sábado, 6 de enero de 2018

Contra la inercia: Progreso Real se despide de ustedes

He decidido terminar este blog. Las experiencias no tienen por qué eternizarse, incluso las más divertidas. A veces hay que crear espacio vital para nuevos proyectos, o para priorizar otras dimensiones esenciales del ser humano. Alguien dijo que para escribir un blog hay que ser suficientemente arrogante para creer que uno tiene algo que decir, y suficientemente estúpido para creer que a alguien le interesa. Durante seis años y medio creo haber padecido estos fenómenos. Ahora, sin que mi arrogancia ni mi estupidez hayan declinado en exceso, me siento suficientemente retribuido por haberlo pasado francamente bien escribiendo estas notas y por haber sido leído por algunos lectores fieles y otros menos fieles pero también muy valiosos. Estoy muy agradecido a todas y todos, especialmente a algunos que he conocido al revelarme que eran lectores asiduos de Progreso Real, como Ricard Fernández Aguilá, Lluis Pascual o Jordi To. Espero que me perdonen y que sigan siendo amigos míos sin el blog. También estoy muy agradecido a quienes han ayudado a difundir el blog desde sus cuentas en las redes sociales (en las que yo no participo), columnas o magazines on-line. Termino Progreso Real por miedo a "quedarme pegado", a petrificarme o momificarme cuando tengo todavía fuerzas y edad para hacer otras cosas y adoptar otros perfiles, ya no totalmente distintos. El formato de un blog tiene muchas ventajas, pero también genera el riesgo de prestar demasiada atención a la actualidad y sucumbir a su tiranía, cuando la actualidad no es más que un punto arbitrario de la flecha del tiempo. Este riesgo comporta derivadas patológicas cuando la actualidad está dominada por algo tan lamentable y bochornoso como el proceso independentista catalán. Voy también a descansar de una fase de activismo dejando responsabilidades que he adoptado en los últimos años, para concentrarme de momento en lo esencial, aprovechando también una pequeña reasignación de tareas domésticas. También tengo la sensación de que estaba entrando en rendimientos decrecientes en mi activismo, incluso que me estaba repitiendo. Mis ideas y mis compromisos no cambian, voy a seguir siendo militante de base de lo mismo, y ya encontraré formas de meterle a la gente el dedo en el ojo cuando algo me moleste. También me doy cuenta de que los palos de ciego, aún cuando puedan tener cierta gracia, sirven para resistir, pero no para vencer. Y hay que empezar a pensar en vencer, en vencer no sólo a la injusticia y a la opresión ahí donde se produzcan, sino al nacional-populismo, al egoísmo, a la insolidaridad, que aprovechan todas las técnicas que la modernidad pone a su alcance para lograr sus objetivos. De vez en cuando hay que remover la coctelera, como dijo Ernesto Valverde cuando se despidió del Athletic de Bilbao. Por desgracia a mi no me ficha el Barça para hacer un re-set, pero espero aprovechar espacios donde seguir agitando las cosas. Moltes gràcies i bona sort.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Seguim votant, o tornem a parlar?

