domingo, 14 de junio de 2026

Guía bibliográfica para tomarse en serio el Mundial

Simon Kuper, autor o co-autor de los mejores libros sobre fútbol ("Soccernomics", con Szymanski) y el Mundial ("World Cup Fever"), y de las mejores columnas sobre el tema, argumenta que no debemos tener remordimientos por disfrutar del Mundial. Es el primero en admitir la asociación de este deporte a algunas de las mayores lacras de la humanidad, como la corrupción (ver el reciente libro “Red Card” de Jules Boykoff), el nacionalismo o el fascismo, cuya expansión no vamos a frenar si normalizamos fenómenos como la alianza entre Infantino y Trump. Pero también nos une y da a muchos la oportunidad de destacar individualmente o colectivamente sea cual sea su origen racial o geográfico.

Yo entiendo los argumentos de Simon, pero la verdad es que sí tengo remordimientos, los mismos que se puedan tener por otras adicciones que no se pueden controlar. Lo único que se me ocurre hacer (no desde hoy, sino desde hace años, como se explica en mi libro editado por Alternativas Económicas, “Pan y Fútbol”) es tomarme en serio esta adicción y aprovecharla para aprender, de mí mismo y del mundo. Aunque desde hace dos años he tenido que abandonar temporalmente mis clases de economía del fútbol (“Incentives and Behavior in Economics: The Case of Soccer”) en el programa Study Abroad de la UAB, no dejo de tener en la cabeza las lecturas que me acompañan en el aprendizaje. Se aceptan ideas sobre todo por estos dos años de no estar al día, pero como la primera parte del Mundial promete ser un poco aburrida, sugiero por lo menos ojear lo siguiente (por temas) para preparar la segunda parte:

-Organizar un Mundial en general es una ruina, como lo es organizar cualquier fiesta exitosa. Puede paliarse compartiendo sedes entre varios países, pero eso va en detrimento del coste ambiental. Lo explica Andrew Zimbalist en el “IEB Report” sobre fútbol y en su libro “Circus Maximus”. El modelo, igual que en los Juegos Olímpicos, consiste en que los contribuyentes de las sedes organizadoras asuman los costes (en realidad, sistemáticamente, los sobre-costes) y las entidades globales del deporte privaticen los beneficios, que comparten con federaciones de todo el mundo de modo clientelar.

-Los movimientos migratorios son positivos para la calidad del fútbol, y el racismo es negativo. Cuanto más competitivo es el deporte, menos sale a cuenta discriminar. Aunque sigue habiendo racismo entre aficionados y en la selección de entrenadores, no lo hay en la selección de jugadores, porque los contendientes no se lo pueden permitir: es muy arriesgado no poner a los mejores, y los mejores suelen incluir a jugadores que hoy llamaríamos por aquí racializados. Las selecciones más exitosas alinean a grandes jugadores provenientes de la inmigración, o de la emigración (jugadores que juegan en las mejores ligas extranjeras). Lo explica The Economist en su último número. El fútbol moderno, pese a todas sus sombras, ha hecho bastante por erosionar el proteccionismo y el racismo.

-No existe un diseño de competiciones perfecto. Esto no afecta solo al deporte, sino a los sistemas de votación o al diseño de subastas; lo explicó Kenneth Arrow en su teorema de la imposibilidad. No hace falta leer el libro de Amartya Sen (o sí) sobre elección social para darse cuenta de que cuántos grupos y cuántas eliminatorias hay seguirá cambiando en el tiempo, porque no hay un sistema perfecto. Esto, junto con el azar, contribuye a explicar por qué a veces la mejor selección no gana el Mundial, pero con un sistema ligeramente distinto quizás lo hubiera ganado. El libro del biólogo matemático David Sumpter, "Soccermatics", va de esto y mucho más.

