martes, 1 de marzo de 2022

Les paraules de Martin Kimani, Ambaixador de Kenia a l'ONU/ Las palabras de Martin Kimani, Embajador de Kenia en la ONU

UNA NOSTÀLGIA PERILLOSA (Traducció al català d'una selecció del discurs de Martin Kimani, Ambaixador de Kenia a l'ONU, en el debat sobre la invasió d'Ucraïna per l'exèrcit rus)

Kenya i quasi tots els països africans van néixer amb el final dels imperis. Les nostres fronteres no les vam dibuixar nosaltres. Van ser dibuixades en llunyanes metròpolis colonials, com Londres, París o Lisboa, sense cap atenció a les velles nacions que quedaven separades.

Avui, als dos costats de les fronteres de cada país africà hi viuen els nostres compatriotes, amb els quals compartim vincles històrics, culturals i lingüístics profunds. Si haguéssim triat en temps de la independència aconseguir estats sobre la base de l’homogeneïtat ètnica, racial o religiosa, encara avui, totes aquestes dècades després, estaríem lluitant en guerres sagnants. Pel contrari, vam acordar que acceptaríem les fronteres que vam heretar, però que treballaríem per la integració política, econòmica i legal de tot el Continent. En comptes de formar nacions que mirin cada vegada més enrere en la història amb una nostàlgia perillosa, vam triar mirar cap endavant cap a una grandesa que cap de les nostres nacions i els nostres pobles havia conegut mai.

Hem de completar la nostra recuperació de les brases dels imperis morts de manera que no ens llenci de nou cap a noves formes de dominació i opressió. Vam rebutjar l'irredemptisme i l'expansionisme de qualsevol mena, incloent factors ètnics, racials, religiosos o culturals. Els rebutgem avui de nou. 

UNA NOSTALGIA PELIGROSA (Traducción al castellano de una selección del discurso de Martin Kimani, Embajador de Kenia en la ONU, en el debate sobre la invasión de Ucrania por el ejército ruso)

Kenia y casi todos los países africanos nacieron con el fin de los imperios. Nuestras fronteras no las dibujamos nosotros. Fueron dibujadas en lejanas metrópolis coloniales, como Londres, París o Lisboa, sin ninguna atención a las viejas naciones que quedaban separadas. 

Hoy, a ambos lados de las fronteras de cada país africano viven nuestros compatriotas, con los que compartimos vínculos históricos, culturales y lingüísticos profundos. Si hubiéramos elegido en tiempos de la independencia conseguir estados basados en la homogeneidad étnica, racial o religiosa, todavía hoy, todas estas décadas después, estaríamos luchando en guerras sangrientas. Por el contrario, acordamos que aceptaríamos las fronteras que heredamos, pero que trabajaríamos por la integración política, económica y legal de todo el Continente. En vez de formar naciones que mirasen cada vez más atrás en la historia con una nostalgia peligrosa, elegimos mirar hacia delante hacia una grandeza que ninguna de nuestras naciones y nuestros pueblos había conocido jamás.

Tenemos que completar nuestra recuperación de las brasas de los imperios muertos de manera que no nos lancemos de nuevo hacia nuevas formas de dominación y opresión. Rechazamos en su momento el irredentismo y el expansionismo de cualquier tipo, incluyendo los factores étnicos, raciales, religiosos y culturales. Los rechazamos hoy de nuevo. 

