lunes, 2 de junio de 2014

Discurso de coronación por encargo

Su Alteza,
Gracias por encargarme con urgencia un borrador de su discurso de coronación, a sabiendas de que le iba a proponer un discurso post-soberanista, lo que podría entenderse que está en contradicción con lo que debe decir un soberano. Aunque entiendo que le será difícil aceptar mi propuesta como el discurso definitivo, le sugiero que por lo menos lo guarde en un sitio seguro por si lo necesita su hija mayor en el futuro, aunque me temo que si no lo utiliza esta vez su hija no vaya a tener nunca la oportunidad de pronunciarlo. Lo que le paso es un boceto de las partes más significativas, que se pueden ampliar si a su alteza y a sus asesores les convence la línea elegida (añado algunos links para que sus asesores puedan desarrollar o profundizar en algunos argumentos; verán que sugiero utilizar varios idiomas, pero este es un aspecto clave de lo que se quiere transmitir). Yo diría lo siguiente:

Ciudadanas y ciudadanos de España (nota para no ser leída en voz alta: esto es emulando y actualizando a Josep Tarradellas, reconociendo el hecho de que muchos de sus súbditos pueden no sentirse españoles),

Asumo mis nuevas responsabilidades con plena conciencia de que es una época que requiere cambios en profundidad. Soy el heredero de una dinastía que se fundó en una época muy distinta de la actual, donde no había democracia y donde las naciones de Europa se enfrentaban entre ellas en un contexto de fragmentación y violencia. Hoy España se halla plenamente comprometida con el proyecto de construir una Europa unida, democrática y en paz. Para ello en los próximos años hay que dar pasos decididos hacia la creación de un Estado federal europeo que respete y reconozca la diversidad de sus pueblos, pero que ponga en común nuestros recursos para ser relevantes en un mundo que se enfrenta a retos tan importantes como el cambio climático, las desigualdades internacionales o la inestabilidad financiera. En este contexto, soy consciente que las viejas monarquías nacionales deben pasar a un segundo plano, y que Europa debe tener un jefe de Estado libremente elegido por sus ciudadanos. Modestamente, la contribución de la corona española y del resto de coronas de Europa debe ser la de facilitar y acelerar este proceso, aceptando nuestras nuevas responsabilidades, totalmente subordinadas a la voluntad popular y al objetivo de crear una gran federación democrática, donde las fronteras sean cosa del pasado. No debemos dejar que los soberanistas de Gran Bretaña o Francia, entre otros, nos roben el sueño de una Europa más unida, cohesionada, democrática y en paz.

També vull adreçar-me a tots vosaltres en llengua catalana, i després ho faré també en euskera i en gallec. Espanya és una realitat diversa, una nació de nacions. No nacions en el sentit antic de territoris molt diferenciats però homogenis dintre d’ells. Nacions en el sentit que cada petit territori d’Espanya també és pluri-nacional. Fins i tot cadascun de nosaltres és pluri-nacional. Jo mateix, com cada vegada més espanyols, sóc fill de pares de diferent nacionalitat. Faig una crida a tota la nostra ciutadania a treballar en comú per la solució dels nostres problemes, reconeixent la nostra diversitat (declarant oficials el català, l’euskera i el gallec a tot Espanya, com es fa al Canadà i a Suïssa) i deixant enrera el xovinisme i el nacionalisme de tots els costats, que tant de mal ens ha fet, com li ha fet a Europa. Deixem de fer els uns i els altres el ridícul mostrant el nostre parroquialisme gregari.

(Aquí un fragmento en euskera, recordando a las víctimas del terrorismo y mostrando simpatía con el lehendakari Urkullu y sus palabras sobre la necesidad de definir un nuevo modelo de estado).

(Aquí un fragmento en gallego, recordando a todas las personas que han tenido que dejar nuestro país en distintas fases de nuestra historia).

Quiero terminar mis palabras haciendo algo que mi padre no pudo hacer: condenar el régimen franquista y todas las muestras de violencia institucionalizada que han manchado a lo largo de la historia el buen nombre de España. Y ponerme al servicio de los familiares de sus víctimas para recordar con los honores que se merecen el servicio que prestaron a la idea de libertad. Me pongo a vuestra disposición para construir un mundo post-soberanista, donde la democracia se perfeccione, incluyendo la utilización de referéndums combinados con una mejor democracia representativa que sirvan para unirnos en una Europa mejor y no para dividirnos.

Ciudadanas y ciudadanos de España, gritad todos conmigo: ¡Viva Europa!

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