domingo, 23 de abril de 2017

Nación de naciones: que no sea el "apoyaré" de Pedro Sánchez

El concepto de nación de naciones entronca con lo mejor del federalismo español si sirve para reconocer la diversidad de España y para articular una reforma del estado en la que quepan todos los socialistas españoles, y también los exponentes más avanzados de la derecha, el nacionalismo vasco y sectores realistas y dialogantes del independentismo catalán. No es un concepto nuevo, y se parece a la expresión "país de países" que alguna vez había utilizado Felipe González. Hay conceptos más sugestivos a estas alturas del siglo XXI cuando estamos bombardeados por un nativismo pujante en todo el mundo, como la idea de una España post-nacional, parecida al concepto de un Canadá post-nacional que ha abanderado el nuevo primer ministro Justin Trudeau. Pero más allá del concepto sería de desear que con su uso Pedro Sánchez o quien gane las primarias del PSOE, idealmente tanto los que ganen como los que pierdan, tengan una idea interiorizada y profunda de lo que desean hacer con España. Es un poco preocupante que hasta ahora ninguno de los tres candidatos haya presentado que yo sepa una visión clara del futuro de Europa. El o la líder del PSOE debería ser uno de los principales líderes europeos. No sirve llevarse la mano a la cartuchera cada vez que se escucha la palabra soberanía. La soberanía ya no reside en los españoles, ni en los catalanes ni en los vascos. La soberanía está repartida, y el estado-nación está obsoleto, porque tanto la nación como el estado lo están, erosionados por arriba, por abajo, y por los mercados. Sánchez y el resto de candidatos deberían estar menos pendientes de los titulares y más de la profundidad de sus contenidos, de articular un federalismo para el año 2030. Parece que ayer el único que habló de Europa en un acto de apoyo a Pedro Sánchez en Barcelona fue el ex alcalde Jordi Hereu, uno de sus principales apoyos. Quizá merecería Hereu que el apoyo fuera al revés. Ojalá Sánchez consiga darle contenido a la expresión que ha abrazado. Pablo Iglesias también la ha abrazado y no le ha dado ningún contenido, y ha terminado apoyando la campaña de un candidato euro-escéptico en Francia, afortunadamente derrotado. Ojalá Sánchez ya hubiera dado contenido a su expresión cuando era candidato, en los tiempos en que presidía actos con una gran bandera española, sin ninguna europea. Una España nación de naciones, o una post-nacional que haya leído a Claudio Magris en el Danubio, sería una España donde sus líderes hablaran varios idiomas peninsulares aunque sean de Madrid. Vamos a luchar por eso: nunca es tarde para las buenas ideas. Zapatero también ganó titulares cuando dijo "apoyaré el Estatut que salga del Parlament de Cataluña", lo que después ha pasado a la historia como un acto de irresponsabilidad más que como un plan de actuación. A ver si esta vez no es así.

viernes, 21 de abril de 2017

Convertiu-vos, infidels!

L'altre dia hi havia un article extraordinari de Llàtzer Moix sobre els intents dels líders de l'independentisme català per "eixamplar la base" del seu moviment, intents que sembla que van assolir un sostre fa tres o quatre anys amb la conversió d'alguns exponents de l'esquerra que ara són passejats amunt i avall en candidatures, comissions d'experts, tertúlies i altres aparadors. Des dels més radicals als més moderats independentistes (com Mas-Colell) veuen la necessitat de convèncer un petit percentatge d'indecisos segons ells. I llavors ja estarà feta la feina. És una forma curiosa d'entendre la convivència democràtica i la necessitat de dur a terme el que Amartya Sen anomena una discussió raonada dels afers públics. Es veu que compten amb els que no som independentistes... sempre que ens convertim a la seva fe. Moltes gràcies. A mi m'agradaria que em respectessin més. Estic disposat a que m'intentin convèncer però, sisplau, primer deixin-me que jo també els convenci a vostès i, segon, si no em convencen, deixin-me que les meves opinions, i les dels que pensen semblant a mi, també comptin en la nostra societat. Alguns independentistes es comporten com els que demanaven la conversió de jueus i moriscos al segle XV. Si, sí, comptem amb vosaltres, podeu quedar-vos, sempre que abandoneu la vostra fe i les vostres tradicions i abraceu les nostres. Ja quan parlen d'unitat només es refereixen a la unitat dels seus, rebutjant el com a mínim 50% d'electors catalans que no pensen com ells. Ens tracten com estrangers en la nostra terra. Els costarà molt convèncer-nos si no ens respecten més. I els costarà molt convèncer-nos si la seva forma de democràcia no inclou formes de discussió raonada i de recerca de consensos com les que reclamen pensadors com Amartya Sen (podria Puigdemont demanar una reunió amb ell, a veure què en pensa dels referèndums d'autodeterminació). La voluntat del poble no és la voluntat del 50% ni del 60%, és la voluntat de tothom, és la voluntat de fer una societat on hi càpiguen persones que tenen visions diferents de quina és la seva nacionalitat, fins i tot que tenen visions diferents del que vol dir una nació. Una mica més de respecte, sisplau.