Ara que aquest blog arriba a la seva fi (més sobre això la setmana que ve), pot ser un bon moment per recopilar experiències. Quantes vegades hem votat la ciutadania de Catalunya des que vaig començar a escriure-hi? El primer post va ser el juliol de 2011. Hi ha hagut tres eleccions al Parlament de Catalunya, unes eleccions muncipals, tres eleccions generals i unes eleccions europees, si no compto malament. Encara no sé com he trobat el moment d'escriure d'alguna cosa que no fós el tema polític català. A més, hi ha hagut dos intents unilaterals de celebrar referèndums d'autodeterminació per part de la minoria independentista. Són vuit votacions a Catalunya, deu si sumem els referèndums unilaterals. En sis anys i mig. Ens hem comptat totes aquestes vegades, totes elles després d'agres enfrontaments, que han servit per fer agit-prop i dividir-nos per identitats. Alguns poden pensar que precisament això és la democràcia, votar, però aquesta és una visió molt parcial; democràcia també és dialogar, respectar totes les posicions, cercar consensos, promoure la convivència. Prefereixo la qualitat democràtica abans que el radicalisme democràtic, que em sembla un tret propi del populisme. La conclusió que no es vol acceptar d'aquestes votacions és que avui a Catalunya ningú té majoria per aplicar el seu projecte (a part de la fractura social i l'arraconament de l'esquerra). Crec que en aquests moments l'única majoria real és la de la gent que està tipa de Puigdemont, que inclou els votants i dirigents del PP, Ciutadans, PSC, Comuns, ERC i una part del mateix partit de Puigdemont, que ja no recordo com es diu (la CUP, sempre tant bons minyons, roman fidel). És una majoria robusta i qualificada. Potser deixar de fer cas al patètic pallasso de Flandes (com els pares que deixen plorar els nens fins que aquests s'adonen que ningú els fa cas) ens permetria començar a parlar, i buscar consensos bàsics per refer la convivència i deixar de perdre el temps. Hem perdut ja l'agència del medicament, seus d'empreses, turistes, estudiants,... En podem perdre molts més si ens tornem a posar a frec del precipici com vam fer el passat mes d'octubre. Mentrestant el món va canviant, Europa es va redefinint, els problemes socials i medi-ambientals s'acumulen, les desigualtats es cronifiquen, i nosaltres, la ciutadania de Catalunya políticament organitzada, no hi som. En canvi, alguns proposen seguir votant i seguir fent pensar a la gent que "ara sí", "ho tenim a tocar", bla, bla, bla. Un referèndum legal i acordat d'autodeterminació que no sigui consultiu està prohibit a la Constitució (en l'espanyola i en totes excepte les de tres països excèntrics) per bones raons. No passarà, però si la Constitució es canviés per fer-lo el resultat seria un embolic total com passa amb el Brexit. Les propostes per fer-ne un de consultiu amb més de dues opcions soluciona alguns problemes però en crea altres: qui decideix quines són les opcions? Per què Catalunya podria negociar un canvi constitucional amb les mans lligades per un referèndum però altres agents no? Què passa si guanya una de les opcions amb el 34% dels vots? Què fem amb Tabarnia (un problema que fa ja quatre anys va profetitzar l'escriptor Jordi Soler)? Deixem de buscar solucions falses i busquem evolucions possibles. Tornem a parlar, sisplau.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Mis elecciones catalanas, en perspectiva

