jueves, 29 de septiembre de 2011

Rubalcaba sí, pero... ¿Hay alguien más? (Por Francesc Trillas)


(Dedicado a Quico Mañero)

Hay un chiste de Eugenio en que un hombre se cae por un precipicio y, en su caída, consigue finalmente agarrarse a una rama, que apenas le sostiene. En su desesperación, el hombre grita: “¿Hay alguien?” Tras varios gritos de socorro, se escucha una voz profunda que dice: “Si, hijo mío, soy Dios... déjate ir tranquilamente que unos ángeles bajarán del cielo para ayudarte...”. El hombre, tras escuchar al Señor y reflexionar por un instante, responde: “Gracias, mi Dios, pero... ¿hay alguien más?”
Este chiste me ha venido a la memoria al ver la campaña gráfica del PSOE, que presenta a Rubalcaba en solitario, con una marca del partido bien en pequeñito. A mi el candidato me parece muy bueno, incluso sus mensajes de campaña me parecen acertados, pero, a la vista de que no se quiere mostrar mucho más, cabría preguntarse: ¿pero hay alguien más?
Esto viene a cuento de la vieja receta de los aparatos y asesores de imagen de que no hay que mezclar las campañas electorales con los debates internos de los partidos. Sin embargo, esta es una falacia que no se tiene en pie, a mi modo de ver por lo menos. Las campañas electorales son el momento culminante de la democracia, y por lo tanto deben formar parte del debate sobre la mejora de la democracia, y por lo tanto de los partidos. De hecho, recuerdo tres campañas muy exitosas, en contextos muy distintos, en que se tuvo éxito no sólo por mostrar un buen candidato (que también) sino por prometer de forma bastante creíble que se iba a gobernar y hacer política de otra manera. Me refiero a la campaña del cambio de 1982, a la campaña del cambio del cambio de 1993 (“he entendido el mensaje”), y a la campaña de Pasqual Maragall en 1999 (el mejor resultado del socialismo catalán en unas autonómicas, aunque hubo que esperar cuatro años, con un resultado peor, para gobernar). Esta vez ganar es casi imposible, pero creo que minimizaríamos mejor los daños si integráramos la campaña en un proceso de regeneración del socialismo (español, europeo y catalán), empezando por un proceso de elaboración y selección de las candidaturas que en lugar de primar los premios internos se dedicara a buscar a personalidades que quieran y nos puedan ayudar.

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