viernes, 20 de septiembre de 2013

L'H val la pena (per Domingo Moreno López)

Soy un hijo de la emigración, sé que la vida no es fácil. De hecho, soy emigrante no voluntario al marchar con sólo 4 años hacia un territorio, desconocido para mí y los míos, que supo ganar nuestros corazones y al que pertenezco desde entonces. Considero el sentimiento de pertenencia muy vinculado a las ideas, a la ideología, y en ese aspecto las mías van en un camino: soy socialista, de izquierda, porque quiero que entre todos hagamos de esta sociedad un espacio más justo, sin apenas desigualdades, y donde  vivamos mejor.

En 1964 mi familia y yo dejamos nuestra Cádiz natal para instalarnos en Pubilla Casas. En aquellos tiempos ir al barrio del Centro era “ir a Hospitalet”. Una ciudad en la que crecí, he vivido y siempre he querido estar. Conviene tener memoria histórica para comparar pasado y presente: L'Hospitalet hoy es una lugar de oportunidades, amplia red comercial y de hoteles, transporte público, equipamientos, cultura, enseñanza... Una gran urbe, orgullosa de sí misma, que ha logrado todo por el empeño y el trabajo de los que durante muchos años hemos creído en ella. Es importante recordar que en los 70, con la misma población escolar, apenas contábamos con 2 institutos públicos...hoy hay 15. Piensa y contesta cómo, con los mismos habitantes, hemos aumentado el número de escuelas, polideportivos, bibliotecas,... El Ayuntamiento está gobernado desde 1979 por los socialistas, apoyado siempre por todos aquellos que creímos en una ciudad por y para las personas. Es muy injusto renegar de una labor que salta a la vista. Los socialistas le hemos cambiado la cara a la ciudad, del gris especulativo a los colores de la ilusión del pueblo. Sí, era nuestra obligación como gente de izquierda velar porque nuestra ciudad fuera agradable para vivir, y los resultados están ahí.

Actualmente la clase política esta desprestigiada, en parte con razón. Pero los ciudadanos de L'Hospitalet no deberíamos olvidar que el PSC, que el socialismo catalán y,  por tanto, español, ha hecho todo lo que tenía que hacer porque L'Hospitalet se modernizara y avanzara. Soy una persona crítica, pero sé reconocer los aciertos. Me preocupa mucho que haya conciudadanos que no quieran seguir avanzando en esta línea, en la que estamos gente que hemos salido de la gente, que hemos vivido los mismo problemas de la gente. En estos tiempos solo los ideales y los principios pueden permitir que nuestra ciudad avance. Basta ya de mirlos blancos o de salvadores de la patria. Los que hemos participado en primera línea en estos más de treinta años de democracia construyendo un L'Hospitalet mejor, tenemos el derecho y la obligación de seguir apoyando a nuestra ciudad desde la izquierda. Algunos pensarán que somos unos trasnochados y unos caducos, quizás porque no conocieron la ciudad que yo vi cuando era niño, y que hemos conseguido cambiar entre todos los que pensamos que “L’H val la pena”.



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