1-Perspectiva. Siempre he pensado que un análisis electoral sosegado requiere dos días por lo menos, pero como mañana tengo un día de aeropuerto y partido del Barça por alguna tele, y después viene la Navidad, me arriesgo a hacerlo con antelación. No tengo pues perspectiva temporal, pero sí geográfica, ya que voté por correo y a medida que mis conciudadanos se preparaban para votar o lo hacían, yo me alejaba de ellos en dirección al hemisferio sur. En mi viaje paso por Roma, compro el diario La Repubblica, leo sobre la polémica propuesta austríaca de ofrecer el pasaporte a los italianos de la región italiana fronteriza que hablen alemán, y me doy cuenta de que el caso catalán es uno más de los casos de nacionalismo y tensión identitaria que ocurren en un mundo plagado de problemas que interaccionan con las identidades y temerosos sentimientos de pertenencia. Como sabe el lector, alterno el catalán y el castellano en mi blog. La elección depende del tema y de factores aleatorios. Quizás porque estoy en Chile, quizás porque desde ayer casi los únicos que se han interesado por mi opinión son personas que viven fuera de Cataluña y se expresan en castellano, escribo este post en este idioma. También se interesó un amigo inglés, que me preguntaba cómo veía "el referéndum": suerte que no fue tal, porque si lo llega a ser daba para segregar dos partes de Catalunya: el norte cristiano con Puigdemont, el sur antiguamente musulmán con España. En Chile leo porque estaba en la maleta una reseña de una biografía de Polanyi, que decía que en la primera mitad del siglo XX el extremismo nacionalista fue una consecuencia del liberalismo extremo. Se olvida que en Cataluña también, entre otros factores: Mas encontró en su radicalización la forma de tapar su neoliberalismo cuando este empezó a hacer daño en el bolsillo a mucha gente. Por eso me asusta que algunos se alegren de que un partido neoliberal sea el gran beneficiado del voto no independentista: sin soluciones sociales, sin un proyecto sólido de reformismo social federalista serio, el nacionalismo extremo seguirá campando a sus anchas.
2-Los independentistas vuelven a sacar menos de la mitad de los votos aunque tienen muchos, pero vuelven a tener mayoría (algo reducida) de escaños. Su voto se concentra en algunas áreas del territorio y en grupos demográficos muy definidos. De transversalidad, nada. Tienen mayoría para elegir un gobierno autonómico, que les dará para seguir controlando los grandes medios públicos de comunicación. Creo que esto es lo único que tienen claro que harán. La CUP pasa de 10 a 4 escaños, lo que no es de extrañar porque su programa eurofóbico lo asumió Puigdemont, mientras ellos presentaban a un candidato cura (o lo parecía) y su gran día en la campaña fue cuando se manifestaron por las obras de arte religioso de Sijena. Felicidades, anticapitalistas.
3-Ciudadanos. Les felicito. Son los grandes beneficiados de la polarización y uno de los grandes logros del independentismo. No me alegro de que un partido desacomplejadamente nacionalista español sea el más votado, en Cataluña o en Madrid. Prefiero que ganen ellos antes que un partido fascista, por supuesto. Pero Ciudadanos (véase el nombre) tiene fuertes componentes populistas. La ideología ha venido después, y cuando han tenido que elegirla, han elegido la neo-liberal, de la mano de un economista competente, Luis Garicano, que excepto en la independencia se podría entender en todo con el Grupo Wilson de economistas neo-liberales independentistas. Todos ellos están encantados de tenerse como rivales, unos hablando en castellano y otros en catalán, unos en el campo y otros en las ciudades. Ciudadanos se ha beneficiado de pasar por este proceso sin responsabilidades en ningún gobierno (0 alcaldes en Cataluña), y sin que un solo votante recuerde ninguna de sus propuestas programáticas. Le iría bien empezar a tener alguna responsabilidad y alguna propuesta. El nacionalismo es letal para la izquierda, en Israel, en Irlanda, en Cataluña y en España.
4-El PP. Compartirá grupo mixto con la CUP. Cosecha en Cataluña el resultado de muchos años de utilizarla para conseguir votos fuera de ella. Su candidato era nefasto: una persona chulesca con un pasado racista. Tenían candidatos mucho mejores y no los usaron. La mayoría de sus votantes habituales votaron a Ciudadanos. En fin.
5-Los Comunes. Pasa de ser el partido más votado en Cataluña en las generales al quinto en las autonómicas. En 2015 sus 11 diputados se consideraron un mal resultado. Hoy, sacan menos. Tuvieron quizás al mejor diputado de la anterior legislatura (Coscubiela) y lo sacaron. La izquierda lo tiene objetivamente difícil, pero algunos parecía que ayudaran al rival, con el auxilio de Roures quizás.
6-El PSC. Sobrevive de nuevo, pero esta vez se había creado a si mismo unas expectativas excesivas. No parece que los ex de Unió hayan servido para capturar mucho voto nacionalista arrepentido. Para penetrar ahí (y si no lo hace el PSC no lo hará nadie) habrá que probar otras vías, con otras generaciones de líderes provenientes del nacionalismo. Hay que ser muy prudente a la hora de juzgar a los socialistas, que a diferencia de otros sí han asumido responsabilidades y han recibido fuego cruzado de todas partes, y nulo agradecimiento a los servicios prestados al catalanismo por parte de unos, y al respeto a la legalidad democrática por parte de otros. Partidarios de volantazos, abstenerse. El PSC es lo que es. Tiene que serlo mejor. Para subir, tenía que haber sido más de fiar, y para mucha gente no lo ha sido suficientemente. Para serlo no creo que la receta sea sumarse a los gritos españolistas de la segunda fila del escenario de Ciudadanos, sino ganar en seriedad y robustez. El federalismo no debe venderse como una propuesta territorial e identiraria, sino como una propuesta social para el mundo del siglo XXI. Iceta, Granados, Illa, y Silva, entre otras y otros, merecen apoyo para trabajar más en esta dirección, y para buscar a los nuevos liderazgos que nos permitan avanzar en el futuro, generando más confianza en el electorado y en sus potenciales aliados fuera de Cataluña, que son necesarios. Los spin doctors pueden volver a su casa.

martes, 19 de diciembre de 2017

La por a la reconciliació o "contra el PSC vivíem millor"

