domingo, 5 de febrero de 2017

"Patria" y tú

He tenido suerte de terminar de leer "Patria", de Fernando Aramburu, el mismo día en que Vargas Llosa nos contaba cómo termina el libro en las páginas de El País. Si llego a tener menos adelantada la lectura, hubiera estado muy tentando de saltarme páginas y acelerar, y me hubiera perdido muchísimo. Poco se puede añadir a lo que dice el escritor peruano sobre la calidad literaria y estilística de esta obra maestra, una crónica impresionante de la micro-historia social del País Vasco en los años del terrorismo. Soy muy poco partidario de las obligaciones, pero si hay un libro que deberían leer cuantos más españoles mejor (incluidos los catalanes) es éste, igual que cuantos más europeos mejor deberían leer "El Danubio" de Claudio Magris y cuantos más yugoslavos (o como se llamen hoy) mejor deberían leer el libro de Clara Usón "La Hija del Este". Todos ellos son alegatos contra el nacionalismo, una de las plagas de la humanidad. Hay escenas del libro que serán para siempre inolvidables, como los consejos del cura abertzale para que los amenazados se vayan del pueblo, o la visita del hermano experto en lengua y literatura vascas a su hermano terrorista en la cárcel para recordarle el daño que ha causado a las víctimas y a sus familias, o el día que el protagonista posteriormente asesinado ve como sus amigos le hacen el vacío porque empiezan a aparecer pintadas contra él en el pueblo. El libro no tiene nada que ver con un fanatismo anti-ETA ni con la instrumentalización barata del dolor de las víctimas. Es una obra que no oculta las torturas ni los malos tratos, y que se acerca al alma de las víctimas y de los victimarios. El terrorismo fue una realidad en España hasta hace bien poco. También sacudió a Cataluña, no sólo porque hubo víctimas catalanas, sino porque algunos tuvimos amigos en Euzkadi que sufrieron viendo morir (en algunos casos muy de cerca) a sus seres queridos o nos sentíamos muy cercanos de quienes sufrían por su vida o pagaban con ella. La violencia y el nacionalismo exacerbado, igual que otras patologías de la historia de la humanidad como el fascismo, no son la creación de unas élites que manipulan a una sociedad que carece de toda culpa, sino que son el resultado de unos mecanismos psicológicos y sociales sobre los que ningún individuo puede dejar de tener responsabilidad. A mi el día en que he leído la última de las 642 páginas de "Patria" me ha pillado con suerte, he podido leer a Carlos Jiménez Villarejo, a Francesc Esteva o al mismo Claudio Magris en El País Semanal, que nos recuerdan dónde hay que estar cuando el nacionalismo vuelve a repicar con sus insoportables tambores. Lee "Patria" y dime dónde estás tú.

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