viernes, 10 de octubre de 2014

Contra los y las profetas del siglo XXI

Hace poco cuando conocí al euro-diputado Ramón Jáuregui, le tuve que explicar que la Sra. Forcadell y la Sra. Forcades no eran la misma persona. Pero la verdad es que no me extraña que anduviera confundido, y no sólo por la similitud del apellido. Me preguntó en concreto si era verdad que la líder de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) era una monja. Pero la líder de la ANC es la Sra. Carme Forcadell, y que yo sepa no es monja.
La Sra. Teresa Forcades es una monja que se hizo famosa hace unos años por difundir una serie de vídeos contra los lobbies farmacéuticos, causa por otra parte enteramente loable. Su fama la llevó a expandir sus intereses y a fundar un movimiento llamado “Procés Constituent”, del que últimamente se había hablado poco. La hermana Forcades fue de nuevo de actualidad (al menos, para los descreídos como yo) ayer, cuando apareció en El Pais que apoyaba remedios supuestamente milagrosos, pero al parecer muy peligrosos, contra el virus del ébola: “La monja Forcades está promocionando los MMS (miracle mineral solution, siglas en inglés) para tratar la malaria y ahora el ébola, un medicamento ilegal y peligroso que, según la Agencia Española del Medicamento, puede poner en riesgo la vida del paciente". Mi temor es que igual que defiende utilizar remedios tóxicos contra el ébola, si sus remedios políticos no serán igualmente tóxicos y engañosos. Y me sabe mal decirlo, porque sé que personas buenas han creído en ella en la vertiente política, como Arcadi Oliveres, un profesor honrado en todos los sentidos de quien a veces discrepo, pero a quien respeto.
Igual que en la propagación de los virus, en la esfera política y social se viven situaciones dramáticas que causan gran desasosiego entre la ciudadanía (la crisis, la corrupción) y algunos pueden aprovecharse vendiendo recetas milagrosas. Como en la lucha contra los virus, lo que salvará vidas y sociedades a la larga será el trabajo paciente de las personas y colectivos que mantienen la serenidad y siguen líneas de conducta serias sin pretender engañar con respuestas aparentemente sencillas ante problemas complejos.
Me refiero a personas como Silvia Paneque, la nueva candidata del PSC a la alcaldía de Girona, a la que conocí ayer, y que me causó una muy buena impresión. Una persona que encarna una renovación creíble, con una trayectoria profesional fuera de la política, que no se suma a ningún carro populista, que lee y hace leer a sus hijos. Una candidata decente en definitiva, que además es agradable y comunica bien. Me vinieron ganas de empadronarme en Girona. Curiosamente, los supuestos críticos del PSC no apoyan a la que probablemente sea la mejor candidata del PSC en muchos años, sino que, unos irán en la lista de ERC (el partido que con CiU gobierna Cataluña privatizando la sanidad y segregando la educación) y otros traman perpetrar una candidatura llamada nada más y nada menos que “Moviment Catalunya”. Supongo que si fuera “Movimiento España”, o “Movimiento Serbia” o “Movimiento Padania” nos daría miedo.

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