Discurs en anglès/Discurso en inglés: 

domingo, 27 de febrero de 2022

AYUDA PERMANENTE A KIEV

Hace una semana, la ciudadanía de Kiev circulaba en paz por su ciudad, utilizaba el metro, sacaba dinero de los cajeros para hacer su compra, descansaba en su casa… Como nosotros. Hoy no puede hacer nada de todo esto: la invasión decretada por el déspota Putin ha generado el reguero de destrucción, muerte, desplazamientos de población y disrupción de los intercambios, que acompaña a toda guerra, mientras alegres ciudadanos pro-rusos conducen sus vehículos ondeando su bandera por la ventana en las autopistas de las regiones separatistas del Donbás. La paz, ese bien público que varias generaciones en España damos ya por descontado, es historia en Ucrania, y con ella la libertad. Las estaciones de metro son ya refugios, la supervivencia dependerá cada vez más del trueque y las ayudas humanitarias, y cientos de miles de personas huyen ahora mismo de sus hogares, a los que no saben si podrán regresar. Imagínate que te pasa eso a ti, amigo lector o amiga lectora. Porque te puede acabar pasando (y si no a ti, a tus hijos o hijas), por muy inimaginable que resulte hoy.

Como ha explicado Javier Cercas, el conflicto (ese es el principal conflicto hoy) entre democracia y nacionalpopulismo ha entrado en una fase militar, de momento circunscrita a Ucrania, pero con dramáticas posibilidades de expansión, pues ya el sátrapa ha amenazado a Suecia y Finlandia, dos países miembros, como nosotros, de la Unión Europea. En el mismo medio y en la misma lógica, Mariam Martínez Bascuñán no tiene dudas sobre cuál es el baluarte que puede hacer frente a las fuerzas antidemocráticas que explotan los sentimientos identitarios y la mala organización institucional del mundo: "El boicoteo existencial de China y Rusia a posibles revoluciones democráticas es un impulso federalizante para Europa".

Quienes en Cataluña y España homenajeamos cada año a las Brigadas Internacionales de George Orwell y Albert Hirschman, entre muchos otros, quizás ahora tenemos como mínimo la obligación de rendir homenaje a quienes luchan por la libertad en las calles de Kiev. “Ayuda permanente a Madrid” rezaban los carteles republicanos en la Barcelona de nuestra Guerra Civil. Ucrania no puede esperar como esperaron en vano los demócratas españoles ante las dudas de los gobiernos aliados, que reaccionaron contra el fascismo demasiado tarde para la libertad de nuestros padres y abuelos. Entonces por lo menos en Estados Unidos los intentos de levantar fuerzas fascistas quedaron relegadas a las ucronías de libros como el de Philip Roth. Esta vez, en 2022 y ominosamente en 2024, las fuerzas aliadas de Putin pueden prevalecer en Estados Unidos. Estaremos solos si es así.


Kiev tardará más o menos en caer. O no caerá. Pero su presidente elegido democráticamente, una persona judía ruso-parlante que tiene que escuchar como Putin llama a desnazificar Ucrania (en el ejemplo más claro de esquizo-fascismo visto hasta ahora), ya se ha erigido en símbolo de la defensa de una sociedad democrática, multi-cultural y bilingüe. En defensa de una democracia basada en reglas, habrá que frenar, en Ucrania y donde haga falta, a quienes quieren imponerse por la vía unilateral y el control del territorio, apelando a falsificaciones históricas y referéndums a lo Juan Palomo.

El actual régimen ruso representa hoy lo peor del capitalismo (cómo puede alguien de izquierdas no mostrarle su absoluta condena es para mí un misterio), aliado por supuesto con lo peor del capitalismo fuera de Rusia, con aquellos que han protegido sus formas de lavado de dinero en el deporte, en el sector inmobiliario, en los medios de comunicación, y con quienes se han dejado comprar en los órganos de Gazprom y otras grandes empresas. Rusia es actualmente uno de los países del mundo, si no el país del mundo, donde el 0,01% de la población (no el 1%, ni siquiera, el 0,1%, sino el 0,01%), concentra un porcentaje mayor de la riqueza de su sociedad, superando el 12% del total de esta riqueza, y con una mayoría de los activos fuera de su país, y por la tanto con protección o aquiescencia de vecinos nuestros.

