domingo, 12 de junio de 2016

La socialdemocracia, mejor con los socialdemócratas

En la transición española algunos para ocultar su pasado decían que eran "demócratas de toda la vida". Ahora empiezan a proliferar los "socialdemócratas de toda la vida". Y como decía hace poco el sabio Andrés Rodríguez, pronto empezarán a aparecer los "federalistas de toda la vida". Si tras más de 30 años de militancia socialdemócrata yo hubiera llegado a la conclusión de que la solución para los problemas de nuestra sociedad, en particular en España, pasaba por las recetas del comunismo, no hubiera tenido la arrogancia de pensar que yo estoy en mejores condiciones de desarrollar estas recetas que los comunistas que las han estado defendiendo durante todos estos años. Si de repente pensara que lo que le conviene a España son recetas propias de la izquierda bolivariana, tampoco se me ocurriría proponerme a mi (ni a otros socialdemócratas) como el mejor intérprete de estas recetas, y me parecería lógico que fueran quienes han asesorado a Chávez y Maduro, y quienes han sido generosamente financiados por ellos, quienes las desarrollaran. Por eso me parece un poco raro que ahora los dirigentes de Podemos digan que ellos abrazan la socialdemocracia, y sostengan que esto es un argumento para votarles a ellos y no a quienes han estado defendiendo y aplicando las recetas de la socialdemocracia en España durante los últimos 30 o 40 años. Difícilmente estarán en condiciones de aplicar las recetas socialdemócratas quienes tienen sus referentes políticos e intelectuales no en la socialdemocracia europea, sino en la extrema izquierda latinoamericana. Es una lástima, porque quizás esta campaña podía haber servido para tener un debate sobre las limitaciones de la socialdemocracia en un sólo país, y la necesidad de construir una socialdemocracia mejor, que necesariamente tiene que ser una socialdemocracia federal que supere el nacionalismo metodológico, el marco mental e institucional del estado-nación. Por el contrario, los dirigentes actuales de Podemos y sus nuevos aliados nos pretenden hacer creer que los comunistas y los bolivarianos serán los mejores intérpretes de la socialdemocracia, y que su patriotismo (español) fuera de Cataluña y su soberanismo en ella nos permitirán resolver nuestros problemas institucionales. Más bien parece que se apuntan a la confusión y que pretenden pescar votos sin molestarse en aclarar cuál es su proyecto. Por ejemplo, parece que defienden un referéndum de independencia (cuando están en Cataluña) a lo que añaden que votarán que no (cuando están fuera de Cataluña). Pero si defienden el no a la independencia y nada más, significa que están a favor de seguir en la parálisis. ¿No deberían defender el sí a algo, para avanzar y superar la parálisis del status-quo actual? Acabarán diciendo que son "federalistas de toda la vida", pero todavía no les conviene.

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