Davant del fracàs pràctic del procés independentista hi ha dues alternatives: o persistir en l'error o buscar vies per refer la nostra convivència. Per descomptat que d'aquestes darreres n'hi ha moltes, i alguns almenys preferiríem la via del diàleg, el possibilisme i la gestió de les reformes dintre de la legalitat democràtica. Això sona avorrit, però en el món d'avui també vol dir buscar formes organitzatives i institucionals que ens permetin resoldre millor els problemes i desafiaments gravíssims de la nostra societat: desigualtats socials, canvi climàtic, transformacions tecnològiques. Jo en dic federalisme, però admeto que altres busquin altres denominacions. Crec que aquest és un debat necessari. El va intentar obrir ahir Joan Botella, president de Federalistes d'Esquerres, quan li va preguntar a Marta Rovira al debat de TV3 què li semblava la idea d'avançar cap a una Europa sobirana sense fronteres. Marta Rovira va dir que ella era europeïsta, i després va comparar el 1-O amb la democràcia a Tuníssia. No va dir què li semblava avançar cap a una Europa més sobirana sense fronteres. Aquesta actitud sembla que la tenen altres, que admeten que el procés pot haver comès algun error, però que encara no l'hem de rectificar perquè és previ lluitar contra els enemics de la democràcia i "el bloc del 155", on emfàticament s'esforcen a situar-hi el PSC (malgrat que potser va ser el partit que va fer més per intentar evitar-lo, tot i que és un article tan constitucional com tots els altres). Entre aquests que no tenen ara cap pressa per passar pàgina hi ha bastants ex-PSC. Alguns l'altre dia deien que el partit de Reventós, Pallach i Obiols no hauria caigut mai en les polítiques de l'actual socialisme català. Es van trobar però que un d'ells encara és viu i ha escrit potser les millors notes de la campanya, i ha demanat el vot pel partit del qual va ser primer secretari. Es va apostar molt fort a la mort del socialisme català i aquesta no s'ha produït, cosa que deu resultar una mica desesperant no només en un sector.  Alguns volen responsabilitzar el PSC de la presó d'alguns dirigents independentistes, malgrat que Iceta n'ha demanat l'indult, Obiols no para de dir que hi està en contra i nombrosos federalistes com Joan Botella i Carlos Jiménez Villarejo hi han opinat en contra. A més, no està en les seves mans el destí judicial dels presoners, i si ho hagués estat en alguns moments és evident que no haurien acabat mai a la presó. Per a mi, és una llàstima que Junqueras no estigui en llibertat perquè hagués estat bo que retés comptes de la seva pèssima gestió com a conseller d'economia responsable d'una estampida empresarial, i com a vice-president responsable d'unes mentides avui reconegudes. Que alguns amics seus diguin que és bona persona i bon cristià no l'eximeix d'explicar per què va dir mentides i va malversar fons públics, per esmentar dos tipus d'accions que els cristians anomenarien "pecats" (mentir i robar). I no sé com anomenarien dividir una societat i posar en perill el seu destí europeu, encara que no estigui a les taules de la llei. Reconèixer tot això com més aviat millor ens pot ajudar a reconciliar-nos i iniciar una etapa que pot necessitar un temps, però que és inevitable.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Socialistas a fuer de federales