La lista de líderes nacionalpopulistas europeos y norteamericanos que han flirteado más o menos abiertamente con Putin es larga (Trump, Salvini, Le Pen, Orbán, Abascal, Salmond, Puigdemont...). Ante la obviedad del asalto de Putin a la paz y la libertad, algunos han intentado pedalear hacia atrás o disimular, a veces con poco éxito. Oriol Junqueras no pudo aguantarse de comparar la España democrática y europea con la Rusia de Putin. La CUP con VOX fue incapaz de condenar la agresión rusa en el Parlament de Catalunya.

Víctor Terradellas, el ex-responsable de Relaciones Internacionales de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) que el 26 de octubre de 2017 pedía al entonces presidente de la Generalitat Carles Puigdemont que lo recibiera porque iba acompañado de un enviado de Vladimir Putin, escribió el pasado 24 de febrero el siguiente mensaje en Twitter sobre la invasión de Ucrania por parte del ejército ruso: “Creo sinceramente que la clase política en favor de la creación de un estado catalán debería callar y no posicionarse. Cuando se acabe el conflicto, todo el mundo será amigo y podremos seguir trabajando en favor de nuestros intereses. El nuevo orden se dibuja y debemos tener buena relación con todos”.


sábado, 26 de febrero de 2022

En record d’un Senyor de Barcelona: Xavier Muñoz, catalanista i FEDERALISTA

Quan altres han fet de forma vergonyant la trajectòria inversa, Xavier Muñoz era una persona que va col·laborar amb Jordi Pujol als anys 1950, i que després se’n va distanciar per abraçar el federalisme, sense tornar a caure mai en les hàbils xarxes del pujolisme.

Jo el vaig tractar a finals del segle XX en dos episodis. Primer, crec que abans de 1990, quan ell era President de l’associació Barcelona Enllà, jo en vaig ser durant un temps gerent, una feina a temps parcial que compaginava amb els meus estudis i la presència a la direcció de la Joventut Socialista de Catalunya. Després, a partir de 1991, vam coincidir com a regidors de la Barcelona Olímpica fins a 1995.

El meu record és el d’una persona amable, culta i simpàtica: un burgès il·lustrat que havia estat empresari, i que abraçava les idees de la socialdemocràcia i del federalisme, de les quals no se separararia mai. A diferència d’altres persones del seu entorn social, el “procés” no sols no el va fer dubtar, sinó que el va refermar en les seves idees progressistes i federals, potser perquè venia escarmentat de feia dècades dels mètodes del pujolisme.

En una entrevista que li va fer no fa molt Siscu Baiges a Catalunya Plural, deixava clar que no s’empassava cap dels tòpics del processisme: “Simulacres sobre operacions radicals que només admeten el sí o el no són un joc d’artifici confús. Inacceptables. Si a més pretenem basar-hi una nova legalitat utilitzant un sistema sense garanties, el que fem és enganyar.”


Mentre altres (fins i tot federalistes que saben que ho són), s’esforcen a evitar la paraula que comença per F i els seus derivats, Muñoz ho va tenir clar fins l’ultim suspir. Es diu que ell mateix va escriure la seva esquela i va posar: “Xavier Muñoz i Pujol, catalanista i federalista”. Molts haguessin posat catalanista i prou, que encara és una paraula que et permet fer l’aperitiu en taules molt diverses. Però pocs tenen el coratge d’afegir que són FEDERALISTES, perquè per un món on regnin la pau i la fraternitat, cal lluitar pels valors i les paraules, encara que calgui enderrocar molta incultura i ignorància.


domingo, 13 de febrero de 2022

L'Est d'Europa no està tan lluny

El llibre “El Danubi” de Claudio Magris, explica com al centre i a l’est del continent europeu, al llarg del curs del riu Danubi, se succeeixen les comunitats barrejades, i quan no és així, les comunitats devastades per les tragèdies i les neteges ètniques del passat. És impossible trobar un tros de terreny a Europa on no convisquin o hagin conviscut persones d’origen ètnic, religiós o lingüístic divers.

