miércoles, 19 de octubre de 2011

El Misterio Durán Lleida (por Pedro Alas)

En los últimos días han aparecido varios artículos expresando su sorpresa por el exabrupto del principal candidato de la federación nacionalista conservadora Convergència i Unió (CiU), Josep Antoni Duran Lleida, quien hizo una comparación de tintes xenofóbicos, en que básicamente acusaba a los campesinos del sur de España de vivir del cuento en comparación con los catalanes. El exabrupto ha dado lugar a una escalada de descalificaciones y reacciones, siendo la última la decisión del equipo de fútbol del Sevilla de llevar un mensaje alusivo a la polémica en sus camisetas en el partido que el sábado próximo disputará en Barcelona en el Nou Camp (gracias nacionalismo por sacar siempre lo mejor de nosotros). Algunos, como decía, han expresado su sorpresa porque tenían al señor Durán Lleida por una persona moderada y ponderada. Debe ser porque no habían escuchado sus coqueteos previos con la xenofobia y el clasismo, como cuando vino a decir que las familias de las partes altas de Barcelona tenían una visión edulcorada de la inmigración, porque para ellos los inmigrantes eran las personas que ellos veían realizando servicios domésticos y familiares en sus casas, y no los violentos que asustaban a los niños en las escuelas públicas. A mi lo que me parece francamente sorprendente y misterioso es que en los últimos años Durán Lleida haya sido el líder político más bien valorado de España, de toda España. No sé si será porque su ideología coincide con la de muchos españoles, o porque la mayoría de españoles sólo percibe la cara amable del personaje, y desconoce el hecho de que lleva décadas liderando un partido que ha estado implicado en multitud de casos de corrupción y financiación ilegal. Los hechos son: el Sr. Durán es un señor de derechas (de un partido cristiano al que no se conoce un especial celo en luchar contra los aspectos más oscuros de la iglesia católica, como los casos de pederastia), portavoz de los intereses de la gran empresa en el Congreso, que ha dirigido sin realizar jamás la más mínima autocrítica un partido implicado en numerosos casos de corrupción, y que en varias ocasiones ha coqueteado con el racismo. El misterio es cómo este hombre (que fue acusado por un diputado ex compañero suyo de federación de cosas mucho peores) ha sido durante tanto tiempo el político mejor valorado por los españoles en las encuestas.

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