martes, 28 de octubre de 2014

El teorema de la imposibilidad de Artur Mas

Hoy Piedras de Papel publica un artículo mío, que desarrolla más en profundidad un argumento que ya presenté en catalán en este blog. El artículo empieza así:
"Independientemente de la sustitución de una consulta con marco legal escrito por un evento participativo sin él, la dimisión del profesor Quim Brugué como miembro de la Comisión de Control de la consulta del 9 de Noviembre, argumentando que esta consulta carecía de garantías democráticas, ha puesto de manifiesto algo que varios observadores vienen apuntando desde hace tiempo: la manipulación de la democracia que encubre una campaña que se hace en nombre de ella. Un aspecto de esta manipulación, aunque no el único, es cómo se pretenden convertir en preferencias de un pueblo (de un colectivo) las preferencias individuales reales de sus miembros.
Pau Marí-Klose fue el primero que analizó la posible consulta a la luz de la teoría de la elección social, en Agenda Pública. Puso un ejemplo numérico en que dadas tres opciones posibles, la votación entre pares de estas opciones no da lugar a una elección estable: el ganador depende de qué dos opciones se comparan o del orden con que se comparan. En su ejemplo, aunque el federalismo ganaría a la independencia, ésta ganaría al status quo. Creo que cuando Marí-Klose escribió su artículo, aún no se conocía la pregunta encadenada que acordaron los partidos pro-consulta. Por otra parte, en el ejemplo de este sociólogo, cuando se preguntaba entre status quo y modelo federal, una mayoría, por poco, prefería el status quo. Este detalle es el que daba lugar a unas preferencias colectivas inestables, que dependían de qué se preguntaba exactamente. Marí-Klose ilustró su idea con seis grupos de votantes, pero creo que con tres es suficiente, como se hace en la tabla 1 (que utilizaré posteriormente a efectos comparativos). En ella realizo pues el supuesto de que hay tres grupos de votantes que se dividen a partes iguales. Para simplificar, llamémosles independentistas, federalistas y españolistas, aunque insisto en que es un supuesto simplificador, puesto que no creo que ninguna sociedad europea del siglo XXI pueda describir su diversidad reduciéndola a tres grupos disjuntos. Supongamos un ránking para cada tipo de votante entre las opciones I, E y F (por independencia, estabilidad y federación) como el que aparece en la tabla. Como los tres grupos tienen igual tamaño, no perdemos generalidad si decimos que cada grupo tiene un voto. En tal caso, en votaciones donde se comparan dos opciones, vemos que F le gana a I por dos votos a uno, que I le gana a E también por dos a uno, pero sin embargo (rompiendo la transitividad colectiva), F no le gana a E, sino que E le gana a F por dos a uno. Es una paradoja que conocen los buenos estudiantes de economía y de ciencia política (la paradoja de Condorcet): en algunos casos, las preferencias individuales transitivas (es decir, que cada individuo puede ordenar en un ránking) pueden dar lugar como en este caso a preferencias colectivas no transitivas, es decir, que no se pueden ordenar de forma estable, generándose ciclos y por consiguiente otorgando mucho poder a quien controle la agenda política. Es un ejemplo de las dificultades inherentes a las decisiones colectivas, que Kenneth Arrow generalizó en el Teorema de la Imposibilidad que lleva su nombre: no es viable un sistema de reglas democráticas que cumpla con satisfacción varios criterios deseables a la vez. Muchos problemas en democracia, como éste, no tienen una solución fácil, lo que parecería desaconsejar el tono tajante que en ocasiones utilizan algunos analistas. Quien diga que este problema tiene una solución perfecta o única, miente o ignora aspectos básicos de la sabiduría acumulada."
(El artículo entero, incluyendo ejemplos numéricos, puede leerse aquí).