Anne Applebaum, a “Twilight of Democracy” (“El crepuscle de la democràcia”) comença el seu assaig contra el nacionalpopulisme narrant una festa de cap d’any al 1999 entre amistats seves a Polònia (la historiadora nordamericana està casada amb un polític polonès de centre-dreta) que ja s’ha fet famosa. Moltes d’aquestes persones avui no es parlen entre elles, i una bona part ha abraçat la causa del nacionalpopulisme i la democràcia il·liberal. No costa gaire fer el paral·lelisme amb les nostres pròpies festes i les amistats que hem perdut o hem vist allunyar-se en els darrers anys. També tenim la nostra particular llista de companys de viatge fins fa 10 o 15 anys (als quals es pot recordar en festes, però també en reunions al més alt nivel discutint com frenar l’avenç de l’independentisme), que avui o discretament s’han passat al nacionalpopulisme o obertament acusen als seus ex companys de repressors o (en algun cas aïllat) s’afegeixen a campanyes de linxament contra ells a les xarxes.

Applebaum recorda l’accident d’avió a Smolensk que va acabar amb la vida d’un dels germans Kakcysnki, que semblava que havia de ser un moment de reconciliació (com el 17-A a Catalunya?) i que en canvi va servir per exacerbar les teories conspiratives, fins al dia d’avui. O explica com la televisió pública, la seva TV3, tant a Polònia com a Hongria, va acabar en mans de fanàtics que han fet tot el possible per aguditzar les divisions i, en el seu cas, l’anti-europeisme. L’autora també es refereix a les dificultats d’entrar en diàleg amb els nacionalpopulistes, tan donats al “whataboutisme”, del qual he parlat anteriorment en aquest blog. I esmenta algun intel·lectual nordamericà que als anys 1990 s’esgarrifava de la deriva nacionalista a Iugoslàvia, i que vint anys després recolzava la deriva nacionalpopulista de Trump. També tenim algun cas semblant aquí. La historiadora nordamericana es refereix a equivalents nacionalpopulistes en diferents països, i per al cas espanyol amb raó esmenta el cas de VOX, encara que també fa alguna referència al més subtil (per a la gran premsa internacional) cas del nacionalpopulisme català, entre altres motius com un dels factors que més ha contribuït a l’ascens de VOX.

Per la seva part, Joan Salicrú, a “Bosnia. La guerra que no ens van explicar”, raona com la guerra que va devastar aquella república exiuogoslava, no en va tenir res, d’inevitable, sinó que va ser promoguda per les èlits postcomunistes que van atiar els sentiments ètnics i exagerar les diferències lingüístiques i religioses dintre de la seva comunitat. Les divisions ètniques no van ser la causa de la guerra, sinó la seva conseqüència. Salicrú ens recorda també el rol que la televisió de titularitat pública va jugar en atiar els fanatismes, com ens recorda com era més fàcil que aquestes estratègies penetressin a les zones rurals abans que les més diverses i complexes zones urbanes. Amb la prudència que exigeix no banalitzar una guerra on van morir més de 100.000 persones i moltes més van resultar desplaçades o refugiades després d’una neteja ètnica horrorosa, l’autor no s’està d’emetre alguns missatges a mode d’advertiment sobre els nostres propis nacionalismes.

Els acords de pau de Dayton, que consagren un estat bosníac dividit per una lògica ètnica, reprodueixen l’error intel·lectual i moral que també hi ha al darrera de la “solució dels dos estats a Palestina/Israel”; són paus que només posen les bases de la propera guerra, perquè donen per bones les divisions per raons ètniques o religioses, en comptes de fomentar la convivència entre persones ciutadanes sota unes institucions i unes normes compartides.

