domingo, 19 de febrero de 2012

Economistas, escritores y periodistas (por Pedro Alas)

Ayer sábado, el escritor Francesc Serés se despachaba a gusto contra los economistas en la sección de Catalunya del diario El Pais ("Economistas Superstar"). No hacía ninguna excepción, culpaba a los economistas de todos los males y les pronosticaba que morirían de éxito (no sé cuál). Debe sin duda ser un escritor de brocha gorda, de esos que no paran en matices. Sin duda su ocupada vida de escritor de libros y columnas (según mi limitada memoria, más lo segundo que lo primero), no le ha dado tiempo a apreciar que hay economistas que: son abiertos a otras ciencias sociales y ramas del saber, pronotiscaron la crisis económica, y no predican con especial soberbia. Nombres como Robert Shiller, Paul Krugman o Samuel Bowles, o en España Vicente Salas, contrastan con otros colegas de profesión que sí son arrogantes y famosean, como lo hacen muchos escritores y periodistas. Pero no por eso se le ocurriria a nadie escribir un artículo generalizando contra "los escritores" o "los periodistas", porque entre estas profesiones hay auténticos genios y personas abiertas de mente que ayudan a los demás a entender el mundo en que vivimos. Entre ellos, por la limitada información de que dispongo, no incluiría al señor Serés. Que estemos en una crisis económica de la que es muy difícil salir no es culpa de los economistas como podría ser culpa de un mecánico de coches que no supiera hallar la solución de una avería. La economía es fruto de la interacción de millones de individuos, entre ellos los gobernantes, que en una mínima parte son economistas. Hay economistas buenos y malos como hay columnistas y periodistas y políticos buenos y malos. En el mismo número de este buen diario que es El Pais, en un divertido por lo demás reportaje sobre el ex futbolista y hoy diputado socialista Romario, se dice en una misma página que Romario fue campeón del mundo de fútbol con Brasil tres veces, y que fue tetracampeón. Que yo sepa "tetra" indica cuatro. Pero da igual, porque Romario sólo tuvo tiempo de ganar una copa del mundo con Brasil, la de 1994 en Estados Unidos. Me recuerda una cita que apuntaba una vez Roberto Bolaño: "los cuatro grandes poetas iberoamericanos son tres: Alonso de Ercilla y Rubén Darío". Y es que es mucho más fácil escribir con brocha gorda que hacerlo con pincel.

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