jueves, 9 de junio de 2016

Madrid, capital federal

Ayer en Madrid (los catalanes no tenemos más razones para ser federalistas que los madrileños), en la presentación de "Qué es el Federalismo", además de reflexionar sobre el encaje federal, dije también esto:
En España el euro-escepticismo es  minoritario. Pero los gobiernos, especialmente los del PP, han adoptado una actitud muy pasiva con las instituciones europeas desde los tiempos de Felipe González, y existen brotes o tentaciones de euro-escepticismo en una cierta izquierda radical, por ejemplo explícitos en la CUP en Cataluña, o más con la boca pequeña en sectores creo que minoritarios de la izquierda radical española.
Y entre los independentistas catalanes el flirteo con el euro-escepticismo no se limita en ocasiones a la CUP. Como explicó recientemente el diario The Guardian la campaña del Brexit y la del independentismo catalán tienen en común muchos sentimientos: la soberanía, la identidad, el sentimiento de que en otro lugar unos gorrones están gastando su dinero y no les gusta que las cosas se decidan en una capital lejana. Sustitúyase la palabra "Bruselas" por "Madrid" y algunos discursos podrían reciclarse perfectamente. Puigdemont, en teoría  un ferviente europeísta,  se solidariza con los que tratan de reforzar su soberanía al exigir un referéndum binario que parte en dos a la sociedad y pone en riesgo el proyecto europeo aprovechando su debilidad en un momento dramático de su historia. Y cree que la turbulencia causada por Brexit también impulsaría su campaña de independencia al obligar a la UE a aceptar una importante reconfiguración de los estados miembros. Eso explica por qué, caso único entre los políticos españoles, se muestra crítico con la campaña de los partidarios de seguir en la UE, es decir crítico con Cameron, Corbyn, los liberal-demócratas, Major, Blair, el Financial Times, The Guardian y The Economist.
"También nosotros hemos sufrido campañas de miedo," dice Puigdemont comparándose a sí mismo con Boris Johnson. "Recuerdo que cuando los bancos comenzaron a emitir sus opiniones, nos trataban como si no fuéramos adultos  y dijeron un montón de mentiras ".
"Quienes predicen que Brexit destruirá la Unión Europea están equivocados", insiste Puigdemont, prestándole su argumentario a la derecha populista británica. "La UE exhibirá una extraordinaria muestra de realismo político, y una capacidad de adaptación darwiniana admirable", dice, lo que sugiere que también se adaptaría a la independencia catalana. "Va a ser muy interesante." La independencia catalana es tan impopular entre los líderes europeos de la Unión como Brexit, pero a pesar de ello no cabe duda de que muchos consideran interesante lo que otros consideramos inquietante para la paz, la libertad y el bienestar.

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