El llibre de Salicrú és un bon complement del documental sobre el judici de Mladic (el líder militar dels serbis de Bòsnia), que es pot veure a Filmin (es pot comprar per separat per menys de 3 euros, no cal estar abonat). O del llibre de Clara Usón sobre la filla de Mladic, “La hija del Este”. No obstant, aquest documental comet un error del qual t’immunitza el llibre del periodista català, l’error d’etiquetar ètnicament les persones amb molta facilitat, quan aquestes etiquetes són exagerades, i només responen a emfatitzar una dimensió de la identitat, de les moltes que podem tenir (com diria el gran economista Amartya Sen). L’error del “tagging” és el mateix que es va cometre a Irlanda del Nord, al Líban i a la fragmentació europea entre les dues guerres mundials, amb desiguals resultats pel que fa al manteniment de la pau. Té raó Salicrú quan diu que només una Europa integrada sense fronteres ens pot alliberar per sempre de la temptació d’aquestes etnocràcies.

Nosaltres no tenim un Mladic, ni les nostres desgràcies es poden acostar a les tragèdies de Bosnia i l’antiga Iugoslavia. Potser perquè aquí som més rics en promig i el cost d’oportunitat del conflicte és més alt, potser perquè les institucions aquí resisteixen millor que a la Iugoslàvia post-Tito. O potser sóc massa optimista. Convé escoltar a Mladic al final del documental sobre el seu judici, quan diu que no reconeix cap tribunal que no sigui el del seu “poble”, i quan es defensa dient que el judici és un “Atac al poble de Sèrbia i la seva llibertat”. No tenim un Mladic, però tampoc cal que ens sobrevalorem excessivament.


domingo, 6 de febrero de 2022

Quan l'oposició treballa més que el govern

A Catalunya, es dóna el cas curiós que l’oposició socialista treballa més en l’elaboració de polítiques públiques que el govern.

El PSC, a través de la seva Executiva o del Govern Alternatiu de Salvador Illa, ha presentat propostes elaborades per refundar TV3, ha convocaat un ampli debat per refer el consens sobre política lingüística (cosa que en condicions normals hauria d’impulsar el govern), ha impulsat reflexions sobre el finançament autonòmic, ha elaborat propostes en l’Informe Social de la Fundació Campalans per fer possible un nou contracte social, així com nombroses altres propostes que es poden trobar a la web del Govern Alternatiu, molt més productiu que el Govern oficial. A les rodes de premsa d’aquest els dimarts, la portaveu té serioses dificultats per explicar què ha decidit l’executiu, que no es destaca tampoc per portar iniciatives legislatives al Parlament.

Amb algunes propostes es pot estar més d’acord o menys, i també es pot fer el comentari que en la societat de les presses d’avui “això no s'ho llegeix ningú”, però és difícil negar que aquí algú està fent la seva feina, i algú no l’està fent.

Encendre i apagar el Parlament com si fós un interruptor, en canvi, sembla ser quelcom que la majoria independentista sí que sap fer. En aquest sentit, l’oposició també sembla més preocupada que el mateix govern per preservar la qualitat de les institucions democràtiques i d’autogovern, devaluades (sindicatura de greuges, televisió pública, mossos, parlament, presidència…) després de 10 anys d’estèril i costós procés independentista.

Tot això és una llàstima i té un enorme cost d’oportunitat. Hi ha projectes que són complexos i no surten sols. Els Jocs Olímpics d'hivern podrien ser beneficiosos per a la societat si es fessin en cooperació, respectant el medi ambient, posats al servei d’un projecte més ampli, controlant els costos… Tot això requereix molta feina i molta cooperació inter-institucional, com ha explicat Joan Ganyet en un brillant article. El mateix es podria dir de l’ampliació de l'aeroport, l’agència del medicament, els fons Next Generation… Altres Comunitats Autònomes es posen les piles, concerten, acorden, prenen iniciatives de govern, reforcen les seves institucions, fan propostes per una millor Espanya federalitzant.