domingo, 16 de abril de 2017

Evolucionismo federativo versus creacionismo identitario

En la sociedad interconectada del siglo XXI la mayoría de los grandes problemas requieren soluciones compartidas. Las naciones y los estados se creen que son o pueden ser soberanos e independientes pero no lo son ni lo pueden ser ya. En Europa eso quiere decir que o nos unimos en una Unión Europea más integrada y democrática o no resolveremos nuestros problemas ni contribuiremos a resolver los de la humanidad. Por eso hoy algunos nos sumamos a la manifestación de Pulse of Europe en Barcelona. No hay atajos, como empiezan a ver los partidarios del Brexit en el Reino Unido o los independentistas en Cataluña. No existe un momento milagroso donde todo se arregla de golpe por el hecho de creer ser soberanos o independientes. Lo que existe es una evolución contínua, idealmente a través del diálogo y el acuerdo, para seguir transitando desde los pequeños clanes prehistóricos hacia una comunidad global. El reciente libro de Lluis Bassets, "Lecciones Españolas" explica las consecuencias negativas de pensar que las cosas pueden ser de otra forma. Entre otras cosas, ironiza con la expresión del "choque de trenes" que se supone que se tenía que producir en Cataluña (p.122: " no tenemos que esperar al choque de trenes, ya se produjo"), otra criatura del creacionismo identitario, que se une a la idea del voto inmaculado que lo soluciona todo. España puede ser una nación de naciones en una federación europea de federaciones (los sistemas complejos se componen de otros sistemas, como los fractales). O mejor aún (aunque no sé si todo el mundo está preparado para aceptarlo) España puede ser una realidad post-nacional en un mundo sin naciones y sin fronteras, o donde la nación sea algo que cada uno profese en libertad, pero que no se ponga al mismo nivel que la evolución racional de la convivencia, como es ridículo que en algunas escuelas norteamericanas se ponga a Adán y Eva al mismo nivel que la teoría de la evolución. En España podría haber un consenso por un régimen lingüístico como el de Canadá, Bélgica o Suiza, por un Senado federal parecido al de Alemania, por un reconocimiento de las identidades singulares (y que cada uno las llame como quiera), donde se delimiten bien las competencias como sugiere la declaración de Granada, con unos criterios de financiación e inversión más transparentes que los actuales, en una Europa con una política fiscal común, y un presupuesto digno de este nombre. Nada de todo esto es fácil, pero se puede evolucionar bastante rápido hacia ello (ya se ha hecho en las últimas décadas) si olvidamos los dogmas creacionistas. Esta semana al dolor por la muerte de Carme Chacón se ha sumado mucha gente. Yo no la conocí personalmente y discrepé de algunas de sus posiciones, y supongo que tengo un recelo innato e injustificado hacia los personajes políticos demasiado jóvenes, quizás envidia. Pero ha sido emocionante ver como se sumaban al dolor no sólo personas admiradas de la izquierda federalista cercanas a su ideología (como Xavier Arbós, José Montilla, Xavier-Vidal Folch y Manuel Cruz), sino también muchas personas incluso del PP y del nacionalismo catalán. Todos ellos, pero no los que han recogido firmas para que no se le diera la Cruz de Sant Jordi a título póstumo (que no podrán jamás entender que hay una parte importante de Cataluña que llora a Carme Chacón), podrían llegar fácilmente a un consenso si se pusieran a ello para construir una nación de naciones en una federación de federaciones. Seguro que gracias a la semilla que sembró Chacón, estudiosa del federalismo, la juventud del Baix Llobregat, de Cataluña y de toda España va a construir una España federal en una Europa solidaria para evolucionar hacia un mundo mejor.