Indalecio Prieto sentenció que él era "socialista a fuer de liberal". Con esa frase reflejó uno de los componentes esenciales de la tarea de la izquierda española de modernizar nuestra sociedad por vías estrictamente democráticas. Junto con los objetivos de luchar contra la dictadura y consolidar la democracia, y de desarrollar el estado del bienestar, de forma complementaria la gran aspiración del socialismo español, en su gran diversidad, ha sido conectar con las ansias regeneracionistas y liberal-progresistas de la Institución Libre de Enseñanza y de todos aquellos grupos que luchaban por dejar atrás el oscurantismo y cualquier forma de opresión y así conectarnos con Europa. En el mundo del siglo XXI esas aspiraciones enlazan con los esfuerzos por proponer modelos de convivencia y de organización del gobierno que permitan afrontar los enormes retos de convivencia, sociales y medio-ambientales de la España europea totalmente integrada en la economía mundial. Entiendo que esta es la idea que tienen todos aquellos socialistas españoles que estos días están apoyando de corazón la campaña electoral de Miquel Iceta Llorens, no sólo Pedro Sánchez y José L. Rodríguez Zapatero en numerosos mítines, sino también Ximo Puig, Guillermo Fernández Vara, y personalidades que han firmado el manifiesto de apoyo a Iceta como Carmen Alborch, Carlos Solchaga, Joaquín Almunia y quienes asistieron a la III Convención Federalista organizada en Barcelona por la Fundación Campalans y la Fundación Ebert, entre ellos Ignacio Urquizu, Diego López Garrido, Manuel Escudero y José Antonio Montilla. Y también de periodistas como Juan Cruz, que escuchan más a sus compañeros de redacción en Barcelona Lluis Bassets y Xavier Vidal-Folch que a la Brunete mediática. Todos ellos lanzan un potente mensaje a quienes, desde posiciones pretendidamente progresistas, se encuentran más cómodos eligiendo fuerzas nacionalistas para enfrentarse a nacionalismos de signo contrario. Como dice Victoria Camps en el ya estrenado documental "Federal" de Albert Solé, el federalismo es casi inevitable en la España y el mundo de hoy. La alternativa es la parálisis de España y de Europa, y la parálisis en el mundo en marcha del siglo XXI significa quedarse de nuevo atrás. Siendo casi inevitable, es concebible incluso un federalismo sin federalistas, fruto de un equilibrio negociador entre fuerzas opuestas. Pero ese sería un federalismo a regañadientes, como el auto-gobierno consociativo (que sólo funciona a tiempo parcial, dado que pasa la mitad del tiempo suspendido por Westminster) de nacionalistas radicales de signo contrario en Irlanda del Norte, donde se echa de menos la fuerza propositiva de los moderados de John Hume, auténtico artífice de los acuerdos de paz. Sin federalistas, el federalismo será también inevitable pero renqueante y a la larga insostenible. Es la hora de ser socialista a fuer de federal.


miércoles, 13 de diciembre de 2017

Me sumo al Manifiesto por la convivencia promovido por el Prof. Pérez-Tornero

Este manifiesto que circula por change.org y que se puede firmar on-line me parece muy oportuno y por ello lo he apoyado. Ojalá lo apoye y sea coherente con él mucha gente con ideas distintas. Dice así:
Por un compromiso con la transparencia, la convivencia y la Constitución, ante las elecciones catalanas del 21-D
Cataluña atraviesa un preocupante deterioro de la vida pública y privada. Un Procés interminable y una abrupta declaración de independencia han provocado la ruptura de la legalidad constitucional con múltiples consecuencias negativas: huida de miles de empresas; aumento del desempleo; caída abrupta del turismo; creciente pérdida de prestigio internacional; y, lo más preocupante, una seria fractura en la convivencia cívica.
 Sin embargo, el horizonte de las elecciones autonómicas ha abierto la posibilidad de una cierta esperanza. Pero para que esta esperanza se haga realidad, los partidos, las instituciones políticas y los medios de comunicación deben ser capaces de propiciar un nuevo compromiso democrático con la ciudadanía, que se concreta en tres dimensiones:
a)     Compromiso con la ley y con los cauces de reforma previstos en ella. Porque para que un cambio de leyes tenga legitimidad solo puede hacerse dentro del marco de la legalidad democráticamente establecida.
 b)     Compromiso con el pluralismo, la diversidad y la tolerancia. Porque solo respetando el hecho de que en Cataluña existe una ciudadanía con identidades diversas y los mismos derechos se puede construir una democracia avanzada.
 c)     Compromiso con la información y comunicación veraces. Porque solo ellas pueden contribuir a la existencia de una esfera pública democrática.
 Ante las próximas elecciones autonómicas, los abajo firmantes  entendemos que estos compromisos deben traducirse en una serie de exigencias dirigidas a los diversos actores políticos:
 1.     A las instituciones y partidos que se presentan a las elecciones autonómicas:
 ·       Que participen en ellas con un leal, claro y explícito compromiso con la Constitución y con el conjunto de las leyes que se derivan de ella, especialmente con el Estatuto de Autonomía de Cataluña y con el Tratado constitucional europeo.
 ·       Que sean claros y transparentes en sus programas y propuestas. Que eviten las ambigüedades y las zonas oscuras. Y que faciliten a la ciudadanía la información suficiente como para que pueda elegir con conocimiento y responsabilidad.
 ·       Que aprovechen la próxima campaña electoral para escuchar a la ciudadanía y promover la cooperación cívica en la búsqueda de soluciones a los problemas existentes.
 2.     A los responsables políticos:
 ·       Que, a través de sus acciones y discursos, den siempre prioridad a la concordia y al entendimiento, siempre en el marco del interés general.
 ·       Que no exageren sus desavenencias ni dramaticen sus diferencias. Nada más lejos de una democracia avanzada que la agresividad, el lenguaje del odio, las injurias y las calumnias.
 3.     A los medios de comunicación y a las redes sociales:
 ·       Que sirvan de plataforma activa para el entendimiento y para la conversación social.
 ·       Que sean respetuosos con la pluralidad social y la diversidad; y
 ·       Que sepan promocionar los valores de la convivencia.
 4.     A las instituciones educativas y culturales:
 ·       Que contribuyan al pensamiento crítico, a la tolerancia y a la convivencia; y
 ·       Que no se presten ni al sectarismo ni al adoctrinamiento.
Los abajo firmantes defendemos la idea que este amplio compromiso -con la transparencia, la convivencia y la Constitución- es necesario en cualquier sociedad democrática,  pero resulta esencial en el momento excepcional que vive Cataluña.  Es clave para recuperar la esperanza en el futuro, el funcionamiento normal de las instituciones, y, sobre todo, restaurar un clima favorable al intercambio y la convivencia.