Si veiem el que passa al món, a ningú li sorprèn que un govern nacionalpopulista es preocupi per tot menys per governar. Són en general governs nefastos. Necessitem millorar la rendició de comptes perquè paguin amb derrotes electorals la seva incompetència executiva i el seu menyspreu per les institucions col·lectives.


sábado, 22 de enero de 2022

Dialogar dintre de la realitat (federal o federalitzant)

Fracassat el procés independentista (com a projecte per aconseguir la independència, encara que no com a cortina de fum per facilitar el domini nacionalista en la societat), les opcions que se li presenten a les forces polítiques que el van liderar són dues: o intentar tornar a fer el que van fer, o entrar en un procés pragmàtic de gestió de l'administració on governen i diàleg amb altres forces polítiques. Sense menysprear la força disruptiva que encara poden tenir els fanàtics partidaris de la primera opció, s'ha de reconèixer que cada vegada són més els independentistes que accepten la segona opció, encara que ho facin amb la boca petita i sense reconèixer els seus enormes errors.

La via del diàleg, la negociació i el pacte, és la via pròpia d'una societat democràtica amb divisió vertical i horitzontal de poders, on es respecta l'estat de dret democràtic, i s'intenten abordar des de tots els poders públics els difícils reptes que té plantejats la societat.

El que passa és que hi ha dues maneres de fer descarrilar el diàleg. L'una és la dels que el denuncien directament, els partidaris d'"ho tornarem a fer". L'altra manera de fer descarrilar el diàleg és la de fer veure que es dialoga, però en realitat no es fa altra cosa que demanar coses que no són possibles. Per exemple, l'autodeterminació de Catalunya entesa com a dret a secessió no és possible, no està reconegut ni en el nostre ni en cap marc legal. En una democràcia hi ha procediments per canviar el marc legal, però requereixen grans majories que senzillament no existeixen ni existiran. Un altre exemple: no és possible un Concert econòmic per a Catalunya com el del País Basc, perquè el Concert és una anomalia que és fruit d'una evolució històrica irrepetible que cap majoria democràtica a Espanya acceptarà generalitzar, perquè suposaria renunciar a la capacitat distributiva de l'Estat.

No es pot saber del cert, quan els independentistes dialogants diuen que volen parlar d'autodeterminació, si ho diuen purament de cara a la galeria per satisfer els seus sectors més recalcitrants, o si es creuen seriosament que és quelcom que poden aconseguir. És possible que hi hagi de tot.

El diàleg entre representants polítics té una part de representació. És a dir, en una societat democràtica, mentre es dialoga amb altres forces, es representa un electorat, i es competeix comunicativament per ampliar o mantenir l'electorat. Per això és molt important explicar amb claredat les posicions que es defensen en el procés de diàleg i negociació.

Hi ha també dues maneres d'explicar les coses sense claredat. Una forma és exagerant simplificadament la realitat, tot desfigurant-la ("Espanya ens roba!", expoli fiscal, el dèficit fiscal de 16.000 milions, "Roma ladrona!"). I una altra és sent incapaç d'explicar amb la màxima economia del llenguatge i amb conceptes comprensibles, situacions que són relativament complexes.

Des que va començar el procés d'integració europea contra l'horror, les persones, governs i partits que dirigeixen les institucions de la UE, no volen saber res de crear noves fronteres dintre dels seus confins. Aquesta és una de les coses que no s'ha explicat prou, i que marca els límits reals, tot i que molt amplis, de qualsevol diàleg. Això ja fa temps que Andreu Mas-Colell ho va explicar a qui el volgués escoltar (encara que hagués anat bé que ho digués abans). A més, a la UE tenen poca paciència amb moviments desestabilitzadors i disruptius. Europa té moltes lliçons apreses sobre el caràcter destructiu dels nacionalismes.

La realitat té un fort biaix federal, o federalitzant. La nostra democràcia multinivell ha anat evolucionant, i ha arribat per quedar-se. És en aquest context real on es pot dialogar, negociar i arribar a acords, com en bona mesura ja es fa. 