viernes, 14 de abril de 2017

Tragicomèdia de la Catalunya que ha badat

A diferents contrades i al llarg de la història hi ha hagut publicacions satíriques que publicaven notícies falses que caricaturitzaven la realitat. Avui destaquen en aquest sentit The Clinic, a Xile, i recentment em van cridar l'atenció sobre El Mundo Today (amb una divertida noticia sobre un basc operat amb anestèsia; m'ho va passar un amic basc). A Catalunya però aquestes publicacions no són necessàries, perquè la realitat ja forneix titulars insuperables per una publicació satírica. Aquí va una mostra seleccionada de forma no professional i sense ordre cronològic entre notícies de les darreres setmanes:
-Vicent Sanchís, nou director de TV3.
-Tremosa diu que la sanció a Neymar és una repressàlia pel procés.
-El Pdecat, la Cup i Omnium exigeixen discreció a ERC per evitar semblar una olla de grills.
-Puigdemont demana responsabilitat als consellers i al bloc independentista.
-La CUP recela de les intencions de Puigdemont.
-Omnium Cultural lamenta la falta de sentit d'estat de Marta Rovira.
-Divisions al govern per qui encarrega les urnes.
-El número dos del PDECat: "Si el procés acaba malament, presentem un candidat autonomista”.
-El govern estudia crear una borsa d’aturats per fer possible el referèndum.
-La Sra. Forcadell demana el suport del poble gitano per l’autodeterminació del poble de Catalunya.
-Eurodiputats independentistes voten amb l’extrema dreta europea solidaritzant-se amb el dret a decidir… dels gibraltarenys.
-Rufian, heroi del procés.
-Pascal diu que només el PDECAT entén Catalunya (“Som l'únic partit que entén les necessitats d'Arnes, Figueres o Manresa”).
-Puigdemont demana a l’olimpisme ser escoltats.
-La CUP dubta de Puigdemont.
-Puigdemont diu que hem de deixar de pensar en clau de colònia.
-Omnium gira a l’esquerra.
-El president de la comissió del referèndum anuncia a TV3 un gran acte de suport internacional.
-El sopar dels tres consellers d’ERC que inquieta al PDeCat.
-El PDeCat acusa ERC de gravar la conversa de Bonvehí.
-Puigdemont i Junqueras es pregunten per què Madrid no pot fer com Londres.
És com EL Mundo Today ("Un vasco es operado con anestesia") o el diari xilè The Clinic, però amb notícies de veritat. Si el programa Polònia s’estalviés el sou dels actors (ho sento Queco) i posés els personatges de veritat dient les coses que diuen de veritat, encara faria riure més. Llàstima que la tragicomèdia la paguem tots, no només pressupostàriament sinó també amb el cost d’oportunitat de tenir una Catalunya que bada mentre el món canvia al seu voltant.

miércoles, 12 de abril de 2017

Se bajó Ricardo Lagos

Ricardo Lagos anunció su retirada de la carrera por las primarias del centro-izquierda a la presidencia de Chile, tras la decisión del Partido Socialista, el partido histórico de Lagos, de apoyar a otro candidato, el ex-presentador de televisión Guillier. Lagos, de 79 años, basándose en su experiencia como presidente en una ocasión anterior, y en su prestigio como hombre de estado, había trabajado en un detallado programa y era el candidato favorito de numerosos académicos. Sin embargo, no consiguió en los últimos meses despegar en las encuestas, que lo situaban muy por detrás de Guillier, y del candidato de la derecha a las elecciones presidenciales, el también ex-presidente Piñera (la imposibilidad de ser presidente en mandatos consecutivos genera la repetición de candidatos al cabo de unos años, dejando una cierta sensación de déja vu). Es triste que el centro-izquierda tenga que recurrir a un ex-presentador de televisión en lugar de a un político substancial. Un amigo mío chileno conocedor de los medios de comunicación españoles me dijo que Guillier era más Matías Prats que Iñaki Gabilondo, o sea que no está claro ni siquiera que tenga unos valores muy claros de izquierdas. Ha predominado el pánico a corto plazo sobre la visión a más largo plazo, que por supuesto también hubiera sido mejor perseguida con un candidato algo más joven que Lagos. Entre la opinión pública chilena domina la crítica al pasado reciente de gobiernos de centro-izquierda, a pesar de que Chile está mucho mejor que sus vecinos en casi todos los órdenes en gran parte gracias a la buena labor de los gobiernos de centro-izquierda en las últimas décadas. Quizás veremos a Ricardo Lagos hacer como Hillary Clinton el otro día, que dijo que a partir de ahora pensaba dedicarse a promover liderazgos políticos de mujeres jóvenes. Hillary: quizás había que haberlo hecho antes. Será interesante ver cómo evoluciona la política chilena, donde la amplísima coalición de centro-izquierda, que desde los tiempos de la dictadura agrupaba a socialistas y democristianos (y que en la última presidencia se amplió a los comunistas), tiene grandes dificultades para mantener su cohesión mientras a su izquierda crece una coalición más izquierdista que se inspira en el grupo español "Podemos". Sin un centro-izquierda fuerte y solvente, Chile podría caer en la polarización entre una derecha oligárquica y una izquierda populista.