domingo, 26 de octubre de 2014

Resistencia pacífica contra la trivialización

Algunos seguimos prefiriendo los debates a los castings en las elecciones, primarias o generales. Y los artículos de opinión a los tuits. Quienes nos mantenemos cercanos a la acción política desde nuestras profesiones académicas recibimos constantes presiones para simplificar nuestro lenguaje, para aceptar el dominio de la tertulia como escenario y twitter como principal medio de comunicación. Si la izquierda española y la del sur de Europa en general hubiera cedido menos a la trivialización de la política, quizás hoy serían más fuertes los valores morales y éticos dominantes y estaríamos menos a la defensiva ante el avance de los movimientos populistas y nacionalistas. Quizás tendríamos algo mejor que lo disponible para competir con Pablo Iglesias y Oriol Junqueras.
Que algunos intentan convertir la política en un bien más de consumo se puede comprobar leyendo escalofriantes entrevistas como la que salió hoy con el propietario de Tele Cinco. Por eso me he pasado algunos días asustado cuando supe por quienes hacen el programa “El Objetivo” que pensaban utilizar unos datos de un trabajo con el que estoy relacionado. Estos datos ponen cifras concretas a algo de sobras conocido: la presencia de ex políticos en grandes empresas españolas. Sin embargo, sabemos poco sobre si esto tiene consecuencias buenas o malas para los accionistas y sobre la sociedad en general. Probablemente es negativo, pero más por razones éticas que económicas, pero no sabemos muy bien en qué medida, ni si es de semejante magnitud a lo que ocurre en otros países. Quizás lo sabremos de aquí a un tiempo indeterminado, cuando nosotros avancemos más en nuestra investigación u otros lo hagan. La acumulación de conocimiento es más lenta que la popularización de los mensajes. Tengo que decir que en este caso el tratamiento de los datos por parte de los profesionales de la Sexta ha sido finalmente correcto.
La trivialización está relacionada a mi juicio con el hecho de que el nacionalismo y la izquierda naïf se presentan como refugio ante un mundo complejo: la consecuencia es que en Francia puede ganar Marine Le Pen. Por eso vale la pena plantearse la resistencia pacífica. Con un poco más de rigor en el debate intelectual a la pregunta ayer del diputado de ERC Joan Tardà, la respuesta del gran Wyoming sobre el apoyo a la “consulta” catalana hubiera sido más sofisticada. ¿Hubiera contestado lo mismo si la pregunta se la hubiera hecho Nigel Farage, líder del UKIP británico, o Marine Le Pen, líder del Frente Nacional francés? “Votar es normal, es lo que cualquier demócrata de izquierdas debería apoyar. Supongo por lo tanto que apoyarás que el Reino Unido/Francia organicen un referéndum para salir de la UE…” Si ello ocurre y este tipo de políticos populistas imponen su agenda y hacen saltar Europa por los aires, quizás sería una buena razón para pasar de la resistencia pacífica a la desobediencia civil contra la trivialización y la estupidez.

jueves, 23 de octubre de 2014

La tragicomèdia pitarresca no acabarà

"Què creus que passarà?"  "Com creus que acabarà això, tot plegat?" Són preguntes que em fan tot sovint, que es fan tot sovint a Catalunya. Jo tendeixo a no fer-les, perquè no crec en els astròlegs ni gaire tampoc en les prediccions polítiques.
En primer lloc, crec que "això" no acabarà. Que després d'un dia en ve un altre, i que ens hem de preparar per dècades d'enfrontament entre els nacionalismes (en una ribera: o sigui, els defensors de l'estat nació i de la sobirania monista) i el federalisme (en l'altra ribera: o sigui, els defensors de les sobiranies compartides i solapades).
En segon lloc, crec que l'important no és saber què pensem cadascú de com acabarà, sinó quines decisions morals prenem cadascun de nosaltres: l'important en democràcia és "què vols tu que passi" i fer sentir la teva veu.
En tercer lloc... com si no hagués passat res ja fins avui mateix! Les institucions d'autogovern per les que han lluitat tres generacions de catalans avui estan paralitzades i sotmeses a un govern que té com a prioritat el que Jaume Reixach ha qualificat correctament com a "tragicomèdia pitarresca". La situació del debat polític i intel·lectual a Catalunya fa pena; els mitjans de comunicació, especialment els públics, han perdut el sentit de la pluralitat i la decència; amics de tota la vida han deixat de parlar-se; qui va ser president de la Generalitat durant més anys confessa ser un defraudador, és presentat a la televisió privada com un mafiós, i a sobre no col·labora amb la justícia, ni ell ni els seus fills.
Els partidaris de l'independentisme racional i no identitari han acabat plorant d'emoció. Però això només ha acabat amb l'intent de presentar una cara racional. No ha acabat amb la tragicomèdia pitarresca.

