viernes, 31 de julio de 2015

Los últimos intentos de cuantificar lo desconocido

Hoy Agenda Pública publica un artículo mío sobre dos estudios recientes acerca de la economía de los procesos secesionistas. Reproduzco aquí algunos fragmentos:
"El debate sobre federalismo y secesionismo ha dado lugar a una literatura de desigual calidad sobre los costes y beneficios para la sociedad de las distintas alternativas. Sin embargo, quienes apresuradamente informan de los distintos trabajos para el gran público se limitan a ofrecer una cifra final de cada estudio, que viene a resumir el impacto supuestamente exacto de un determinado cambio institucional sobre el crecimiento económico o el PIB per cápita.
Pocos trabajos se alejan a mi juicio de la tónica de dejarse influenciar por la demanda de un número mágico que lo resuma todo. Uno de ellos, ejemplar en mi opinión, ya lo comenté en un artículo anterior para Agenda Pública: el libro de Gavin McCrone sobre la independencia de Escocia. Este libro no da una cifra milagrosa, sino que analiza con rigor distintos posibles escenarios para una serie de cuestiones concretas, como el estado del bienestar, la energía, las cuestiones monetarias, etc. Concluye que un escenario de autonomía mejorada, que no máxima, para Escocia, en el supuesto de permanencia del Reino Unido en la UE, sería más favorable para la población escocesa que la independencia.
Un reciente estudio de tres investigadores del Deutsche Bank (Frank Zipfel, Steffan Vetter y Daniel Pietzker), analizando las pulsiones secesionistas en algunos territorios de la Unión Europea, se acerca a estos estándares.(...)
Un estudio que a mi juicio se encuentra en las antípodas del rigor y equilibrio de los trabajos de McCrone y del Deutsche Bank, es un reciente estudio del CIDOB. Un equipo formado por un investigador local de este centro de estudios, que se financia sobre todo con dinero público, y un grupo de investigadores internacionales expertos en la cuantificación de modelos de equilibrio general, calcula numéricamente las consecuencias entre 2015 y 2030 de dos posibles escenarios (independencia pactada e independencia unilateral), en comparación con un escenario base. En este último, lo que los autores consideran los elementos definitorios del status-quo actual permanecen sin reformarse. Los modelos de equilibrio general como éste surgen de inyectar a una economía con una estructura dada una serie de supuestos.
El trabajo empieza diciendo que hay cinco escenarios relevantes (Tabla 2), pero sólo analizan cuantitativamente dos de ellos, más la proyección del status quo. Los dos que misteriosamente no merecen ser analizados cuantitativamente son los asociados a una reforma de la Unión Europea. La posibilidad de que España reforme su estructura de financiación, independientemente de si se reforma o no la UE, no es ni tan sólo tenida en cuenta.(...)
Quizás valdría la pena que con dinero público se investigaran bien las alternativas, o mejor aún, que con unos fundamentos éticos más sólidos, universalistas, investigáramos las consecuencias económicas y sociales de una arquitectura institucional mejor para Europa y para el mundo, incluyendo a catalanes y españoles". 

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