La resta, és enganyar al personal.

miércoles, 5 de enero de 2022

Aniversari de l'assalt al Capitoli: ho tornaran a fer

Demà farà un any de la insurrecció que va portar una nodrida turba de seguidors trumpistes a assaltar el Capitoli, la seu del poder legislatiu als Estats Units, la primera potència mundial. Ho vaig viure en directe per la CNN, i vaig sentir la mateixa vergonya que vaig sentir el 23-F de 1981 (encara que només tingués 15 anys), o quan vaig saber dels intents d’assalts o assalts directament (“mateu-lo” deien alguns fanàtics nacionalistes a Raimon Obiols al Parlament de Catalunya en ocasió de la querella de Banca Catalana) al legislatiu català.

L’actitud de Trump abans, durant i després de l’assalt del Capitoli ha estat la d’un suport sistemàtic i força desacomplexat a la turba violenta que va assaltar la seu de la sobirania. I la d’un suport total als intents de subvertir la democràcia per la via legal, restringint el dret de vot de col·lectius que donen suport habitualment al partit demòcrata. Com en altres intents de construir una autocràcia, la democràcia s’intenta erosionar a la vegada per la via violenta i per la via legal.

L’actitud del Partit Republicà ha estat majoritàriament la d’abraçar la Gran Mentida (que la victòria de Biden era fraudulenta), acompanyada de petites mentides conspiranoiques (com que l’assalt del Capitoli va ser orquestrat per un FBI suposadament dominat pels Demòcrates). Avui un dels dos grans partits nordamericans està dominat per una tendència anti-democràtica, i és favorit per guanyar les eleccions de mig mandat de Novembre de 2022.

La majoria de cops d’estat són part de seqüències d’intents (com va succeïr a la segona república espanyola, o als inicis de l’actual etapa democràtica a Espanya). El que va pasar fa un any podria ser només un primer assaig, del qual s’extreguin lliçons per fer-ho "millor" la propera vegada.

L’historiador Timothy Snyder acaba de dir a la CNN que el patró del que s’està vivint als Estats Units és el típic de les democràcies en crisi. El que preocupa més en aquests moments a les elits liberals (com el propi Snyder o l’economista Paul Krugman), no és ni la pandèmia ni la inflació, sinó el risc de caiguda en una espiral antidemocràtica, de la qual els fets de fa un any només serien un aperitiu.

Aquí ens en riem quan els desestabilitzadors independentistes diuen que ho tornaran a fer. Jo el primer. Sobretot perquè no està clar en aquest context què vol dir “Ho”. No està clar exactament què van fer, perquè no hi havia res preparat. Però el cop de Trump és molt més concret, i està format per fets tangibles, que estan sent investigats per l’actual Congrés dels Estats Units.

Alguns podrien alegrar-se d’una caiguda de la democràcia als Estats Units (“s’ho mereixen”… pel que van fer a Xile, Guatemala, etc.). Però en un món on l’autòcrata Putin juga a desestabiltzar la Unió Europea, on autòcrates com Orban o Erdogan necessiten aliats desesperadament, no deixa de ser inquietant que els enemics de la democràcia i d’Europa reforcin les seves posicions i esdevinguin una amenaça creïble. No hi ha altra actitud èticament defensable que no sigui la de posar-se al costat de les forces democràtiques (partits, mitjans de comunicació, etc.) i fer tot el possible perquè els seus adversaris no guanyin posicions. 

En un escenari de descomposició democràtica liderat pel populisme plutocràtic dels Estats Units, els que aquí també diuen que “ho tornarem a fer”, fins i tot sense tenir molt clar què volen dir amb “ho”, farien festa grossa amb personatges amb els quals han compartit conceptes quan no lligams i elogis oberts, com Salvini o Farage. I sortirien als carrers a barallar-se alegrement amb VOX i un PP radicalitzat, mentre les institucions democràtiques i europees se’ns escapen de les mans. L’objectiu ha de ser evitar-ho.