domingo, 19 de octubre de 2014

Por un "marco legal estable" europeo en electricidad

El otro día participé en Barcelona en un debate con Jorge Fabra y Joan Batalla sobre la tarifa eléctrica, organizado por la Asociación de Amigos de la UAB. Lancé una idea que no sé si alguien más recogerá, y que resumo a continuación. En los años 1980 en España se creó el "Marco Legal Estable" para frenar la crisis financiera que afectaba a las grandes empresas eléctricas. En el pasado más reciente, la UE hasta ahora ha dado demasiada discreción a los Estados miembro en electricidad (en comparación por ejemplo con telecomunicaciones), pese a los tres paquetes de directivas aprobados. Dados los inmensos retos de reformar un sector resolviendo al mismo tiempo cuestiones de eficiencia (asignativa y energética), problemas distributivos, retos medioambientales, e incentivos a la inversión, tratándose de sectores muy politizados, es dudoso que los estados-miembro de la UE individualmente puedan resolver satisfactoriamente los dilemas que se plantean. Además, hay externalidades inter-territoriales relevantes (interconexiones, compensación de shocks, cuestiones geo-estratégicas, cambio climático, etc) que hasta ahora no han sido abordadas con suficiente ambición.
A finales del siglo XIX, en Estados Unidos el locus esencial de la regulación en industrias de red pasó de los municipios a los estados por razones políticas (en la actualidad está pasando de los estados al nivel federal), porque la politización municipal hacía inviable la inversión y la solución conjunta de varios problemas: es un ejemplo de que estas razones pueden ser un incentivo poderoso para trasladar la soberanía regulatoria a un nivel superior, que aunque no sea una panacea sea más eficaz a la hora de atender al interés general en la solución de dilemas complejos.
Una reforma razonable a nivel europeo debería trasladar más soberanía al nivel federal, y favorecer la entrada de nuevos competidores. Debería aspirar a una mayor integración y armonización continental, y comprometerse en objetivos de sostenibilidad financiera y medioambiental, tras un debate que debería ser largo, democrático y transparente. Hay que crear un nuevo “marco legal estable”, pero esta vez a nivel europeo.

miércoles, 15 de octubre de 2014

No tots podem estar a l'alçada de Dion

Quan el líder liberal federalista Stephane Dion va estar a Catalunya fa uns mesos ens va dir que ell sempre havia estat atacat amb duresa pels seus ideals per part de sectors nacionalistes, contra alguns dels quals el combat podia arribar a ser desagradable, donada la seva tendència a dividir i radicalitzar la societat i fugir del diàleg i la concòrdia com de la pesta. Però també ens va dir, ho recordo perfectament, que hem de defensar els nostres arguments, que són molt poderosos, "with grace" (jo vaig parlar amb ell en anglès), és a dir, amb elegància. Jo haig de reconèixer que de vegades no estic a l'alçada en aquest sentit. Tendeixo a indignar-me amb una certa facilitat i em costa mantenir la calma. L'altre dia a un senyor de l'Ateneu, que em va dir que amb els espanyols era poc menys que impossible entendre-s'hi, li vaig deixar anar un sermó en un to una mica elevat que sens dubte no assolia els estàndards del Sr. Dion. Li vaig dir que em semblava greu el que havia dit, perquè implicava fer uns supòsits inquietants sobre la genètica o els cromosomes dels espanyols. Podia haver afegit que molts d'ells són parents de més de la meitat dels catalans, o que de vegades també sembla molt difícil entendre's amb molts catalans, però la qüestió no és el que li vaig dir o el que li podia haver dit, sinó com ho vaig fer. Em costa molt parlar amb calma monacal, a l'estil del mestre de Kung-Fu. A l'escriptor mexicà Héctor Aguilar Camín li vaig llegir una vegada l'expressió "no tenemos de la mosca la voluntad tenaz". De forma semblant podríem dir "no tenim d'en Joan Botella la relaxada calma", com es dedueix d'aquestes fantàstiques declaracions en vídeo. Ahir tampoc no vaig estar a l'alçada quan vaig rebre un anunci del "Moviment Avancem" anunciant un acte del meu amic Joan Ignasi Elena amb Oriol Junqueras i Agustí Colomines titolat quelcom així com "Cridats per la Història". La meva reacció immediata, incorrecta, va ser respondre el mateix email amb un text que deia "patètic". És el Colomines de la Fundació de CDC? Com es pot haver passat del PSC de Joan Reventós, Xavier Soto i Raimon Obiols a això, sense passar com a mínim per un període de transició a Iniciativa? És igual, no s'ha de contestar d'aquesta manera. Em vaig contenir més quan em van explicar que Ernest Maragall feia un acte a Brussel·les amb Ramon Tremosa i un membre del grup Wilson d'economistes neoliberals independentistes. No devia ser un acte de consens pel dret a decidir, perquè Ernest Urtasun no hi estava anunciat. Es tracta doncs d'un acte independentista, ras i curt, sense que importi fer-ho al costat de polítics i intel·lectuals obertament de dretes. En aquest cas vaig aconseguir contenir-me. Però em costa molt... Demano perdó a tots els que es puguin sentir ofesos. Tenen raó, els nostres arguments són prou forts per defensar-los amb elegància.