lunes, 11 de diciembre de 2017

La anti-política, ese recurso tan fácil

Ismael Peña-López, profesor de Derecho y Ciencia Política en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) e investigador de la fundación Open Evidence y la Information Society, Digital Divide (ICT4D) dice en un artículo (por otra parte interesante) sobre comunicación y política lo siguiente: “Los think tanks, las fundaciones de los partidos, han abandonado la reflexión y son instituciones donde se gana dinero, se coloca gente y se hace marketing. Han abdicado de sus funciones. No hay herramientas para la reflexión”. Como desde hace más o menos cuatro años, si no cuento mal el tiempo, que estoy en la Comisión Ejecutiva y el Patronato de la Fundación Rafael Campalans, vinculada al PSC, le puedo desmentir su afirmación, por lo menos en lo que se refiere a esta fundación. En la Campalans sólo hay una persona contratada, una politóloga con un nivel de formación más que notable. Yo desde que estoy no he ganado ni un euro, ni sé como podría ganarlo porque el presupuesto es bastante escuálido. Antes de estar en su dirección, ya había realizado otras colaboraciones, por las que jamás cobré (me gano la vida en la UAB). La Fundación tiene un código ético bastante estricto y apareció destacada recientemente en un ránking de transparencia que tuvo un eco nulo en los medios de comunicacion, porque vende mucho más la anti-política barata. No deja de ser revelador que un reportaje sobre cómo la comunicación prevalece sobre la política, el intelectual más destacado que interviene (se supone que para criticar el excesivo peso de las técnicas de comunicación) se preste a los tópicos más manidos de dicha anti-política. Respecto a que las fundaciones de los partidos han abandonado la reflexión, mi experiencia de nuevo me indica todo lo contrario en lo que se refiere a la fundación en la que colaboro. Para hablar sólo de actividades en las que he participado directamente al haberlas propuesto yo mismo, en estos cuatro años hemos celebrado tres convenciones federalistas (co-organizadas con la Fundación Ebert alemana, que supongo que desde hace décadas también se dedica a colocar a gente y enviat tuits, según el tópico) con la participación de los más destacados expertos nacionales e internacionales, y celebramos una sesión de debate sobre los partidos políticos y la renovación de la política, dando lugar a un interesante documento de reflexiones. Habrá que invitar a este profesor a la próxima edición. Además, la Fundación Campalans publica cada año un Informe Social que es una referencia sobre los problemas de justicia social en Cataluña, algo que también recibe un eco bien escaso entre los medios y los expertos en comunicación. Este think-tank (thinktankito, dados los medios) lleva años realizando propuestas para una reforma federal en España que ahora encuentran mucho eco en el debate político, entre otras razones porque el líder que las impulsa presidió en el pasado esta entidad (lo cual es un indicador más de la utilidad de la misma). Si este eco se trasladará a reformas concretas dependerá de la voluntad final de la ciudadanía y los legisladores, pero lo que es difícil de discutir es que por lo menos una fundación de un partido político ha hecho su trabajo. Lejos de abdicar de su función, se ha dedicado a fondo a ella en un contexto de escepticismo generalizado, escasez de medios y vacío comunicacional.