domingo, 9 de abril de 2017

La robotización y los partidos políticos

Hace unos días un sociólogo español escribió un artículo bien polémico diciendo que le parecía preocupante que los militantes del PSOE tuvieran en sus manos decisiones que afectan al conjunto de la democracia española. Quizás le parecería menos preocupante si hubiera tomado en algún momento de su vida la decisión de afiliarse al socialismo, y así ahora podría compartir con muchos de nosotros la decisión de elegir un nuevo liderazgo que, efectivamente, será importante para la democracia española. Pero no se afiliará porque vende más ir de intelectual independiente (aunque creo que algunos militantes somos más independientes que él u otros como él) y porque también dijo que cree que los partidos de militantes desaparecerán con los cambios tecnológicos que se están viviendo. El ejemplo que puso, sin embargo, era desafortunado, ya que dijo que con los militantes de los partidos pasaría como con los empleados de banca con los cajeros automáticos. En realidad, desde la aparición de los cajeros automáticos, el empleo en el sector bancario ha aumentado, según el economista norteamericano David Autor. La diferencia es que los trabajadores hacen cosas distintas que las que hacían antes del cambio tecnológico. Con los militantes de los partidos pasa algo parecido: hoy pegan menos carteles, ensobran menos, reparten menos octavillas, pero están más activos en las redes sociales y tienen que operar en un contexto más competitivo. Aquellos partidos que sepan adaptarse al cambio tecnológico mejor, y que sepan ofrecer mejor personal y mejores políticas públicas a la ciudadanía, tendrán más éxito. Los cambios tecnológicos ofrecen grandes oportunidades por ejemplo de formación y comunicación con otros partidos o movimientos políticos de otras latitudes, aunque también es verdad que presentan amenazas, como el efecto túnel de estar siempre discutiendo con los mismos en redes de twitter, Facebook o WhatsApp autorreferenciales. Yo no creo que los partidos de militantes vayan a desaparecer con los cambios tecnológicos, como no creo que el empleo vaya a desaparecer con los robots. Pero los partidos de militantes, como el empleo, cambiarán mucho, y quienes se adapten mejor a los cambios triunfarán. El fordismo organizativo ha acabado, pero la militancia política no. Los partidos seguirán necesitando militantes, y estructuras, y cuadros. Y necesitarán propuestas políticas atractivas y coherentes. Si Macron, un candidato sin partido, gana en Francia, necesitará un partido nuevo o basarse en partidos existentes, para poder gobernar. Es tentador ofrecer un liderazgo y nada más, pero creo que precisamente porque la tecnología permite informarse mejor y buscar alternativas, mucha gente no se va a conformar con eso: van a exigir equipos y propuestas coherentes, o sea, partidos. He leído a otro intelectual a quien le parecía normal que un nuevo partido tuviera un liderazgo fuerte y a la vez le parecía normal que ese nuevo partido, supuestamente de izquierdas, no se definiera sobre el "tema de Europa" (aunque sí que se pretendía definir diciendo que quería una república catalana en una España plurinacional y con un referéndum de autodeterminación, menudo lío). No sé si cualquiera que gracias a las redes sepa lo que piensa Daniel Cohn-Bendit, o haya oído hablar del Manifiesto de Ventotene, se va a tragar semejantes incongruencias. Pero hoy no podremos regular el cambio tecnológico, ni combatir los paraísos fiscales, ni frenar el cambio climático, ni estabilizar la economía, sin más y mejor Europa. No hay varios ejes, amigos sociólogos y politólogos: hay una sola sociedad que hay que gobernar democráticamente. Una cosa es preocuparse por el impacto de la robotización en los partidos, y otra hacer un partido de robots. No tengo grandes esperanzas de que en las elecciones a la secretaría general del PSOE se vaya a hablar mucho de las propuestas que elaboramos hace poco en el marco de la Fundación Rafael Campalans sobre reformas de los partidos: si tuvieron ya poco eco en las muy pacíficas "primarias" del PSC, me imagino que tendrán menos eco todavía en las del PSOE, donde parece que predomina todavía más la brocha gorda. Pero eso no significa que no tengan cierto valor.