-En este Mundial habrá más tandas de penalties, probablemente, porque hay 16 eliminatorias más que en el Mundial anterior, aunque seguramente estarán más desequilibradas. Escucharemos decir a Julio Maldonado (“Maldini”) u otros comentaristas que es un hecho estadístico que el equipo que tira primero en una tanda tiene una probabilidad mayor de ganar, aunque quizás diga “posibilidades” porque la prensa deportiva no distingue, y todavía no se invita a científicos rigurosos a comentar partidos. En realidad, yo me quedé hace dos años con que el último estudio más riguroso (utilizando datos de cuando tirar primero o segundo era puramente aleatorio, que ya no lo es) daba que el equipo que tira primero ganaba el 53% de las veces (y no el 60% como se creía), y que este porcentaje no era significativamente distinto, desde el punto de vista estadístico, del 50%, sino que la diferencia era fruto puramente del azar. El economista Palacios-Huerta seguirá diciendo que es mejor tirar primero, y no hay ninguna evidencia que diga que tirar segundo es mejor. En su bonito ensayo “The Beautiful Dataset” y en su libro "Beautiful Game Theory" habla de eso y mucho más, como por ejemplo, que lo racional para un lanzador y un portero en un penalti es comportarse aleatoriamente (es decir, en teoría de juegos, utilizar “estrategias mixtas”), para ser imprevisibles (como tratamos de hacer cuando jugamos a piedra-papel-tijera), lo cual hace que todos los jugadores que han tirado varias o muchas veces, lo hayan hecho en todas las direcciones. Esto convierte en absurdas las instrucciones a los porteros sobre el pasado de los disparos de los posibles lanzadores (incluyendo las instrucciones que Palacios-Huerta ofreció, y vendió, al Chelsea en la final de la Champions de 2008, que perdió… en la tanda de penaltis, como se explica en "Soccernomics").

-Solo algunos entrenadores marcan la diferencia (se explica también el IEB Report), y es difícil decir cuáles, porque habitualmente los más prestigiosos entrenan a los mejores jugadores. Podríamos acercarnos a un experimento natural si Pep Guardiola aceptara ahora entrenar al Girona en segunda división, pero parece que no va a ocurrir. Son los jugadores los que van a ganar el Mundial, por eso España y Francia encabezan las predicciones, no por sus entrenadores.

-La desigualdad ha aumentado entre clubs y ha disminuido entre selecciones, en las últimas décadas. Lo explica Branko Milanovic, uno de los principales economistas de la desigualdad y gran futbolero, en “Globalization and Goals”. Sin embargo, ello parece ser compatible con una cierta “trampa de la clase media” por la que parece más fácil subir hasta un segundo escalafón, que al máximo. Veremos si esto se rompe en este Mundial con Japón o Marruecos llegando a la final o incluso ganando.

El fútbol seguirá teniendo éxito porque nuestra adicción es insaciable. El problema es que el éxito deportivo no va vinculado al éxito económico, y acabamos pagando de una forma u otra los contribuyentes. Simon Kuper ha escrito el mejor libro sobre el Barça (lean por favor el original en inglés si pueden, la traducción es horrible), que finaliza con la reelección de Laporta. Ello deja para un libro futuro el análisis del “gambling for resurrection” (la apuesta por la resurrección) del actual mandatario, que de momento ha tenido cierto éxito deportivo… aplazando el saneamiento financiero.

A ver si algún día puedo escribir una nueva edición de “Pan y fútbol” con la polémica de los penaltis actualizada (en su prólogo, Andoni Zubizarreta ya era escéptico sobre lo que decíamos los académicos…). En Alternativas Económicas hay un artículo mío sobre el mundial anterior, donde hablo del fenómeno del "sportswashing", que como se sabe no ha ido a menos... Y es que la historia del fútbol y los mundiales no se detiene, así que antes de generalizar y llegar a grandes conclusiones, lean y vean el Mundial, con remordimientos o no.

El fútbol de hoy nos muestra que la corrupción es compatible con el éxito. Es el deporte más globalizado y el más emocionante. Mantiene un delicado pero eficaz equilibrio entre lo individual y lo colectivo, entre lo universal y lo local. Algunas selecciones “nacionales” muy exitosas son conglomerados de jugadores unidos por una relación a veces muy vaga con el país que representan. Este éxito en expansión (más torneos, más grandes) atrae a corruptos en las federaciones, en las ligas y en los clubs.

Se ha escrito mucho más sobre fútbol, y se seguirá escribiendo, por lo que esta es una guía muy básica, personal y abierta a sugerencias, que pueden añadir en los comentarios de este post o enviándomelas por email. Es una guía en la que la IA no ha intervenido para nada, con lo cual alguien le puede pedir a la IA que la mejore, aunque no será el fruto de una experiencia personal para sacar lo mejor de una adicción.


No hay comentarios:

Publicar un comentario