martes, 14 de octubre de 2014

La perspectiva dels amics valencians i balears

Ahir a l'Ateneu Barcelonès vam celebrar un acte sobre el federalisme plurinacional. Amb l'excusa del llibre "Economia d'una Espanya plurinacional", en Josep M. Carreras de l'Ateneu i jo mateix, vam convidar dos ex-consellers de finances dels respectius governs autonòmics, el valencià Vicent Soler i el balear Carles Manera. Igual que els autors del llibre, Manera i Soler tenen en comú que han compatibilitzat al llarg de la seva trajectòria el treball a l'administració fruit del seu compromís polític progressista, amb el treball acadèmic com a professors d'universitat. Els dos ex-consellers van manifestar la seva total sintonia amb la idea federal d'una Espanya pluri-nacional i d'una Europa integrada sense fronteres que deixi enrere els estats-nació avui obsolets, i es van estendre en els perjudicis que les polítiques dels respectius governs autonòmics del PP han causat en les seves comunitats. Van posar de manifest que una hipotètica independència de Catalunya seria una molt mala notícia per als sectors valencians i balears que treballen per la dignitat de la llengua catalana i per superar els problemes comuns que ens afecten fruit de les imperfeccions del nostre sistema autonòmic. La presència i les paraules de Manera i Soler desmentien radicalment dos tòpics avui molt estesos a Catalunya. En primer lloc, que no hi ha federalistes més enllà de l'Ebre. I en segon lloc, que el PP i el PSOE representen el mateix, especialment pel que fa al centralisme. Vet aquí dos acadèmics que han ocupat responsabilitats polítiques importantíssimes en governs socialistes i que es manifesten obertament, quasi desesperadament, a favor del federalisme pluri-nacional.

viernes, 10 de octubre de 2014

Contra los y las profetas del siglo XXI

Hace poco cuando conocí al euro-diputado Ramón Jáuregui, le tuve que explicar que la Sra. Forcadell y la Sra. Forcades no eran la misma persona. Pero la verdad es que no me extraña que anduviera confundido, y no sólo por la similitud del apellido. Me preguntó en concreto si era verdad que la líder de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) era una monja. Pero la líder de la ANC es la Sra. Carme Forcadell, y que yo sepa no es monja.
La Sra. Teresa Forcades es una monja que se hizo famosa hace unos años por difundir una serie de vídeos contra los lobbies farmacéuticos, causa por otra parte enteramente loable. Su fama la llevó a expandir sus intereses y a fundar un movimiento llamado “Procés Constituent”, del que últimamente se había hablado poco. La hermana Forcades fue de nuevo de actualidad (al menos, para los descreídos como yo) ayer, cuando apareció en El Pais que apoyaba remedios supuestamente milagrosos, pero al parecer muy peligrosos, contra el virus del ébola: “La monja Forcades está promocionando los MMS (miracle mineral solution, siglas en inglés) para tratar la malaria y ahora el ébola, un medicamento ilegal y peligroso que, según la Agencia Española del Medicamento, puede poner en riesgo la vida del paciente". Mi temor es que igual que defiende utilizar remedios tóxicos contra el ébola, si sus remedios políticos no serán igualmente tóxicos y engañosos. Y me sabe mal decirlo, porque sé que personas buenas han creído en ella en la vertiente política, como Arcadi Oliveres, un profesor honrado en todos los sentidos de quien a veces discrepo, pero a quien respeto.
Igual que en la propagación de los virus, en la esfera política y social se viven situaciones dramáticas que causan gran desasosiego entre la ciudadanía (la crisis, la corrupción) y algunos pueden aprovecharse vendiendo recetas milagrosas. Como en la lucha contra los virus, lo que salvará vidas y sociedades a la larga será el trabajo paciente de las personas y colectivos que mantienen la serenidad y siguen líneas de conducta serias sin pretender engañar con respuestas aparentemente sencillas ante problemas complejos.
Me refiero a personas como Silvia Paneque, la nueva candidata del PSC a la alcaldía de Girona, a la que conocí ayer, y que me causó una muy buena impresión. Una persona que encarna una renovación creíble, con una trayectoria profesional fuera de la política, que no se suma a ningún carro populista, que lee y hace leer a sus hijos. Una candidata decente en definitiva, que además es agradable y comunica bien. Me vinieron ganas de empadronarme en Girona. Curiosamente, los supuestos críticos del PSC no apoyan a la que probablemente sea la mejor candidata del PSC en muchos años, sino que, unos irán en la lista de ERC (el partido que con CiU gobierna Cataluña privatizando la sanidad y segregando la educación) y otros traman perpetrar una candidatura llamada nada más y nada menos que “Moviment Catalunya”. Supongo que si fuera “Movimiento España”, o “Movimiento Serbia” o “Movimiento Padania” nos daría miedo.