viernes, 7 de abril de 2017

Què ha canviat a Catalunya els últims dos anys?

És inevitable a Catalunya tenir una pesada sensació de dejà vu amb tota la previsible seqüència de referèndum frustrat i noves eleccions, com ja va passar entre 2014 i 2015. Mentrestant a més, malgrat les obscures prediccions de xoc de trens, resulta que els trens no acaben mai de xocar, la qual cosa és comprensible i d'agraïr, donat que la inmensa majoria de la ciutadania no té cap ganes de viure cap xoc de trens. Mentrestant l'economia catalana es va recuperant de la crisi, segueix rebent turistes i segueix molt ben integrada en l'economia espanyola, venent un de cada dos euros exportats al mercat espanyol, amb les nostres grans empreses, financeres o no, totalment volcades i integrades en la realitat econòmica peninsular. Mentrestant, ningú seriós es creu que Catalunya s'hagi d'independentitzar, sigui el que sigui el que això significa. Ja fa anys que cap autoritat internacional no rep els dirigents del govern català: no és cap novetat. I en els darrers anys la força electoral independentista s'ha mantingut estancada en un nivell alt, però no hegemònic, i dividit entre un gruix que almenys oficialment diu que és europeïsta, i una minoria radical i anticapitalista (tot i que d'un anti-capitalisme selectiu) que crema banderes europees i vol fer-nos sortir de la Unió Europea. Però realment no ha canviat res en aquests dos darrers anys? Jo crec que hi ha hagut un canvi molt important, que afecta al moviment independentista, i aquest canvi important s'ha produit no a Catalunya directament, sino en l'escena internacional. Em refereixo al terratrèmol internacional que han suposat la victòria de Trump i la victòria del Brexit en el referèndum de juny de l'any passat. Sobretot aquest darrer té implicacions molt profundes per al projecte independentista, però també la victòria de Trump (encara que sembla que els checks and balances estan funcionant suficientment bé de moment). La majoria de governs i de partits responsables d'Europa s'han fet càrrec del perill que suposen els moviments nacional-populistes, dels riscos (per l'economia, per la democràcia i per la convivència) de celebrar referèndums basats en emocions i mentides. Els que lluitem per un món basat en el diàleg i la integració democràtica que ofereixi alternatives als sobiranismes locals i a l'estat-nació avui tenim molts més aliats. És clar que l'ascens dels nacional populistes també dóna una gran oportunitat als secessionistes de territoris rics. Trump, Putin i el Brexit són complements estratègics de l'independentisme català, per exemple. Els nostres sobiranistes poden esforçar-se per dir-nos que ells no tenen res a veure amb el populisme (també Berlusconi diu ara que ell és la millor garantia contra el populisme), però la veritat és que són personatges i partits propers al nacional-populisme els únics que de tant en tant es mostren solidaris amb el "procés". I és normal que així sigui, perquè es complementen. Si Europa salta pels aires (com els hi agradaria a Putin, Trump i Le Pen), els independentistes catalans i d'altres territoris rics tindran més possibilitats de fer realitat els seus plans. I si algun estat membre de la Unió Europea es disgregués, això seria una fantàstica notícia per aquells que volen una Europa dèbil i dividida. La presa de consciència de la complementarietat estratègica entre independentisme català i nacional-populismes internacionals (més enllà de les discrepàncies ideològiques i culturals entre aquests diferents moviments, que hi són), és el que diferencia la Catalunya d'avui de la Catalunya de fa dos anys. L'intent processista de fer marxa enrera i passar del full de ruta de la proclamació pel broc gros a la reivindicació d'un referèndum d'autodeterminació pactat no té previsions de ser exitós en aquest nou context. L'Europa seriosa desconfia més que mai dels referèndums. Incloc a l'Europa seriosa els líders de l'esquerra que sempre han apostat per l'europeïsme, com Daniel Cohn-Bendit. No és d'estranyar que quan els promotors del referèndum vagin a llocs com Euskadi fins i tot els nacionalistes moderats els rebin amb poques ganes, i que sigui d'un líder com Otegi de qui rebin més suport. També rebran gran suport dels "Autèntics Finlandesos", de la Lliga Nord i de Wilders. És hora de passar del referèndum acordat a l'acord referendat. El penalti del referèndum acordat ja l'han xutat, i l'han fallat. Però aquest desempat no és el d'una ronda eliminatòria. Això és un torneig que no s'acabarà mai. Però que podrà evolucionar cap a una època de millor govern quan prenguem consciència que només amb un gran acord federal es poden adaptar les nostres institucions als grans reptes d'un món interconnectat.

