martes, 24 de julio de 2012

Explicaciones insuficientes (por Pedro Alas)

El profesor Antoni Serra Ramoneda se pregunta cómo puede ser que habiendo en España tan buenos economistas académicos, la economía vaya tan mal. Ofrece tres explicaciones, a saber:
1) Que los políticos no hacen caso a los economistas.
2) Que los economistas prefieren quedarse en su torre de marfil y no se comprometen en la práctica.
3) Que como nuestros buenos think tanks eran fuertes sobre todo en política monetaria, al haber delegado ésta en Frankfurt, no hemos llenado el vacío dedicando los think tanks a aquello en lo que seguimos teniendo competencias.
El profesor descarta la segunda explicación, porque dice que sí hay ejemplos de buenos economistas que han sufrido “dolores de cabeza” por ocupar cargos de responsabilidad. Lástima que el profesor no explore otras dos explicaciones:
4) Que los economistas no daban buenos consejos, porque sus trabajos académicos se caracterizaban por unos métodos científicos que no estaban a la altura de otras ciencias, en la línea de lo argumentado por Eric Beinhocker.
5) Que el consejo de los economistas a veces es fútil o vano, en el sentido de que a veces dan consejos de imposible cumplimiento en una democracia, en la línea de lo argumentado en un artículo clásico por el gran economista indio Kaushik Basu.
En definitiva, Serra Ramoneda parece compartir el sueño de que una élite benevolente e ilustrada de economistas dictará cuál es el bien común a una masa de políticos indocumentados mientras las masas, supuestamente pasivas, agradecerán su labor a los primeros. Así habría sido en el pasado, cuando economistas ilustrados como Sardà nos sacaron de la miseria en pleno franquismo. No se tiene en cuenta en esta reflexión los sesgos y errores que han plagado la labor de los expertos económicos (y políticos), como nos recuerda Philip Tetlock, ni (en el caso de la historia de España) los años de retraso y el sesgo capitalista y desigual del desarrollo obtenido. Lo bueno es gracias a los economistas (como si fueran un colectivo homogéneo en calidad e ideología) y lo malo es porque los economistas no han influido suficientemente. Como decía Javier Cercas comparando a Fraga y Suárez, algunos lo saben todo y no entienden nada, y otros no saben nada pero lo entienden todo. Y eso que en el punto 2) el profesor tiene razón: algunos economistas han tenido y tienen responsabilidades importantes, y otros mucha influencia (¿de dónde seleccionamos los ejemplos, de los Estados Unidos, de Alemania, de España o de las cajas de ahorros catalanas? ¿Hacemos un Inside Job local?), y sin embargo cada día estamos peor…

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