals, tot i que avui el seu projecte polític estigui en perill d'acabar com el rosari de l'aurora. Avui tots sabem, encara que alguns ja ho sospitàvem, que anava "dopat", com el talentós ciclista Lance Armstrong. Aquest esportista tenia virtuts com a ciclista i probablement era el més fort entre altres ciclistes dopats, però també s’ha acabat descobrint que era el més dopat, durant un període molt llarg de temps.
D'en Pujol no en coneixem el seu CI, però sí que va fracasar en les seves tres primeres professions: metge (va estudiar la carrera però no va arribar a exercir), banquer (Banca Catalana), i gestor de mitjans de comunicació (El Correo Catalán).
Jo no descartaria la hipòtesi que els elogis a la intel·ligència pujoliana siguin una forma de fer-se perdonar la fascinació per un personatge intel·lectualment menor. La possibilitat que hagués estat durant anys un home amb sort, que feia anar com tanta gent ha fet abans arreu del món un fàcil discurs nacionalista, també és una possibilitat. La fal·làcia dels grans homes ens diu que tendim en excés a associar els fenòmens socials a persones a les quals atribuïm poders quasi sobre-naturals.
Tampoc no sembla que Pujol tingués gaire habilitats per envoltar-se de persones amb grans qualificacions (amb excepció de Mas-Colell): Estivill, Piqué Vidal, Prenafeta, Millet, de la Rosa, Alavedra... Sens dubte té mèrit haver estat declarat "Español del Año" per ABC i haver reciclat per al nacionalisme català a 40 alcaldes franquistes, però potser altres en el seu lloc haguessin fet el mateix, i a més haguessin fet una administració exemplar, una televisió pública plural, un sistema educatiu igualitari... Potser alguns èxits van ser gràcies a la seva talentosa cònjuge, encara que la vaig conèixer d’a prop al Festival de la Infància i la Joventut (ella era presidenta i jo uns dels  vicepresidents quan vaig ser regidor de l'Ajuntament de Barcelona) i no em va sembar que tingues un CI molt alt (encara que tothom li rendia una pleitesia ridícula i exagerada).
Pujol probablement té una intel·ligència semblant a la d'altres polítics que s'han servit del discurs nacionalista, com Perón o Berlusconi, per citar dos polítics problemàtics i exitosos  però que no han han estat implicats amb violacions massives dels drets humans (la comparació que crec que justament es mereix el Sr. Pujol). Si obríssim la comparació a polítics nacionalistes que no compleixen aquest criteri, també trobaríem molts líders que quan exercien el càrrec van ser elogiats per la seva intel·ligència.
Si Jordi Pujol fós tan intel·ligent seguiria el consell d’Andreu Mayayo de fer net (en comptes de demanar la nulitat dels procediments), reconeixeria públicament tots els seus errors i recomanaria als seus hereus polítics moure’s a partir d’ara en l’absoluta legalitat tributària i democràtica, i al servei inequívoc d’una Europa sense fronteres amb una arquitectura institucional compartida i flexible, únic espai on la Catalunya del segle XXI pot veure satisfetes les seves aspiracions, tan semblants majoritàriament a les aspiracions dels altres espanyols i europeus.

jueves, 21 de agosto de 2014

O fem estats, o fem Europa

En l'entrevista que li fa Siscu Baiges, Josep Ramoneda diu coses raonables, però els seus equilibrismes el porten a caure en contradiccions. Un amic em demana la meva opinió al respecte. Ramoneda diu:

"És difícil però s’ha de trobar fórmules més enllà de les nacions.
Si tot això avancés, la independència de Catalunya s’entendria amb molta més naturalitat".

Aquestes dues frases estan juntes a l'entrevista, i jo crec que una és incompatible amb l'altra. Defensar una idea (la independència) que abans has dit que avui a Europa (en la frase anterior de facto, i en la part anterior de l'entrevista explícitament) no té massa sentit, és una incongruència. I no justifica coses que diu com definitives: per què és impossible la unitat europea i no la independència de Catalunya o la unitat independent de la India (per cert federal, i molt més complexa que tota Europa)? No dóna cap argument que expliqui la seva afirmació taxativa de la impossibilitat de la unitat d'Europa (ens l'hem de creure com un axioma). Excepte que no hi ha prou bases culturals compartides: jo veig unes bases semblants per a la unitat europea que per a la unitat catalana. De fet, abans en dóna molts a favor, d'arguments sobre la possibilitat d'una Europa unida, com que avui físicament ja no hi ha fronteres, o que la independència ja no és el que era.
La solució òbvia al seu raonament i al meu és una Europa federal (tal com ell diu, menys intergovernamental, o sigui, menys confederal) amb gran diversitat institucional per sota. A això s'hi arriba lluitant explícitament per aconseguir-ho, no navegant una onada independentista plena de demagògia i de derives inquietants.
Amb l'estat nació no anem enlloc. Especialment l'esquerra, sobre la qual se suposa que Ramoneda ha teoritzat, no va enlloc. I el concepte de sobirania, com el de nació, com el de subjecte politic al qual s'aferra el mateix Ramoneda en els seus textos, estan també obsolets. Avui a Europa (i al món, com explica Amartya Sen) les sobiranies com les identitats són compartides i solapades, i el repte és que els individus guanyem sobirania respecte al capital.
Estic d'acord amb ell que en una Europa sense fronteres, Espanya com s'ha entès fins avui (com França, Alemanya o Itàlia) no tindrà massa sentit, però difícilment s'acabarà diluint si la ressuscitem intentant fer partits ridículs  "Catalunya contra Espanya". Avançarem més ràpidament cap a l'Europa que volem si hi anem de bracet amb tots els espanyols europeistes i demòcrates, que són la majoria. Estaria bé que en Ramoneda més que buscar l'aplaudiment de Muriel Casals o la Sra. Forcadell busqués l'aplaudiment de grans intel·lectuals europeus com Claudio Magris o Eugenio Scalfari.