sábado, 1 de abril de 2017

El Foro de la Economía del Agua, el próximo miércoles en Barcelona

El próximo miércoles tendrá lugar en Barcelona el IV Foro de la Economía del Agua. El programa es muy atractivo, para los economistas expertos en regulación sobre todo por la presencia de Jean Tirole, Premio Nobel de Economía en 2014. Los anteriores tuvieron lugar en Madrid y yo tuve ocasión de participar en el tercero: se puede encontrar más información aquí. Para crear ambiente de cara al cuarto, escribí un post en el blog del foro, hablando de una intervención que creo importante, y que tuvo lugar en uno de los foros anteriores, la del premio Nobel de Economía, George Akerlof. Entre otras cosas, digo en este post lo siguiente: "El público debe entender que el agua es un recurso escaso en el sentido de consentir usos alternativos que compiten entre sí, pero que se entienda no es automático. Cuando las personas consumen agua, no son conscientes de las implicaciones de ese consumo en el espacio y el tiempo, sólo lo serán si se les ayuda a crearse las “historias” adecuadas. La narrativa, el relato que se ofrezca a la ciudadanía, debe según Akerlof en primer lugar dejar constancia de la existencia de un grave problema de escasez localizada. Y en segundo lugar debe facilitar la solución adecuada a este problema de escasez. Nótese que para que el relato sea socialmente aceptable debe ser consistente con normas sociales arraigadas respecto de lo que son procesos justos. En este sentido, la política y la regulación del agua deben partir de la base de que será muy difícil separar cuestiones de eficiencia respeto de cuestiones de equidad." En el foro hablarán expertos que saben mucho más de economía del agua que yo, sobre todo Gonzalo Delacámara, director académico del Foro, que ha escrito cosas tan interesantes como esta en otro post: "Por otro lado, hay un debate público, que se beneficiaría de criterios más racionales, sobre el modelo de gestión. La evidencia internacional muestra que no es tan relevante la distinción entre público y privado como las garantías para la gestión equitativa y eficiente. En relación a este tema surgen numerosos interrogantes: ¿ayudan las posiciones apriorísticas para predeterminar la titularidad de las empresas de servicios de agua? ¿Cuál es la escala a la que estos servicios se prestarían mejor? ¿Qué clase de regulador a nivel nacional sería necesario?
Ver lo invisible, a partir de mejor información y de mayor capacidad de análisis, genera una mayor demanda de buena información y de transparencia. Igualmente, induce cambios en el comportamiento de los usuarios del agua. Por último, favorece la innovación: ofrecer nuevas respuestas a viejos problemas. Sin embargo, para ver lo invisible en relación al agua hace falta más que una cámara Schlieren: es imprescindible superar barreras administrativas, coordinar políticas, abandonar sesgos sectoriales, favorecer enfoques interdisciplinares, diseñar mejores incentivos y poner el bienestar de los ciudadanos como anclaje de los objetivos de alianzas entre la sociedad civil, el sector público y el sector privado". Ningún interesado en economía de la regulación o en el sector del agua, sobre todo si está por Barcelona el miércoles, debería perderse este importante evento.